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Jugando a Dios: Los Horrores de la Ingieniería Genética
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La biotecnología hoy día puede cruzar animales con plantas, dejando a los vegetarianos confundidos. El mundo científico ahora tiene el poder de alterar la estructura misma de la naturaleza, no sólo transfiriendo las características entre las plantas, sino cruzando/alterando animales, plantas y seres humanos. La ingienería genética, que se encuentra sin ninguna limitación ética, tiene un serio impacto en el entorno de los animales y plantas. Viola nuestra relación con el mundo natural. La mayoría de las personas creen que los animales tienen el derecho de vivir sus vidas libres de la interferencia humana, con su estructura genética original. De igual manera, los animales nuncan podrán servir como modelos de enfermedades humanas porque ellos son muy diferentes. Pero los científicos aún siguen tratando después de todo, el mercado de transplantes humanos vale más de seis mil millones de dólares por año!

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La biotecnología en años recientes ha ido progresando a grandes pasos. Representa un salto cuántico en la explotación de los animales, al permitir que los humanos muevan genes de una especie de animal a otra especie totalmente diferente. Los científicos y las compañías biotécnicas en algunos de los principales países del mundo quieren crear nuevos animales que produzcan más y mejor carne, que den productos valiosos más fácilmente (como la lana), y que tengan órganos que puedan ser usados para transplantes humanos. Esto no termina aquí: muchas de las cosechas genéticamente modificadas están siendo probadas en el campo en los Estados Unidos y alrededor del mundo, no sólo pueden tener un impacto devastador del tipo de Parque Jurásico en el ecosistema global, sino también puede afectar las economías basadas en la agricultura del tercer mundo que dependen de los cultivos destinados a la venta. La ingeniería genética es una ciencia reduccionista unidimensional que ignora las vastas dinámicas de los sistemas de vida.

La ingeniería genética involucra, primeramente, la introducción de genes que contienen ADN adquirido de humanos o animales a las células de bacterias, levaduras u otros animales. Al individuo resultante se le llama animal transgénico. Estos animales transgénicos no pueden ser criados por selección natural/tradicional o por inseminación artificial.

A las donantes femeninas se les inyectan hormonas y se les insertan esponjas con hormonas de embarazo directamente en los tractos reproductivos, para hacerlas producir muchas células de huevos. A este proceso se le llama super ovulación. Los huevos son artificialmente inseminados ya sea manualmente o quirúrgicamente. Después los embriones son recolectados por medio de otra cirugía o matándolos. Los embriones son inyectados con un ADN ajeno que contiene los genes con los rasgos seleccionados, y después son transferidos a las madres adoptivas, por medio de cirugía. Se emplean 80 animales donantes y receptores para producir una sola vaca transgénica, si todo sale bien, lo que es muy raro. Una vez que el animal transgénico ha sido producido, empieza su sufrimiento: por ejemplo, genes no porcinos se agregan a los puercos, produciendo animales con úlceras gástricas, hígado y desórdenes de riñón, cojera, vista dañada, pérdida de coordinación,, susceptiblidad a la pulmonía y con condición diabética.

Las investigaciones de ingeniería genética comúnmente se llevan acabo en animales como ratones, puercos, ovejas, otros animales de granja y peces, así como también en plantas como tomates, tabaco y maíz.

Vegetarianos alrededor del mundo están considerando muy seriamente si la comida que comen es en realidad vegetariana. En el caso del tomate Flavr Savr, como son comúnmente llamados los tomates que son alterados genéticamente al introducirles genes de un pez, el lenguado ártico, para así reducir el daño causado por el congelador y darle una vida más larga, para hacer el tiempo de maduración en la planta más largo mientras se mantienen firmes en el tiempo de recolección y transporte, y para hacerlos más grandes y con más sabor. Nadie puede diferenciar entre el Flavr Savr y un tomate normal, esto es principalmente por lo que los vegetarianos estrictos quieren alterar las etiquetas de los tomates.

Otros experimentos de este tipo con vegetales incluyen genes de pollo agregados a las patatas para resistir las enfermedades, para incrementar la vida del vegetal y el tamaño, el tabaco es alterado con genes de ratón para reducir impurezas, o con genes de luciérnagas lo que hace las hojas resplandecer en la obscuridad. Algunos biotecnólogos se van a tal extremo que el jugar con genes de animales se vuelve un juego para ellos. Esto puede resultar en una espantosa criatura producida tan sólo para satisfacer los caprichos de alguien. Los científicos en los Estados Unidos han criado a un ratón llamado oncomouse, que ha sido genéticamente manipulado para desarrollar cáncer y en determinado curso morir de una muerte lenta y dolorosa. El primer oncomouse fue criado en 1981; sin embargo, 15 años más tarde la cura para el cáncer sigue eludiendo a los científicos. La ingeniería genética en los ratones no para ahí. Un ratón especialmente creado careciendo de sistema inmune ha sido usado para crecer órganos humanos, como orejas, externamente e inclusive, internamente. La ausencia del sistema inmune asegura que el ratón no va a rechazar los tejidos humanos.

photoLos científicos hacen un molde parecido a un órgano humano, como una oreja, con material de poliester biodegradable u otros polímeros. Después transfieren las células de hueso/músculo a la forma y la transplantan en el ratón. Cuando está listo, el órgano es injertado del ratón, que algunas veces se las arregla para mantenerse vivo después de que la oreja ha sido retirada.

De igual manera, los científicos se las han arreglado para crecer hígados, piel, cartílagos, huesos, uréteres, válvulas de corazón, tendones, intestinos, vasos sanguíneos y tejidos de senos con dichos polímeros. Pero si fuera contemplada la idea de que el experimento se invirtiera (remplazando los ratones con humanos), las personas lo llamarían blasfemia. No se piensa en los animales involucrados. La extensión a la que llegarán estos experimentos es incierta. Vendrá a cabo un cambio sólo cuando los científicos reconozcan el derecho de los animales a vivir una vida normal y saludable sin que el hombre se entrometa con sus genes.

Los puercos también son creados transgénicamente para que sus órganos puedan ser transplantados a los humanos. Los puercos transgénicos fueron producidos por primera vez en 1985. Los científicos han logrado hacer los órganos requeridos en los puercos capaces de producir células humanas. Estas proteínas, esperan, engañarán el sistema inmune de los humanos al transplantar los órganos para que el receptor no reaccione al tejido ajeno.

Otro ejemplo es el de la oveja que ha sido inyectada con hormonas manipuladas para causar la caída de la lana para producir la llamada oveja auto trasquilada . Esto se hace en Australia donde, desafortunadamente para la oveja, el clima es casi siempre caluroso y soleado. Por lo tanto, algunas ovejas experimentan un incremento en el índice de aborsión. ¿Dónde terminará todo esto? Hablando de ovejas, las ovejas clonadas de las montañas de Gales son prueba viviente de que la vida puede ser creada sin esperma. Un científico en el Instituto Rosalin las creó fundiendo una célula desarrollada en el laboratorio, con un huevo de oveja vacío mediante una chispa de electricidad. Imagina formar una oveja en un plato de laboratorio! Irónicamente, cuando se pondera sobre la posibilidad de hacer lo mismo con los seres humanos, los científicos lo encuentran antiético.

En otro experimento extraño, científicos hindús del Instituto de Investigación de Nimbalkar, en Phaltan, Maharashtra, han creado, por medio de la inseminación artificial, un animal con la cabeza de un chivo y el cuerpo de una vaca. Este animal engorda más rápido y, por lo tanto, el volumen de la carne se incrementa.

Los científicos claman que ellos pueden y harán animales alterados genéticamente que ayudarán a curar enfermedades humanas. Las investigaciones transgénicas se han llevado a cabo durante cerca de 20 años, pero aún no han curado ni una sola enfermedad humana, aunque enfermedades como la diabetes, ceguera, cojera y cáncer (entre otras) se han producido inesperadamente en animales sujetos a estos experimentos ridículos. La ingeniería genética que llega a tal grado como este es un símbolo del consumismo vuelto loco. ¿Será realmente justo que los animales y su entorno carguen con el peso de nuestra insaciable curiosidad?

(Reimpreso del Compassionate Friend publicado por Beauty Without Cruelty, India)


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Traducido por Karla Torres