Un español contra las corridas de toros

Carta enviada a ABC en respuesta a la editorial "ERC y Los Toros" del viernes 26 de noviembre de 2004.


Sr. Director,

A pesar de que las encuestas, incluidas las que publicó ABC, muestran un mayor rechazo social a la crueldad con los animales y a las corridas de toros, leo con incredulidad en su editorial "ERC y Los Toros" que entre las críticas vertidas contra la popularmente deseada e impacientemente esperada vía legal para la prohibición de las corridas de toros en Cataluña estaría la supuesta ignorancia ideológica de la historia y el "desliz jurídico" de los patrocinadores de esta ansiada propuesta, por ignorar, supuestamente, que los derechos de los animales no están reconocidos en nuestro país.

Me sorprende e indigna que ABC como impulsor de las corridas de toros -prohibidas legalmente en toda la geografia de influencia española desde el siglo XVIII hasta su legalización efectiva en España mediante un decreto real en 1992, que apoya ideológicamente el estatus quo que priva a los toros de sus derechos básicos como seres vivos sensibles-, se escude en sus acusaciones al nacionalismo para apoyar la tortura psíquica y física de los animales en los ruedos y privarles de una vida digna y merecedora de nuestra admiración y respeto.

Si el origen de las corridas no fue el absolutismo fernandino, el hecho de que éstas sigan celebrándose y sean hoy legales sí que está claramente relacionado con el absolutismo fernandino que han sufrido y sufren desgraciadamente muchos políticos y gobernantes españoles, debido a lo cual millones de españoles, avergonzados como yo de que el referente de nuestra identidad sea un espectáculo esperpéntico y cruel, nos posicionamos claramente del lado nacionalista reformista, liberal y humano, que tiene el valor de decir que el dolor es común a todas las especies y que los toros no deben seguir siendo la gran excepción para sus verdugos en ninguna región del estado español.

Aunque, indudablemente, haya quienes hagan una lectura nacionalista de la prohibición de la muerte y el suplicio de los toros en los ruedos, de igual modo que se pueden polarizar las diferencias entre cristianos y musulmanes, no es de recibo en una sociedad culta y democrática pretender que incluso la total prohibición de las corridas de toros en Cataluña se presente como un atentado a la libertad y la tolerancia cuando la realidad es todo lo contrario. Es igualmente demagógico, bochornoso e irreal presentar este debate como un ataque a lo español, ya que como catalanes y españoles sensibles y civilizados lo único que debería preocuparnos es que un espectáculo degradante, cruel y vergonzoso se mantenga como referente de cualquier grupo étnico, laico o religioso.

Como vegetariano universalista convencido desde hace muchísimos años quisiera también felicitarles por los argumentos expresados en su diario por los supuestos intelectuales que pretenden justificar las corridas de toros en base a la crueldad existente en los mataderos y en los sistemas industriales de cría de animales, ya que espero que los lectores que desconozcan los horrores de los mataderos y las injusticias inherentes a la producción y el consumo de carne puedan también cuestionar las demás barbaridades que, como las corridas de toros, tampoco tienen ninguna razón de ser en el siglo XXI, y de cuya solución no sólo se beneficiarían los animales sino la salud de toda la humanidad y el planeta.

Atentamente,

Francisco Martín,
Presidente de la Asociación Vegana Española (AVE)
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