Unión Vegetariana Internacional (IVU)
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6º Congreso Vegetariano Europeo
Bussolengo, Italia, 21 - 26 de Septiembre, 1997
Prevención e Hipocresía en Medicina Moderna

Enrico Dall'Anese
Cirujano especializado en acupuntura y homeopatía, Jefe de Homeopatía en el Centro CISDO en Mestre (Venecia).

La clave de la medicina preventiva es la educación basada en los frutos de la experiencia. El mejor momento para la educación es en el comienzo de la vida, ya que los adultos están condicionados por la información ya recibida. La enseñanza más importante, sin ninguna duda, llega de la actitud y ejemplo de los padres. En la vida humana podemos identificar cuatro fases diferentes relacionadas con la nutrición: no sólo funciones físicas, también psicológicas y espirituales. Inmediatamente después del nacimiento, el niño obtiene a través de la leche materna todos los elementos necesarios para el crecimiento físico y emocional. Después llega la fase de la juventud, incluida la adolescencia, cuando el cuerpo y la mente se desarrollan. Los jóvenes pueden ahora utilizar la parte superior de su psique y llegar a ser conscientes de lo que es y llegará a ser su destino. La dieta influye en este periodo - piensen en la generación de la comida rápida y las tendencias psicológicas en la gente joven de ahora. En la edad adulta el crecimiento ha parado, hay un equilibrio entre el cuerpo y el espíritu, y objetivos bien definidos: responsabilidades hacia la familia y la sociedad, la profesión y responsabilidades de futuro. La dieta debe tener en cuenta todo esto y un exceso de calorías debería evitarse.

En la cuarta etapa, llamada a menudo Tercera Edad, se han conseguido losobjetivos, las responsabilidades son menores, llega la jubilación, desaparecen las obligaciones y la sabiduría de los años puede ser útil. Durante esta fase, la eliminación de toxinas es una prioridad destacada y el cuerpo y la mente no deben sobrecargarse. La ciencia de la dieta moderna ha deducido de estas cuatro fases los elementos esenciales de una dieta sana: en el centro están los cereales integrales, combinados con vegetales, legumbres, frutas, aceite de semillas, productos lácteos y proteínas animales. Aquellos que siguen una dieta natural, como los vegetarianos, son mucho más inflexibles que los resultados de estos estudios. En la era moderna, desde la revolución industrial, se ha producido una mejora en las condiciones de vida, comida mejor distribuida y conservada, con la consiguiente reducción de las enfermedades infecciosas. Las enfermedades degenerativas, sin embargo, se han incrementado. Las enfermedades cardiovasculares han aumentado un 700% desde 1900. El consumo de pan ha disminuido claramente, mientras que se come carne todos los días. El empuje económico para la transformación social ha distorsionado nuestros hábitos, lo que afecta a nuestras actitudes físicas y mentales. A menudo se cita el tabaco como causa de enfermedades degenerativas, pero en realidad la dieta es más importante. El cáncer de mama y de colon están relacionados estrechamente con la cantidad de grasas consumidas. Los bien conocidos mandamientos para la prevención abogan por unos bajos niveles diarios de consumo de grasas, consideran beneficiosos los alimentos de alto contenido en fibra y las vitaminas A y C, mientras que el consumo de bebidas alcohólicas, comidas condimentadas, saladas y ahumadas deben limitarse; y el fumar y la exposición a los rayos solares deben reducirse. Ocho de los diez puntos se refieren a asuntos dietéticos - la relación entre dieta inadecuada y patologías. La familiaridad con esta información es de una importancia fundamental, porque estamos pagando las consecuencias de una dieta incorrecta, y no debería de ser así para las futuras generaciones. Los omnívoros, según la ciencia dietética, deberían distribuir la ingestión de comida como sigue: 25% de cereales, 5-10% de legumbres, 10% de fruta, 10% de productos lácteos y 15% de carne o pescado.

Aparentemente los seres humanos son omnívoros y se adaptan a las diferentes condiciones, pero realmente sólo podemos utilizar lo que absorbemos y no lo que comemos. Los vegetarianos tienen que incrementar el porcentaje de cereales y verduras para sustituir la carne, el pescado y los productos lácteos. Los cereales y las verduras son bajos en proteínas, con un bajo porcentaje de lisina, triptófano y metionina, estos niveles bajos están relacionados con un producto particular de las proteínas; pero estamos olvidando que los cereales son alimentos completas, contienen proteínas, carbohidratos, grasas y una infinidad de oligoelementos, sales minerales, enzimas y otros elementos desconocidos para nosotros pero definibles como elementos probióticos fundamentales para la vida. Todas estas cosas se encuentran en las semillas, que pueden brotar y generar vida. ¿Alguna vez has visto nueva vida generada por un trozo de carne? La carne se pudre, es pobre en vitaminas y minerales, y no es un alimento esencial. El intestino humano tarda años en desarrollarse completamente y el consumo de carne durante los primeros años de vida impedirá su desarrollo adecuado. La leche materna está diseñada para el crecimiento del bebé y cubre sus necesidades, por tanto no es nada sorprendente que se diga que ‘darle el pecho es lo mejor’ durante los dos primeros años de vida del bebé. Si nos fijamos en las tradiciones antiguas, veremos que los humanos seguían las estaciones con su agricultura: los frutos de la tierra constituían un ciclo adaptado a las necesidades humanas. Los principales platos en cualquier cultura requieren cereales y legumbres, y no podemos tergiversar todo según la química y la publicidad. Una dieta natural significa conciencia, información y compromiso, por tanto, deberíamos saber que la dieta depende de las estaciones. En verano deberíamos llevar una dieta ligera, baja en grasas, tomando alimentos líquidos y frutas.

A medida que se acerca el invierno deberíamos contar con las calorías, grasas e hidratos de carbono. Todo esto parece obvio pero muchas familias no cambian sus dietas. La comida fresca es rica en vitaminas, enzimas y oligoelementos, sin conservantes ni contaminación química. La educación dietética fomenta nuestro desarrollo físico y psicológico, y nos permite desarrollar todos nuestros órganos de los sentidos al máximo, para poder relacionarnos mejor con el mundo que nos rodea. Las horas de la comida son fundamentales por la estimulación de estos órganos. La mezcla de sonidos y olores y la imagen de los colores de una comida que está preparándose constituyen un recuerdo y una sensación que permanecen en la memoria. La pérdida del apetito está muchas veces relacionada con la falta de estos fenómenos sensoriales. La variedad y el cambio rompen la monotonía y ayudan a prevenir deficiencias, y respetan la fisiología del sistema digestivo. Durante el destete, la leche materna se sustituye gradualmente por otros alimentos - primero líquidos, después sólidos. Actualmente alimentamos a los bebés con purés de cereales, verduras, pescado y carne - todos complejos y elaborados, difíciles de digerir y de absorber - que cambian la flora intestinal y provocan problemas. Según la lógica y las tradiciones, los humanos deben comer un único plato que contenga todo lo esencial, ya que las comidas de muchos platos fomentan la glotonería. Para finalizar, en la relación entre macrocosmos y microcosmos, a lo largo de los siglos hemos visto como se corresponden las formas: si miramos un cereal, un grano de arroz o de trigo - te recordará algo.

- traducciones de Hugh Rees, Milán- comisionado de la Asociación Vegetariana Italiana (AVI)

Traducido por Margarita Lozano