Unión Vegetariana Internacional (IVU)
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6º Congreso Vegetariano Europeo
Bussolengo, Italia, 21-26 de Septiembre de 1997
Alimentos manipulados genéticamente

Annamaria Procacci
Graduada en Humanidades y Miembro del Parlamento en el Grupo Verde

Existe una gran preocupación por parte de muchos países europeos debido a la llegada de alimentos genéticamente modificados (GM) como la soja, el maíz, la achicoria y la colza. Lamentablemente, éste es sólo el comienzo de lo que nos promete el mercado: peras, manzanas, fresas, fruta manipulada genéticamente en una especie de reinvención de la naturaleza. Los expertos están cada vez más preocupados por esta situación. ¿Qué efectos tendrán estos productos sobre la salud y el medio ambiente? Este interrogante es nuestro punto de partida, y el trabajo que la Comisión Europea realizó en 1996 al autorizar la distribución de productos GM por toda Europa fue poco tranquilizador. Mi intención no es hablar técnicamente sobre lo que es la mutación genética, sin embargo, me gustaría comentarles los puntos más relevantes en respuesta a las cuestiones planteadas por el Gobierno italiano.

En primer lugar, riesgos para la salud: existe un riesgo de alergia, sobre todo a la soja. Las alergias se propagan de forma rápida –ahora el 8% de los niños las padece. Estas alergias serán impredecibles ya que la gente no sabe cuándo está consumiendo alimentos GM –¡las etiquetas no indican nada! En segundo lugar, riesgos para el medio ambiente: no podemos predecir el comportamiento de los organismos vegetales GM. Se trata de super-plantas capaces de absorber grandes cantidades de herbicidas, ya que son más resistentes que otras y representan un grave obstáculo a la biodiversidad. No podemos predecir qué ocurrirá con las cosechas. Cuando las multinacionales afirman que están trabajando en laboratorios para erradicar el hambre en el mundo, mienten. Los cultivos de plantas que no han pasado miles de años de selección natural correrán el riesgo de ser sensibles a virus que ni siquiera aún conocemos. Un panorama que crea problemas insolubles.

Los medios de comunicación italianos ni siquiera han tratado estos temas, lo cual es reprochable porque sé que en otros países ha habido un debate considerable. Hace seis meses, frente a un duro público austriaco, Nestlé aseguró que no distribuiría alimentos GM. Sin embargo, sabemos que esto no se aplicó en Italia. Esto es para lo que estamos trabajando en el Parlamento, para conseguir una votación unánime para una moción que bloquearía la distribución de este tipo de productos en Italia. Por una graciosa coincidencia, esa misma mañana, el Parlamento Europeo negaba su responsabilidad frente a la decisión tomada por la Comisión Europea de decir sí a la distribución, acusándola de buscar el beneficio y el negocio sin tener en cuenta el medio ambiente y la salud de los ciudadanos. Desde mi punto de vista, debemos movilizarnos de forma más enérgica y astuta que hasta ahora. Los consumidores tienen un gran poder, pero sólo pueden ejercerlo si hay información y, por lo tanto, capacidad de elección. Queremos saber lo que estamos comiendo.

Hace unos días la Comisión Europea lanzó un ultimátum a Italia para que levante la prohibición sobre los productos GM. Nosotros los Verdes pedimos que Italia, como Austria, rechace esta demanda y apele a los Juzgados en Luxemburgo. Además, el 17 de julio, se realizó en el Parlamento la primera lectura de una moción sobre patentabilidad de la vida. Esto permite las patentes -para fines mercantiles- y, por lo tanto, los derechos de propiedad sobre organismos por el simple hecho de haber sido creados en un laboratorio. ¿Pero puede acaso patentarse la vida? Yo creo que la respuesta es ¡no! Creo que los europeos deberían jugar un papel totalmente distinto ante los enormes cambios silenciosos que afectan tanto a nuestras vidas como a nuestros ecosistemas. Trabajemos juntos para detener este proceso, que además es antidemocrático. Considero que tenemos un gran potencial, pero sólo si actuamos unidos. Los más perjudicados por estos procesos antinaturales serán los vegetarianos, aquéllos que en su búsqueda de un estilo de vida más natural, se encontrarán rodeados de organismos manipulados en un laboratorio.

Preguntas

P: Otro peligro es la hibridación. ¿Al entrar en contacto con la maleza pueden estas plantas verse modificadas y esto tener inimaginables repercusiones como la creación de nuevas especies, enfermedades causadas por microorganismos, que alterarían el equilibrio de nuestro planeta?

R: Exactamente. Corremos el riesgo de crear, por ejemplo, parásitos o superparásitos que empeorarían el problema del hambre en el mundo, además de alterar de manera impredecible el equilibrio medioambiental y la agricultura. Y este es el problema del fin del milenio al que más energía deberíamos dedicar.

P: Aparte de la información, ¿cómo podemos saber si hay OGM en nuestra comida? Ya hemos oído que existe una ley que establece equivalencias entre productos, ¿sería entonces posible solicitar un "sello característico" que en los alimentos saludables informara, sin contradecir la ley, de que el producto sólo lleva ingredientes naturales?

R: Ése es nuestro propósito, pedirles a las compañías alimentarias que indiquen en las etiquetas "no contiene OGM". A pesar de la obediencia obligatoria a la UE, queda espacio en el que maniobrar y esto es lo que se está discutiendo en la Cámara de los Diputados. Se ha interpuesto una enmienda a la Justicia europea sobre el etiquetado de "contiene/no contiene" y ahora estamos intentando conseguir la aprobación del Parlamento. Deberemos mantenernos firmes si no queremos que se nos utilice como conejillos de Indias.

Traducido por Carla Blanes