Unión Vegetariana Internacional (IVU)
IVU logo
35º Congreso Mundial Vegetariano
'Alimento para todos nuestros futuros'

Universidad Heriot Watt, Edimburgo, Escocia
8-14 de Julio de 2002
Auspiciado por

The Vegetarian Society
of the United Kingdom

 

Por qué los ecologistas no son vegetarianos

por David Pye, Tesorero de la IVU, Administrador de la VSUK
Jueves, sesión plenaria.

En primer lugar, quiero decir que el tema de esta charla no pretende alienar a los ecologistas sino más bien examinar las razones por las que estos tipos entregados dan la espalda a lo que a esta audiencia le debe parecer una evolución natural de cualquier persona preocupada por el futuro de este planeta y de sus descendientes.

Así pues, ¿qué tiene el vegetarianismo para que se pongan las anteojeras ecologistas? Bien, he estado en el movimiento ecologista desde hace 15 años dedicándole mucho tiempo en los primeros años con el Partido Verde del Reino Unido, posicionándome como candidato en muchas elecciones locales y ayudando a formar su programa. La primera vez que fui perfectamente consciente de la existencia de estas anteojeras se remonta a finales de los años 80 en un congreso del Partido Verde en Wolverhampton. Unos cuantos de nosotros nos habíamos ido a una cafetería cercana y estábamos debatiendo de política verde y de temas medio ambientales. Estaba charlando con un activista del partido cuando surgió el tema del vegetarianismo y mencioné que yo era vegetariano. Mi colega inmediatamente anunció que, aunque creía que en principio era una buena idea, declaró: «No tengo tiempo para ser vegetariano, estoy demasiado ocupado salvando el planeta».

Bien, estoy seguro de que estaba muy ocupado salvando el planeta y de que seguramente ha hecho avanzar la causa medioambiental, aunque a expensas de ignorar una de las formas más fundamentales y simples con las que una persona puede incidir positivamente en el medio ambiente. Este es un buen ejemplo de cómo se pueden poner y justificar las “eco-anteojeras”. Me topé con otra razón que los ecologistas atareados utilizan para justificar su régimen alimenticio, es que declaran que «¡No estoy realmente interesado en la comida. Sólo como porque tengo que hacerlo!» Esa singular falta de interés en la comida salvo como sustento del cuerpo se utiliza como una excusa para ignorar los argumentos del vegetarianismo.

Me enteré de todo este asunto hace bien poco. Soy un administrador de una sociedad benéfica ecologista que intenta fusionarse con otra organización ecologista. Estoy negociando con otros dos administradores para acordar un conjunto común de objetivos con representantes de la otra asociación. Mi sociedad benéfica tiene un capítulo que incluye una cláusula muy general «para proteger del abuso y de la explotación tanto a los animales salvajes como a los domésticos». Para mi asombro, la otra asociación me pidió que considerara la eliminación de esta cláusula ya que se podía entender que protegía a los animales de granja, ¡y esto podía ser problemático para sus miembros!

Por lo tanto, aquí están de nuevo las “eco-anteojeras” y una vez más, surge el fracaso total para percibir el problema “entero”. La apremiante situación de los animales y su explotación se olvida convenientemente. Bien, no es necesario que diga que de ningún modo mi organización no va a renunciar a esta modesta cláusula sobre la protección de los animales. Un argumento contra el vegetarianismo que aflora una y otra vez entre los ecologistas es el argumento "orgánico" (N. del T.: en España se conoce más como "agricultura ecológica"). Les oiréis gritar «Sólo como carne producida orgánicamente». La lógica imperante admite como perfectamente posible explotar, abusar y sacrificar animales con tal de que estos animales se alimenten con una dieta sin productos químicos ni fármacos.

Hay un argumento que acompaña a éste que se basa en la "autosuficiencia" y se relaciona con las líneas de «quiero ser orgánicamente autosuficiente, cultivar mis propias hortalizas, criar mis propios animales de granja, cuidarlos bien y sacrificarlos, cocinarlos y comerlos». Bien, hay una pequeña minoría de personas que han logrado este objetivo pero para la mayor parte de las personas que esgrimen este argumento es un ideal que nunca pueden lograr y que utilizan como una excusa para seguir comiendo carne hasta que puedan realizar su sueño en un futuro lejano algo fantasioso. Estas personas pueden perfectamente adquirir ocasionalmente un buen pedazo de animal muerto que se ha criado con una dieta que no contiene productos químicos pero la mayoría de sus productos alimenticios procederán todavía de las estanterías de los supermercados al igual que el resto de la población del Reino Unido.

Así pues, como vegetarianos, ¿cómo podemos hacer frente a estos argumentos? Bien, en realidad no es demasiado difícil, ya que esos temas importantes tanto global como localmente, que resultan tan costosos para el corazón ecologista, todos forman parte del argumento pro vegetarianismo. Así que, demos un repaso a estos temas y a las formas en las que podemos presentar poco a poco los beneficios medioambientales que supone el convertirse en vegetariano.

Protección del medio ambiente natural

Lo más importante aquí es el efecto que la agricultura tiene en el medio ambiente natural mediante la fertilización excesiva con el uso excesivo de nitratos y por supuesto los problemas de transporte y de residuos que resultan de la agricultura intensiva. El Reino Unido tiene aproximadamente 200 millones de animales de granja (esto es, aves, cerdos, vacas y ovejas). La mayoría de estos animales se crían en unidades de producción intensivas o semintensivas. Estos animales son cebados con alimentos muy nutritivos para alcanzar una gran productividad. Como resultado de esta demanda para la alimentación de animales, más de las tres cuartas partes del suelo cultivable en el Reino Unido se destinan a la producción de piensos para animales o a pastos. Los vertidos generados por estos animales en el terreno relativamente pequeño que ocupan se convierten en contaminantes para el medio ambiente. Hay una relación directa entre la demanda de producción de comida a gran escala y la contaminación del medio ambiente.

Las economías del tercer mundo

Producción y consumo, en la UE, de algunas materias primas ricas en proteínas para cebar animales (1995/96, 1000 toneladas de proteínas). Fuente: Parlamento Europeo (1999)

Materia prima

Producción de proteínas

Consumo de proteínas

% del consumo producido en Europa

soja (semilla+pasta)

345

11554

3%

girasol (semilla+pasta)

538

1401

38%

colza

1551

 

77%

legumbres

803

1122

72%

harina de pescado

369

794

47%

En la tabla vemos la cantidad de proteínas producida a escala nacional (1ª columna), el consumo real (2ª columna) y el porcentaje que realmente se produce en Europa (3ª columna).

El Parlamento Europeo ha afirmado que “Europa puede alimentar a su gente pero no a sus animales". Europa importa el 70% de las proteínas necesarias para la ceba de animales. El valor es muy alto a pesar de utilizar gran parte de sus propias tierras de cultivo. La mayoría del pienso importado procede de países que padecen pobreza o degradación del medio ambiente. El 95% de la producción mundial de soja se utiliza para la crianza de los animales. En el Reino Unido, el 39% de nuestro trigo, el 51% de nuestra cebada y el 75% de todo nuestro suelo cultivable se utiliza para la crianza de animales. Una tercera parte de la producción mundial de grano se utiliza para la crianza de animales.

Un informe de Amigos de la Tierra (Friends of the Earth) estima que en 1995 sólo el Reino Unido utilizaba casi 4000 kilómetros cuadrados de suelo en el extranjero para el cultivo de soja que importamos, casi la mitad en Brasil. Los pequeños arrendatarios brasileños se han ido para dejar paso a las plantaciones de soja y a menudo han emigrado al noreste del país, donde han acabado participando en la destrucción de la selva. La Oficina Estadística de la Unión Europea demostró que en 1997 los países de la Unión Europea se proveyeron con casi 90.000 toneladas de semillas y pasta de girasol de los países de Europa oriental y central. Senegal y Argentina proporcionaron, respectivamente, 34.000 y 81.000 toneladas de pasta de cacahuete. Tailandia e Indonesia proporcionaron 2,6 millones de toneladas de tapioca (un sustituto del cereal). Indonesia y las Filipinas proporcionaron en torno a 300.000 toneladas de pasta de coco, e Indonesia, Malasia, las Filipinas y Tailandia proporcionaron todas juntas casi un millón de toneladas de nuez de palma.

Además de las sustancias vegetales, en 1998 el Reino Unido importó el 92% de su harina de pescado, la mayoría procedente de países no pertenecientes a la Unión Europea, como Islandia, Noruega, Perú y Chile.

Escasez de agua

Gran cantidad del agua que se utiliza en la agricultura no se puede recuperar porque pasa a través de las plantas y se evapora desde las hojas y desde el tallo. Se consumen grandes cantidades de agua por hectárea de maíz. Las estimaciones demuestran que 1 hectárea de maíz requiere 4 millones de litros de agua en la época de cultivo mientras que otros 2 millones de litros de agua se evaporan desde el suelo. La soja requiere 4,6 millones de litros de agua por hectárea y el trigo necesita 2,4 millones de litros por hectárea. (Diapositiva 9) (Slide 9)

Diapositiva 9: Cantidad de agua necesaria para producir un kilogramo de cosecha.
(Fuente: Pimentel, 1997)

Cultivo

Litros de agua/kg de cosecha

Carne de vaca

100,000

Soja

2,000

Maíz

1,400

Trigo

900

Patata

500


¿Cómo afecta esto a la producción de animales? Bien, si tenemos en cuenta las grandes cantidades de pienso que los animales con una gran productividad necesitan comer, se ha calculado que 1 kg de proteína de animal normalmente requiere 100 veces más cantidad de agua que para producir 1 kg de proteína vegetal. Tomando el ejemplo de la carne de vaca, se necesitarían 100 kg de forraje y 4 kg de grano para producir 1 kg de carne de vaca. Esto significa que la producción de 1 kg de carne de vaca requiere entre 100.000 y 200.000 litros de agua, según las condiciones de crecimiento. El 87% del agua dulce consumida en el mundo se destina a la agricultura. Claramente, en la producción de carne se utiliza el agua de manera muy ineficiente.

Calentamiento global

El calentamiento global o "efecto invernadero" es un proceso natural en el que los gases de la atmósfera absorben calor irradiado de la tierra y lo vuelven a irradiar y de este modo se evita que la tierra pierda todo el calor hacia el espacio. No está claro hasta qué punto el calentamiento global se debe a las emisiones de gases invernadero generadas por la actividad humana (normalmente dióxido de carbono) que aumentan el efecto invernadero natural, pero lo que sí está claro es que generamos grandes cantidades de gases de efecto invernadero mediante la ganadería intensiva.

La producción animal implica la emisión de dióxido de carbono por el uso de energía de los combustibles fósiles, emisiones de óxido nitroso por el uso de fertilizantes inorgánicos y la emisión de metano por la digestión y los excrementos del ganado.

Todos los animales de granja producen dióxido de carbono por la respiración normal. Las cantidades que emite al año un animal son unos 4.000 kg para las vacas, unos 400 kg para las ovejas y unos 450 kg para los cerdos. Compárese con los casi 300 kg de un ser humano y los 5.500 kg de un automóvil normal.

He aquí los principales contaminantes, sus efectos y el porcentaje procedente de la agricultura

Agricultura y contaminación

Fuente: Carter et al., 1999

Contaminante

Impacto ambiental

% de la agricultura

amoníaco

deposición de ácidos, lixiviación de nitratos, eutrofización

80-90

óxido nitroso

cambio climático y deterioro de la capa de ozono

30

óxido nítrico

deposición de ácidos

2-6

metano

gas invernadero

15

nitrato

eutrofización de aguas dulces y saladas, contaminación de aguas subterráneas, acidificación

50-60

El metano es un gas de efecto invernadero mucho más potente que el dióxido de carbono, aunque su concentración en la atmósfera es relativamente pequeña. Ésta aumenta casi un 1% al año. Los animales de granja y los excrementos de animales contribuyen con casi 87 millones de toneladas al año, casi un 15% de toda la producción mundial de metano.

El óxido nitroso también contribuye al efecto invernadero así como a la reducción de la capa de ozono. En 1994 un informe estimó que el 80% del aumento actual al año de la producción de óxido nitroso se debe a la agricultura. Los óxidos de nitrógeno también son una de las causas principales de la "lluvia ácida".

La agricultura también genera amoníaco y es la responsable del 80% de los 350 millones de toneladas totales liberados cada año en el Reino Unido. El amoníaco causa la lixiviación de nitratos y lluvia ácida.

Sobrepesca

La piscicultura es el sector que crece más rápidamente en la economía de alimentos mundial al aumentar un 11% al año. Se esperaba que este crecimiento mitigara la presión sobre la provisión de peces en los océanos, la mayoría de los cuales se pescan actualmente por encima de su capacidad, y que proporcionara una fuente segura de alimento para la población mundial a la que se suman 78 millones de personas cada año.

Paradójicamente, nuevos estudios muestran que la tendencia en aumento hacia piscifactorías de peces carnívoros significa que muchas clases de acuicultura están contribuyendo al colapso mundial de los bancos pesqueros naturales.

La producción de una sola libra de peces carnívoros como el camarón, el salmón, el atún o el bacalao requiere de dos a cinco libras de peces capturados en su medio natural que se procesan para convertirlos en harina y aceite para pienso.

Un nuevo estudio ha descubierto que la acuicultura tradicional —que consiste en criar peces que comen plantas y suciedad del fondo— está siendo reemplazada por factorías modernas intensivas de peces grandes y carnívoros porque la sobrepesca ha diezmado estos peces en el medio natural. Incluso en Asia, antiguo hogar de la acuicultura, peces vegetarianos como la tilapia y la carpa se están alimentando con pienso compuesto por harina y aceite de pescado por razones de mercado y para que engorden más rápidamente.

Así pues, tenemos una situación de locos, estamos capturando peces para alimentar a los peces. Por lo tanto, actualmente, las piscifactorías, en lugar de mitigar la sobrepesca, la están empeorando.

Conclusión

He aquí una cita de un pasaje del magnífico informe de CIWF de 1999 sobre "Ganadería industrial y medio ambiente" (Factory Farming and the Environment).

«Las granjas-factoría son la forma de alimentar el mundo que más perjudica el medio ambiente. La producción de proteínas animales representa un uso totalmente ineficiente de los recursos del agua y de la tierra. Los animales de granja convierten las proteínas vegetales en proteínas animales con una eficiencia baja —generalmente en torno al 30%-40% y sólo un 8% en el caso de la producción de carne de vaca—. Cuatro kilogramos de grano para la crianza de un cerdo produce un kilogramo de carne de cerdo. Un informe de la Universidad de Cornell estima que la necesidad de agua para la producción de carne de vaca es 50 veces mayor que la necesidad para la producción de arroz y 100 veces mayor que para la producción de trigo. La United States Union of Concerned Scientists concluye que reduciendo a la mitad el consumo medio de carne en los hogares de los Estados Unidos se reduciría el uso de tierra destinada a alimentación en torno al 30% y la contaminación del agua en torno al 24%. En el reciente libro del Compassion in World Farming Trust, "The Meat Business" (El Negocio de la Carne), se argumenta que las granjas-factoría a escala mundial podrían conducir a la destrucción medioambiental y social. En las próximas dos décadas, se hará mucho más urgente el problema de cómo alimentar al menos a 8.000 millones de personas al mismo tiempo que se protegen los recursos naturales de la tierra, el agua, el aire y los animales salvajes. La extensión de factorías intensivas de animales por el mundo no se puede considerar como una solución sostenible».

Así pues, ¿cómo responde a estos argumentos el ecologista? Sólo hemos hablado de unas cuantas de las razones por las que el vegetarianismo es el modo natural a seguir para cualquiera comprometido con salvar el medio ambiente. Hay muchas más razones que podríamos comentar y para todos los interesados, el viernes se celebrará un sesión para comentar este tema con más detalle.

Por lo tanto, como conclusión, por favor, no reprochéis a los ecologistas por no ser vegetarianos, están haciendo una buena labor. Es una pena que muchos de ellos se alimenten de carne pero no perdamos la perspectiva.

Por lo tanto, para acceder fácilmente a los ecologistas, presentadles vuestras razones para ser vegetariano y los argumentos medioambientales de una manera sosegada. Mostradles que la reducción del consumo de carne o el seguimiento de una dieta vegetariana son las únicas formas seguras de mitigar la destrucción del medio ambiente causada por la ganadería moderna. Todos los hechos están a favor de los vegetarianos, es un argumento que no podemos dejar olvidado.


Traducido por Cristina García López - cgltradgmail.com