Unión Vegetariana Internacional
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Historia del Vegetarianismo
Annie Besant (1847-1933)

 


Apellido de soltera Wood. Escritora británica, teósofa y reformadora política en Inglaterra y la India.

De un discurso dado en Manchester, Reino Unido, el 18 de Octubre de 1897:

Cuando reconocemos esa unidad de todas las cosas vivientes, entonces al momento surge la pregunta - ¿cómo podemos mantener esta vida nuestra con menos daño a las vidas a nuestro alrededor; cómo podemos prevenir que nuestra propia vida se añada al sufrimiento del mundo en el que vivimos?

Encontramos entre los animales, como entre los hombres, la capacidad de sentir placer, la capacidad de sentir dolor; los vemos moverse por amor y odio; los vemos sintiendo terror y atracción; reconocemos en ellos capacidad de sensaciones muy similares a las nuestras, y mientras los superamos inmensamente en intelecto, aún en meras características pasionales, nuestra naturaleza y la de los animales están muy ligadas. Sabemos que cuando ellos sienten terror, ese terror significa sufrimiento. Sabemos que cuando se les hiere, eso significa dolor para ellos. Sabemos que las amenazas les traen sufrimiento; tienen un sentimiento de encogimiento, de miedo, de ausencia de relaciones amigables, y de inmediato empezamos a ver que en nuestras relaciones con el reino animal surge un deber que todas las mentes pensantes y compasivas deberían reconocer - el deber de que como somos más fuertes en mente que los animales, debemos o deberíamos ser sus guardianes o ayudarles, no sus tiranos y opresores, y no tenemos derecho de causarles sufrimiento y terror sólo por la gratificación del paladar, sólo por un lujo añadido a nuestra vida.

...hay otro pensamiento unido a éste. ¿Qué hay de nuestros deberes para con nuestros compañeros - hombres? Y aquí yo llamo particularmente a mi sexo, porque se supone que las mujeres son el estándar en la comunidad de refinamiento, gentileza, compasión, ternura, pureza. Pero nadie puede comer la carne de un animal masacrado sin haber usado la mano de un hombre como asesino. Supongan que debemos matar nosotras mismas a las criaturas que encontraríamos en nuestras mesas, hay una mujer entre cien que iría al matadero a sacrificar a la vaca, el becerro, el borrego o el cerdo?... Pero si no pudiéramos hacerlo, ni verlo; si somos tan refinadas que no podemos permitir contacto cercano entre nosotras y los carniceros que proveen esta comida; si sentimos que están tan embrutecidos por su comercio que sus meros cuerpos son repulsivos por el contacto constante con la sangre con la que deben estar continuamente manchados; si reconocemos la brutalidad física que resulta inevitablemente de tal contacto, nos atrevemos a llamarnos a nosotras mismas refinadas si compramos nuestro refinamiento con la brutalidad de otros, y demandamos que unos deberían ser brutos para que nosotras podamos comer el resultado de su brutalidad? No estamos libres de los resultados brutales de ese comercio nada más porque no tomamos parte directa en él.

Traducido por Tais Thompson