Unión Vegetariana Internacional (IVU)
IVU logo

 

6º Congreso Vegetariano Europeo
Bussolengo, Italia, 21-26 de Septiembre de 1997
Los alimentos y su efecto sobre la mente

Àcarya Pranakrnananda Avadhuta
Al frente de las actividades de Ananda Marga en Italia

Me llamo Prana Krishna Nanda, pero me podéis llamar Dada, que significa “hermano”. Es muy agradable ver a tantas personas vegetarianas reunidas para conseguir reclutar a más personas vegetarianas. Espero que lo consigáis y que consigáis que todo el mundo se haga vegetariano.

He sido vegetariano durante 30 años. No como carne, ni pescado, ni huevos, ni ajo, ni cebollas, ni champiñones. Lo que enseño es la meditación del yoga - un estado de pura conciencia. Estos estados se denominan “chakras” en sánscrito. Estoy aquí para hablar de los efectos que tiene la dieta en la mente y me gustaría hacer un dibujo de vuestra mente desde el punto de vista del yoga. Me refiero a la médula espinal, la cual, según el yoga, es la protectora de nuestro sistema nervioso. Cuando utilizamos el término “nervio”, seguramente no lo estamos utilizando con el mismo sentido con el que lo haría un profesional de la medicina.

Existen tres nervios principales en la médula espinal: uno de ellos va desde el cerebro hasta la base de la columna y los otros dos se enrollan alrededor del nervio central como una viña. El punto donde estos nervios se cruzan en el centro de la médula espinal es donde se encuentran los núcleos de los diferentes chakras, de manera que los chakras están formados principalmente por los nervios.

El segundo modo en que se crean los chakras es mediante las glándulas. Según la filosofía de la meditación, existen cincuenta glándulas en el organismo. En cada uno de estos chakras existen muchas propensiones mentales que guían nuestro comportamiento, como ahora la codicia, el hambre, la sed, el deseo de ayudar a otras personas, la compasión, el pensamiento dogmático y la crueldad.

Así pues, todas las habilidades posibles del ser humano se encuentran potencialmente en la médula espinal, el sistema nervioso y el sistema glandular. Estas glándulas producen diferentes hormonas que, al penetrar en la corriente sanguínea, activan las diferentes propensiones mentales. Cuando estas propensiones se activan repetidamente, se convierten en parte de nuestra personalidad. De manera que podemos afirmar que si comes un determinado alimento de origen animal, tenderás a mostrar la personalidad de ese animal. Si observáis vuestro comportamiento podréis ver la forma en que los alimentos que habéis ingerido han estimulado vuestra personalidad.

El cerdo es un animal muy dócil y en Asia lo tratan casi como a un perro. Sin embargo, a pesar de ser un animal muy interesante, tiene defectos: ¡come, come y come! Hay algunas personas que conozco que se comportan de esta manera, y me he enterado de que les encanta la carne de cerdo. Las cabras también resultan muy interesantes, les encanta darse cabezazos las unas con las otras. Hay muchas personas a las que les gusta hacerlo, y desarrollan esta propensión al comer carne de cabra.

El pez grande tiende a comerse al pequeño. En esta era de la ética capitalista, existen dificultades a nivel mundial en términos socio-económicos debido a que el pez grande se quiere comer al pez pequeño.

Como conclusión podemos afirmar que nuestras personalidades como seres humanos dependen en parte de los alimentos que tomamos.

Sin embargo, no sólo somos seres orgánicos: también tenemos mente y alma, se trate de lo que se trate. Tenemos que hacernos conscientes de esto, y la meditación es el proceso que nos conduce hacia esa conciencia. Así pues, el objetivo del yoga es alcanzar ese estado de pura conciencia, y los yoguis intentan que nuestras energías alcancen un estado de equilibrio.

Según el yoga, la energía tiene tres cualidades básicas. La primera se denomina sensible, la segunda mutable y la tercera estática. Se trata de tres clases de fuerzas que se encuentran en nuestra conciencia y siempre están presentes. Los centros inferiores están dominados por la fuerza estática, mientras que en los centros superiores domina la fuerza sensible. Al analizar el mundo que hay a nuestro alrededor, queremos saber qué fuerza debemos activar para así activar nuestra conciencia. Está claro que si nos queremos acercar a un estado de pura conciencia, debemos mantenernos alejados de la fuerza estática y acercarnos a la fuerza sensible. Esta es la explicación de por qué los yoguis no comen carne, pescado, huevos, ajos, cebollas ni champiñones: estos alimentos estimulan la fuerza mental estática. El café, el té, el cacao y las especias estimulan la mente mutable; todo lo demás estimula la mente sensible.

Así pues, hacemos meditación para alcanzar un estado de conciencia pura, y para ver este estado en las plantas, los animales, los minerales y todos los otros elementos necesitamos toda la ayuda que podamos recibir de ellos. Si un alimento nos priva de esta experiencia, no creemos que ese alimento sea importante, por tanto querríamos eliminar el alimento en cuestión.

Nuestro organismo lleva a cabo un proceso de digestión o purificación. Los alimentos ingeridos tardan 28 días en ser purificados. El producto final es una linfa, que es la materia prima utilizada por las glándulas para producir hormonas. Los alimentos no vegetarianos producen poca linfa porque tienen poca clorofila, mientras que los alimentos vegetarianos tienen un alto contenido en clorofila. Para que la linfa se convierta en hormonas en las glándulas, se necesita la clorofila para que actúe como catalizador.

Esta es la razón por la que los yoguis y las personas que practican la meditación tienden a ingerir alimentos altos en clorofila para así dar más energía a las glándulas sensibles, al cerebro, al sistema nervioso, a la piel, etc. Existen dos aspectos de la dieta vegetariana que son importantes: el primero son los alimentos sensibles que ingerimos y el segundo es el uso de la linfa mediante la clorofila. Sin embargo, para los yoguis los alimentos no son un fin en sí mismos, sino un medio para activar las capas más sutiles de la mente para experimentar directamente la divinidad, la espiritualidad, la conciencia, Dios o como se quiera llamar. La mente humana tiene la capacidad de dar todas las respuestas, sólo necesita concentración. Este aspecto de la concentración es la meditación, que se convierte en un modo de autorrealización. Así pues podemos considerar la dieta vegetariana como un medio de conseguir esa autorrealización.

Preguntas

P: ¿Qué opinión tiene de las vacas lecheras?

R: El problema es la ética capitalista. Las cosas no se hacen por nuestro bienestar o por el bienestar de la vaca o del ternero, sólo se hacen para ganar dinero. El único objetivo del capitalismo es ganar dinero, siendo cada vez más codiciosos, y cuando somos más codiciosos, la ética se desvanece. Predicar ética a una persona capitalista es absurdo. Si se quiere cambiar a la sociedad se debe adoptar un enfoque más agresivo. No se puede ir hablando de vacas y terneros, se ha de hacer algo importante para cambiar la ética capitalista actual.

Traducido por Elena Martín Genarez