Veganismo: argumentos éticos
Fuente: Vegan Outreach

Cada vez más gente accede al veganismo como protesta a las técnicas de cría intensiva de animales que se han impuesto en la ganadería. Los animales destinados a la alimentacion son excluidos de las leyes anti-crueldad y no reciben ninguna protección legal. Son tratados como mercancías inanimadas en una industria; de ahí viene el término "granja industrial".

A diferencia de las granjas familiares tradicionales, los sistemas de confinamiento intensivo que dominan la ganadería hoy en día reúnen el máximo número de animales que quepan en un edificio, generalmente sin ventanas. Los animales han de convivir con sus propios excrementos, cuyas emanaciones amoniacales les provocan enfermedades respiratorias. Para mantenerlos vivos bajo estas condiciones, se les administra junto con la comida grandes cantidades de antibióticos. A pesar de todo, una gran parte de estos animales perecen antes de ser llevados al matadero.

También se les administran hormonas, y se manipula la iluminación y alimentación para hacerles crecer más y más rápido, y alcanzan más peso del que pueden soportar sus esqueletos. Esto les provoca dolores articulares. Sus problemas se acentúan por pasar toda su vida sobre suelos de cemento, compartimentos y rejas metálicas.

En los mataderos, los animales oyen a los que les preceden cuando los sacrifican, los huelen y en ocasiones incluso ven la matanza. Cualquier animal lucha por su vida e intentará huir hasta su último aliento.

Los manipuladores de animales suelen tratarlos con impaciencia y a veces con crueldad descarada. Se ha informado de numerosos casos de "crueldad deliberada", por ejemplo, trabajadores que "se divierten matando y atormentando a los animales a propósito", "disfrutando sádicamente sacándoles los ojos al ganado", "golpeándoles en la cabeza contra las compuertas", y "dándoles electro-shocks en partes sensibles de sus cuerpos". Las lineas de producción en los mataderos se han acelerado y esta presión conduce al abuso.

El trauma de crecer en sistemas de confinamiento intensivo -- unido a la exposición a condiciones meteorológicas extremas y la falta de comida y agua durante el transporte -- pueden ocasionar que algunos animales estén tan enfermos o débiles que no puedan tenerse en pie, ni siquiera a base de golpes o descargas eléctricas. Se les conoce con el nombre de "downers" (se puede traducir como "acostadas"). Algunos manipuladores atan a estos animales a objetos fijos y desplazan atrás el camión para bajarlos, lo cual suele terminar con alguna pata rota. A menudo los arrastran con cadenas hasta la "pila de la muerte", donde se les deja morir. Suelen ser las vacas lecheras y las cerdas reproductoras las que se "acuestan".