Unión Vegetariana Internacional (IVU)
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6º Congreso Vegetariano Europeo
Bussolengo, Italia, 21 - 26 de Septiembre de 1997
Consumidores vegetarianos éticos

Francisco Martin
Fundador y Presidente de la AVE (Asociación Vegana Española) y Secretario General de la IVU (Unión Vegetariana Internacional)

Creo que para entender la complejidad de una sociedad sofisticada como la nuestra, debemos pensar en términos simples. Debemos entender lo que implica hablar de una “sociedad consumidora” y sobre qué ideología se basa ese concepto. Hay una diferencia muy grande entre una sociedad consumidora basada en el concepto de explotación continua, que es lo que tenemos en este momento, y una sociedad basada en el uso limitado de los recursos naturales. Es obvio que nuestra sociedad le pone muy pocos límites al consumo, dado que existen grandes intereses comerciales que intentan mantener esas restricciones al mínimo. Por lo tanto, si hablamos de consumidores vegetarianos responsables, estamos hablando de un concepto que no ha sido aún desarrollado por completo.

Desafortunadamente, nuestro problema como vegetarianos es que tendemos a caer en la misma trampa mental que los demás. Pensamos que todo está hecho para nosotros, que todo ya debería estar en su lugar y que las preguntas ya tienen respuestas, pero no es así. Es algo que se está desarrollando diariamente, que se construye poco a poco. Hablar de la vida en un planeta complejo como el nuestro requiere actitudes simples, pero debemos mantener nuestras ideas tan flexibles como sea posible para poder desarrollar los conceptos necesarios y así convertirnos en consumidores responsables.

Como consumidores tenemos un enorme poder, pero no lo usamos. Nos hemos convertido en esclavos de la sociedad consumidora, y cuando digo esclavos quiero decir esclavos conscientes, dado que aceptamos voluntariamente y sin cuestionamientos estas ideas que nos han inculcado. Consumimos cualquier cosa que se nos ofrece. Existen muchas asociaciones de consumidores en el mundo. De ellas recibo publicaciones que deberían defender los intereses de los consumidores, pero que a veces me horrorizan por las cosas que leo y veo, ya que los conceptos a partir de los cuales trabajan estas asociaciones están completamente apartados de lo que realmente necesitamos para ser responsables.

La concepción de una asociación de consumidores implica por supuesto principios éticos, dado que tratan de ser tolerantes con aquellos que consumen los productos acerca de los que esas sociedades o grupos nos informan. Lo que es inaceptable es que tengan muy pocas limitaciones. Existen de hecho ciertos límites para los tipos de productos que pueden usar los seres humanos legítimamente, sin embargo las asociaciones de consumidores sólo intentan informar a las personas sobre cómo comprar productos a precios más bajos comparados con otros productos en oferta –generalmente, sin cuestionar siquiera la necesidad de comprarlos.

Como expresé anteriormente, nosotros los consumidores de verdad tenemos mucho poder, pero para que podamos ejercer un lobby importante como consumidores vegetarianos debemos admitir que actualmente no somos la mayoría de la población. Si, en todo caso, nos informamos mejor sobre el poder que de hecho poseemos, podremos tener una mayor influencia, no sólo como vegetarianos sino también como consumidores en general.

Todos sabemos, por ejemplo, que existen campañas para el comercio justo con el Tercer Mundo. Hay preocupación porque se piensa que la forma en que comerciamos con el resto del mundo, especialmente con el Tercer Mundo, es muy injusta. Muchos pueblos no tienen los medios para ejercer lobby ni grupos de ningún tipo que defiendan sus intereses, e indudablemente esto es un abuso para esa gente. La mayor parte de las ganancias por la venta de productos obtenidos gracias a su explotación se convierten en productos a consumir, tales como el café, que es de cultivo comercial -de hecho uno de los más importantes del mundo. Todo esto es claramente explotación. Existen algunas organizaciones que de verdad intentan llegar al mejor acuerdo, demostrando su preocupación por los intereses de los productores y pagándoles lo que se considera un precio más justo para su producción.

Sin embargo, por lo general aún veo muy poco interés o conciencia sobre el hecho de que vivimos en un planeta también habitado por otras formas –no humanas- de vida, que comparten su existencia con nosotros. También hay asociaciones que intentan defender los intereses de los pueblos nativos. Cazar se considera una mala palabra y siempre lo será entre las personas que consideran que la vida no debe ser destruída en nombre de aquellos que se arrogan el derecho de matar a cualquier ser viviente. Estas asociaciones, entonces, deberían defender los derechos de los pueblos nativos a cazar y apresar, ya que consideran que lo han estado haciendo por años y que su modo de vida se vería afectado si les quitaran tales derechos.

Un comentario acerca de Survival International, un grupo dedicado a los intereses de los pueblos nativos. Este grupo se ha opuesto a algunos parques creados recientemente y a otras actividades que se han realizado, basándose en que vulneran los derechos de esos pueblos. Los parques de hecho resultan ser inadecuados, ya que fomentan una muy polémica reducción de la caza.

Creo que, como consumidores responsables, debemos tratar de tener en cuenta todos los intereses comunes. No debemos tomar nunca una posición sin una buena razón. Si queremos ser justos, y realmente deseamos establecer un sistema de comercio justo, debemos establecer estándares equitativos aplicables a todos. Hasta que llegue el día en que se cuide a todo ser vivo, e incluyo también a las plantas y los animales, tenemos que ampliar el concepto de consideración hacia lo que es realmente parte de nuestro medioambiente, nuestro mundo, todo lo que nos hace parte de algo que es tan importante para nuestra supervivencia; de hecho, que es el origen de nuestra existencia. Las cosas que necesitamos, los productos que consumimos, la comida que comemos, el aire que respiramos: todo es parte de un todo. Sé que estoy generalizando, pero creo que tendemos a olvidarlo con frecuencia. Tendemos a olvidar que estamos aquí porque respiramos aire y que ese aire proviene de alguna parte. Pertenecemos a un ecosistema. No estamos realmente cuidando a ese ecosistema; generalmente nos vemos a nosotros mismos como seres independientes, como si pudiésemos vivir sin respirar, comer, o lo que sea.

Nos vemos obligados a ser parte de un juego de consumidores. Creo que debemos preguntarnos muy seriamente si queremos ser parte de ese juego. Existen ejemplos evidentes, que creo todos conocen, como pagar miles de dólares por el testículo o pene de un tigre o los colmillos de un elefante o rinoceronte. Creo que es absolutamente vergonzoso que la gente piense en términos de lo que yo llamo “comida gourmet”, o exquisiteces obtenidas mediante el asesinato de seres vivos. No me refiero al animal entero sino a sus partes. Los huesos de tigre se venden por sumas descomunales de dinero. Es increíble. Es poco o nada lo que se hace en el mundo para informar a esa gente de que esto no sólo es escandaloso, sino también absolutamente horrendo e innecesario. No hay ninguna necesidad de hacer uso o depender de productos obtenidos por la matanza de ningún ser vivo. No se consigue nada; las ganancias de ese comercio es dinero manchado con sangre, dinero que nos hace daño porque se ha obtenido de forma equivocada. Estas actitudes, al poner precio a las vidas de otros y no considerar sus necesidades, nos convierten en víctimas. Como consumidores responsables debemos ser conscientes de que tenemos que tomar la iniciativa y actuar, porque la ética es y debe ser nuestro fundamento como seres humanos. Debemos procurar volvernos mejores seres humanos cada día, haciendo un tremendo esfuerzo para rechazar las tendencias o hábitos que podamos haber heredado o adquirido. Todos sabemos que esas tendencias son parte de nuestra cultura, heredada de nuestros padres, la sociedad en que vivimos, y por último, pero no menos importante, de las ideas que tomamos de los demás. Creo que debemos cuestionarnos todo, empezando por de dónde venimos y hacia dónde vamos.

La dieta del consumo responsable, la producción alimenticia y los sistemas de comercio están estrechamente conectados con un aumento del porcentaje de problemas cardíacos, sistemas económicos explotadores, destrucción ambiental y gran sufrimiento animal. Si incrementamos significativamente la calidad de la comida que ingerimos de manera consciente, gradualmente crearemos un mundo más justo y compasivo. Debemos desarrollar un nuevo sistema de valores, y para hacerlo tenemos que construir sobre los conceptos que conforman nuestra filosofía vegetariana, que con frecuencia olvidamos o negamos. Para hacer esto debemos volver a las raíces desde donde provienen nuestras necesidades como consumidores. Si mantenemos nuestras ideas y conceptos simples, esto nos permitirá encontrar soluciones a problemas complejos.

Todos estaremos de acuerdo en que somos consumidores naturales de los alimentos que están disponibles para que comamos. Debemos redefinir lo que es la comida: algo que nos alimenta, algo que nos da los elementos que necesitamos –minerales, vitaminas, proteínas y todo lo necesario para mantenerse saludable y realizarnos. Como seres humanos tenemos afinidades por ciertas cosas. Este es el corazón del consumo: queremos usar ciertas cosas porque no podríamos sobrevivir sin ellas; de hecho empezamos a reclamar o demandar algo desde el momento en que nacemos. El recién nacido llora, y quizás este es un mecanismo innato para captar la atención, para decirle a los otros que necesitamos algo. En otras palabras, debemos reconocer que somos parte de este mundo y no podemos vivir solos –necesitamos a alguien que nos cuide o algo para satisfacer nuestros deseos innatos. Como dije anteriormente, todos sabemos que necesitamos alimento, alimento responsable, producido para ser comido y volvernos saludables, pero incluso entre los vegetarianos tenemos grandes desacuerdos sobre qué alimentos sería ideal comer. Lo que sucedió ayer fue un ejemplo: unos disertantes mencionaron que algunos vegetarianos consumen productos lácteos, mientras que muchos otros lo objetamos. Partiendo desde el rechazo a los alimentos animales, podemos llegar a cualquier punto. Sin embargo, creo que lo importante no es lo que estamos haciendo y pensando hoy, ni si es mejor o adecuado para nosotros, sino que no perdamos de vista el problema central. No debemos creer nunca que tenemos la verdad absoluta ni que somos mejores que otra persona, porque no es así. Todos tenemos información que hemos archivado en nuestras mentes de acuerdo con nuestras experiencias. Debemos tener una mente abierta para permitir que las experiencias de los demás y las nuevas experiencias propias modifiquen a diario nuestros conceptos - esperemos que en forma positiva. También debemos ser conscientes de que la comida no es todo lo que necesitamos. También necesitamos aire, como dije antes, agua u otros líquidos. Necesitamos sentirnos parte de una sociedad, comunidad, tribu, nación, país o alguna otra agrupación. Esta necesidad natural de los seres humanos ha sido explotada por los políticos y por aquellos que nos gobiernan, quienes han desarrollado un concepto de nacionalismo que es una de las fuerzas más destructivas que solemos ver. Las guerras interminables y el increíble volumen de negocios que generan son algo a lo que debemos prestarle atención.

No obstante, nosotros los vegetarianos no estamos por encima de las peleas – la idea de que los vegetarianos son seres pacíficos no siempre es verdad. Creo que debemos hacer un gran esfuerzo para ser honestos con nosotros mismos si realmente deseamos continuar en el camino evolutivo en el que, inevitablemente, todos nos encontramos. Los insto a todos a pensar realmente sobre la importancia de tener una mente abierta acerca de los problemas que enfrentamos, porque todos los problemas humanos, todos los problemas del mundo se pueden resolver más fácilmente con esa actitud. Como individuos, necesitamos amor, comprensión, amistad y demás, pero esto no significa que no podamos mantener nuestra propia identidad. Los mejores amigos son aquellos que mantienen su propia perspectiva sobre la vida, de otra forma usarían a otro como muleta para apoyarse. Tenemos que ser pares, y esto se aplica a todas las relaciones. Si no logramos esto es que algo anda mal.

No creo que mi charla sobre consumo vegetariano responsable haya sido común y corriente. Quise enfatizar las diferencias que debemos tener en cuenta como vegetarianos para distinguir los conceptos irregulares de aquellos que merecen una reflexión. Podemos comenzar a desarrollar esta idea mirando lo que ya tenemos y lo que podríamos tener.

Traducido por Valeria Monti