Unión Vegetariana Internacional (IVU)
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Dieta e Identidad
por Francisco Martín
una charla dada en el Congreso Mundial Vegetariano, 1996
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[Francisco Martin]
Francisco Martín
Fundador/ Presidente de la Sociedad Vegana Española
Secretario General Honorario de la Unión Internacional Vegetariana.
En campaña contra las corridas de toro y todas las formas de explotación animal.
. Editor de la revista de la Sociedad Vegana Española 'Veganismo'
Madrid, España
secretary@ivu.org
La fisiología y el sentido común, decretan que no somos animales carnívoros. Sin embargo, la mayoría de las personas en el mundo Occidental continúan engañando sus cuerpos y sus mentes comportándose como depredadores no previstos de consciencia, y dañan y destruyen otras formas de vida, el ambiente y a ellos mismos en el proceso.

Para entender las raíces de esta aparente irracionalidad humana y la relativa falta de impacto del movimiento vegetariano/vegano, necesitamos entender el rol que juega la comida en nuestras vidas y en nuestra psique.

Aunque el rechazo o aceptación de comida animal en ultima instancia siempre depende de consideraciones éticas, tradicionalmente, el alimento lo hemos considerado como alimento puramente físico sin mucha consideración a los aspectos mentales y espirituales de las substancias que incorporamos en nuestros cuerpos Sin embargo, ya que los alimentos que comemos constituyen la mera substancia de lo que somos, de igual manera deben determinar la naturaleza de nuestros sentimientos y comportamiento y por lo tanto juegan un rol importante en la formación de nuestras actitudes, pensamientos, aspiraciones, deseos y la naturaleza misma de nuestra identidad.

Si la comida fuera considerara meramente como combustible nutricional para sostener nuestros cuerpos, probablemente tenderíamos a escoger solo los ingredientes mas puros y saludables, pero los productos que consumimos están inextricablemente unidos a nuestra personalidad y nuestro sistema de creencias. El comer, como el sexo , es un acto de union de uno con el otro y nuestro ambiento. En 1994, la industria cárnica británica lanzó una campaña de publicidad en la televisión llamada "Receta para el Amor" para asegurar a los ya adictos y potencialmente nuevos consumidores sobre el llamado goce de comer carne, y en sus propias palabras, " para facilitarles el seguir comiendo carne con consciencia tranquila." Usaban palabras cuidadosamente doctorales e información nutrictinal falsa, en un tono muy ligero y acompañado por canción de Nat King Coles "Dejen Que Haya Amor," como parte de su idea de una dieta balanceada.

Los consumidores de carne, vegetarianos y veganos deben estar conscientes que la aceptación o rechazo de cualquier alimento en particular, es determinado más por nuestra ideología o identidad omnívora, vegetariana o vegana que por cualquier desacuerdo fundamental sobre las propiedades que producen beneficios a la salud o provocan enfermedades, ya que comúnmente las persones consumen alimentos que admiten fácilmente que son malos para su salud.

El mayor obstáculo para cambiar de dieta proviene de miedos irracionales de perder la identidad de depredador sin remordimientos. Nuestros papilas de gusto no son los únicos jueces de lo que es alimento adecuado o no: dependiendo de quienes somos, o pensamos que somos, la misma comida que los vegetarianos y veganos pueden rechazar como desabrida y asquerosa puede ser considerada como una gran manjar por el consumidor de carne promedio.

El consumo de carne - a pesar del BSE y otras enfermedades temidas - representan no solo un gusto adquirido sino la ideología y la conducta común. Las personas comen animales para conformar con hábitos de depredación socialmente aceptados para reafirmar o sellar una lazo común con otros consumidores de carne, con quienes sienten deben coexistir e interelacionarse.

Henry Salt se cuestionaba como podía haber un reconocimiento real o total de afinidad si las personas continúan engañando o comiendo a otros seres, pero la afinidad puede tener muchos significados diferentes para los consumidores de carne. Pueden establecer pactos de no agresión con ciertos animales de compañía o con carnívoros en peligro de extinción, aunque raramente con animales que comen plantas. Por la misma naturaleza de su dieta no pueden apreciar a lo seres sensibles que comen como formas de vida independientes con el derecho de vivir sus propias vidas y perseguir sus propios intereses.

Si, por otra parte, mantenemos una ética de respeto hacia otros animales, nuestra relación con ellos se vuelve visiblemente no especiesista, mientras los consumidores de carne ven a todos aquellos animales tradicionalmente considerados como comida como entidades no individuales, cuya mera existencia es determinada por el gusto rapaz e insaciable de los consumidores de carne y la ganancia y gratificación derivada de su explotación, sin consideración alguna por el legitimo interés y bienestar de los animales.

Dependiendo de nuestro enfoque ético, los llamados animales de comida serán vistos ya sea como meros artículos de alimento con un valor material y monetario o como esclavos injustamente explotados cuya liberación de la opresión humana ya se a retrasado mucho. Los cazadores ven los animales que atrapan o disparan como trofeos para presumir con orgullo, mientras una persona no depredadora puede considerar esa conducta como nada menos que asesinato. La víctima del vivisector será considerada ya sea como una herramienta de investigación fácil de remplazar o como la víctima manipulada y torturada por un fraude científico.

Los animales salvajes, vistos por algunos como una fuente de ingreso y objetos de curiosidad y exhibición, son considerados por personas conscientes y compasivas como víctimas indefensas e inocentes de la ignorancia y arrogancia humana. Los océanos se han convertido en un vasto matadero al aire libre, paradójicamente considerados como cloacas y fuentes de comida - tácitamente comprobando que algunos humanos son incapaces de distinguir la comida de la basura.

Las corridas de toros, tradicionalmente consideradas por algunos como una demostración de valor y arte, es en realidad un horrendo y sangriento ritual en donde seres sensibles no son solamente privados del derecho de la vida, libertad y de la búsqueda de sus propios intereses evolucionarios, sino que son sistemáticamente y sádicamente torturados para el beneficio y placer pervertido del perpetrador y espectador , a costa de un inmenso dolor y sufrimiento para la víctima y perdida de dignidad humana.

De esta manera, la influencia poderosa que la dieta tiene sobre la vida de las personas muchas veces obstaculiza cualquier acción potencial para liberarse de la avasalladora superstición e ignorancia, dogma y tradiciones que nos atrapan en el violento y destructivo mundo que vivimos.