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¿Podría China dirigir el mundo?
IVU News 2-97 - English

Muestra un alma compasiva hacia todas las criaturas. Respeta a los viejos y mima a los jóvenes. No debes dañar ni siquiera a los insectos, la hierba ni los árboles. [Atribuido a Ko Hung, 284-363 DC, Confucionista-Taoista]

fotoPara cuando leas esto, la unificación de la diminuta pero frenéticamente próspera colonia británica de Hong Kong con su inmensa y mayoritariamente rural vecina habrá tenido lugar y el optimismo expresado por tantas personas en ambos lados será finalmente puesto a prueba. Desde el punto de vista medioambiental, el resultado será vital no sólo para China sino para todo el mundo. En la actualidad la mayoría de la población de China es vegetariana, aunque sólo sea por necesidad forzosa, consumiendo productos animales sólo muy ocasionalmente. Si China puede devolver a Hong Kong su dieta rica en fibras y baja en grasas, y si Hong Kong puede extender a China sus tardíos intentos por salvar su fauna salvaje única, y si ambas pueden abordar la terrible contaminación del área, entonces sí, quizás la nueva China puede salvar y salvará el mundo. Pero si mil millones de chinos quedan seducidos por la cultura occidental de la hamburguesa repleta de grasas, si Hong Kong reincide en una completa indiferencia por los derechos de otros seres vivos, y si ambos siguen contaminando el entorno al ritmo actual, entonces a la larga el futuro del planeta en su totalidad estaría en juego. Si esta enorme población transforma su dieta natural de arroz y verduras a la derrochardora e insana costumbre de comer carne, entonces no sólo ellos sino toda la tierra estará condenada porque sencillamente el planeta no puede sostenerlo.

Por tanto la única esperanza debe estar en que lo mejor de ambos mundos sea compartido y mejorado -- la sana dieta vegetal china y el creciente movimiento hacia la conservación y la compasión de Hong Kong. Y esa es la base del optimismo de muchos chinos -- y no menos de las dos sociedades afiliadas a IVU, EarthCare y la Sociedad Vegetariana China -- en su aproximación al cambio de soberanía. En favor de la creación de una nueva y compasiva cultura está la saludable dieta actual de la mayor parte de la China continental y la tradición budista de la no-violencia que la sustenta. Un factor que actúa en contra de este ideal ha sido la tentación de las colonias de importar lo peor antes que lo mejor de sus dominadores coloniales -- por ejemplo, el repugnante espectáculo de la corrida de toros en Macao para celebrar la inauguración del nuevo aeropuerto levantó fuertes protestas. Hong Kong ha prosperado a pesar de - y no gracias a - los estragos de la dieta occidental. El éxito de sus gentes se ha debido al trabajo duro y a la inteligencia -- cualidades no menos comunes entre sus hermanos continentales, muchos de los cuales se han instalado en Hong Kong y contribuido a su éxito -- y ciertamente no a la costumbre degenerada occidental de atascar sus arterias con colesterol tres veces al día.

Un firme creyente en el futuro de este gran país es el Dr. Simon Chau, que dirige la Sociedad Vegetariana China de unos 1000 miembros, una meritoria e incipiente sucesora de la sociedad anglófona fundada por Jan Moor. Otro es Ng Wai Yee, presidente de EarthCare -- un grupo ecologista entusiasta y muy efectivo originalmente fundado por el Dr. John Wedderburn. Lejos de permitir que las cosas recaigan, la tendencia de los herederos chinos de estos movimientos es claramente "coger el balón y correr" y parece como si, en cooperación con sus compatriotas del continente, pudiesen alcanzar los milagros que los fundadores originales podían sólo imaginar. Por último pero no menos importante -- a largo plazo, de todos modos -- existe el nuevo grupo vegano organizado por Eva Wong, cuyos miembros se reúnen regularmente por su cuenta y aportan sus muchos talentos a otros grupos del movimiento verde. Estas personas no son extranjeros que intentan imponer un concepto ajeno, sino activistas chinos nativos cuyo objetivo es reverdecer una gran nación y que creen en que van a ganar: si no lo consiguen, el mundo entero sentirá las consecuencias.

fotoPara muchas familias, la primera comida del año nuevo chino es vegetariana pues se considera malo arrebatar una vida como primera acción del nuevo año. En el sur de China, muchos ancianos se abstienen de carne el primer día del año nuevo para asegurarse una larga y feliz vida. En el segundo día, mucha gente realiza gestos simbólicos como devolver una carpa al río como signo de amor y compasión. En este día, los perros son tratados bien pues se cree que el segundo día del año nuevo lunar es el cumpleaños de todos los perros. Según ciertos textos antiguos, los primeros ocho días del año nuevo están consagrados así: el primero a los pollos, el segundo a los perros, el tercero a los cerdos, el cuarto a las ovejas, el quinto a los bueyes, el sexto a los caballos, el séptimo a los seres humanos y el octavo a los cereales. Se cree que si esos días son claros y brillantes las respectivas criaturas nacidas en tales días crecerán bien y estarán sanas. Si los días son oscuros, entonces estarán condenados. En el séptimo día de año nuevo los agricultores muestran sus productos, se prepara una bebida de celebración con siete tipos de verduras, y se come tallarines para la longevidad. El pintoresco festival de los faroles tiene lugar la primera luna llena del año lunar. Naranjas y melocotones son las frutas tradicionales de este festival, símbolo de buenos presagios.


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