Veganismo: argumentos médicos
Fuente: Vegan Outreach

Las enfermedades de las sociedades occidentales son enfermedades de exceso, y no de carencia. Se sabe que los vegetarianos tienen un menor riesgo de sufrir enfermedades cardíacas, cáncer de colon, osteoporosis, diabetes, cálculos renales y biliares, obesidad e hipertensión. Las investigaciones también señalan que las mujeres vegetarianas también tienen menor incidencia de cáncer de mama.

Se ha demostrado que las enfermedades cardíacas están altamente relacionadas con niveles altos de colesterol, que sólo se encuentra en productos animales. Se ha comprobado que una dieta vegetariana baja en grasas puede realmente ayudar a invertir las enfermedades cardíacas.

El cáncer de colon es la segunda causa de mortalidad por cáncer en los Estados Unidos. Comer carne y la falta de fibra en la dieta son sus factores desencadenantes. Los productos animales carecen de fibra, que sólo poseen las plantas.

La osteoporosis (descalcificación de los huesos) ha sido asociada con la ingesta excesiva de proteínas, lo cual es muy común entre quienes llevan una dieta basada en productos animales. Se ha comprobado que los estadounidenses presentan el doble de incidencia de osteoporosis que los chinos, a pesar de consumir el doble de calcio, cuyas 3/4 partes provienen de los productos lácteos. Los chinos obtienen la mayor parte del calcio de fuentes vegetales.

Los residuos de antibióticos, hormonas, pesticidas, herbicidas y otros productos tóxicos del medio ambiente se acumulan en la grasa animal. La contaminación bacteriana de los productos animales a menudo es causante de enfermedades, e incluso la muerte. Según apareció en la revista Time (17 de octubre de 1994), "se estima que anualmente la carne de pollo en mal estado mata al menos a 1000 personas y cuesta varios miles de millones de dólares en gastos médicos y pérdida de productividad".

Una investigación del Wall Street Journal (1 de diciembre de 1994) reveló que los mataderos tienen unas pésimas condiciones de trabajo, especialmente los de aves. Casi uno de cada cuatro trabajadores de estos mataderos de aves sufren heridas o enfermedades relacionadas con su trabajo, casi el doble que la cifra de mineros del carbón. Estos trabajadores sufren arañazos, picotazos, cortes, defecaciones, tragan plumas, y desarrollan sarpullidos, ojos hinchados y heridas de las cadenas. Estas cadenas productivas, con velocidades máximas de 91 aves por minuto, se sitúan en el tercer puesto entre las industrias con mayor número de accidentes laborales, ocupando el primer puesto las de envasado de carnes. Las normativas inadecuadas y los excesos conducen a la tragedia: en 1991, 25 trabajadores fallecieron en un incendio en Carolina del Norte, porque todas las salidas estaban cerradas y no había sistemas de extinción.

El relevo de trabajadores temporales excede el 100% anual en muchas empresas, y los directivos evitan activamente la unión de los trabajadores. Hay que pedir permiso para ir al servicio. Un trabajador explicaba que "la regla es que sólo se puede ir al servicio 3 veces a la semana".