Veganismo: argumentos ecológicos
Fuente: Vegan Outreach

Mucha gente está concienciada sobre el medio ambiente pero no piensan en el daño que ocasiona la dieta basada en animales. Para consumir carne, huevos y productos lácteos, el ganado debe ser alimentado y alojado, y los productos conservados, lo cual requiere una cantidad de recursos tremenda. Según afirman los investigadores, sólo el 34'5 % de la energía procedente de combustibles fósiles empleada en la cría de animales más eficaz se obtiene como energía calórica. Sin embargo, en la menos eficaz de las cosechas vegetales se obtiene un 328%.

Aproximadamente el 90% de la avena, el 85% del maíz y el 80% de la soja producida en los Estados Unidos se da al ganado. Con una dieta vegetariana, se puede alimentar a 15 personas con la misma cantidad de tierra necesaria para producir una dieta cárnica para una sola persona. La comida que se ahorraría si todos los humanos consumieran sólo vegetales, bastaría para acabar varias veces con el hambre actual en el mundo.

Muchos países en desarrollo han expandido su producción animal para la exportación mientras su pueblo padece hambre. Por ejemplo, en Guatemala, cerca de la mitad de los niños menores de 5 años pasan hambre, mientras su país exporta millones de toneladas de carne a los Estados Unidos cada año.

Un tercio de todos los alimentos básicos consumidos en los Estados Unidos se emplean en la producción de dietas cárnicas, así como más de la mitad del agua consumida en todo el país. Un vegano puede ser alimentado con menos del 10% del agua necesaria para un carnívoro. Los desechos de la agricultura animal contaminan las aguas 3 veces más que cualquier otra actividad industrial.

Las técnicas de cría intensiva necesarias para producir dietas cárnicas han ocasionado la erosión de gran parte de la superficie terrestre. Millones de hectáreas de bosques productivos y diversos tanto en zonas templadas como tropicales, han sido talados y son destinados a pastos para el ganado; las consecuencias de esta destrucción todavía son desconocidas. Las vacas y las reses en general son la mayor fuente de emisión de metano, mucho más responsable del recalentamiento global que el dióxido de carbono.

Además de los animales criados y sacrificados para comer, otros animales mueren en los procesos de producción cárnica. Los lobos son cazados y atrapados para evitar que maten al ganado, los ciervos son abatidos para evitar que se coman las cosechas destinadas para el ganado, y los búfalos porque pueden contagiar infecciones a las reses.

Muchas industrias pesqueras han sido clausuradas por la sobreexplotación. A los animales como los leones marinos, que compiten con el hombre por el pescado, se les dispara o se les da peces rellenos de explosivos. Todas las especies no deseadas, que suelen formar la mayoría de las capturas, se devuelven al mar muertas.