Unión Vegetariana Internacional (IVU)
IVU logo

 

Inmersión en el Báltico
por Francisco Martín
de IVU Newsletter, Octubre 1995 - English

Mi visita a Lituania - como representante de la Unión Vegetariana Internacional, en una conferencia sobre la salud - fue una experiencia enriquecedora e inolvidable que me permitió entrar en contacto con el idioma, la cultura y las gentes de la mayor de las repúblicas bálticas, y constatar la importancia de las relaciones humanas para nuestra formación y desarrollo personal.

Para un vegano como yo, que sólo come productos frescos crudos, cuando la aerolínea nacional no tuvo nada mejor que ofrecerme que un plato apestoso de pescado, dudé si encontraría algo comestible a mi llegada, pero afortunadamente pude comprobar que hay una gran variedad de cereales, raíces y vegetales, además de semillas y legumbres germinadas que representan una fuente importante de alimentos, sanos y económicos, en un país donde el sueldo medio es de unas doce mil pesetas al mes.

En Vilnius - la capital, donde viven 600.000 personas de los cuatro millones de habitantes de todo el país -, pasé unos días como invitado de Janina, la secretaria de la Asociación Vegetariana Lituana, cuyo entusiasmo y simpatía compensó cualquier problema inicial de comunicación entre nosotros. Lo cual me demostró que es fácil superar cualquier barrera lingüística cuando hay una fuerte voluntad y necesidad de expresar lo que sentimos. El idioma fue también el símbolo de la lucha por la independencia de Lituania, según refleja un monumento a las madres que enseñaron a sus hijos a leer cuando los libros nativos, escritos en caracteres latinos, se introducían clandestinamente desde la vecina Prusia Oriental.

Durante mi estancia tuve la oportunidad de visitar varios edificios y monumentos relacionados con la turbulenta historia del país y ver las señales del sangriento asalto de las tropas soviéticas a la torre de televisión, en 1991. También visité la catedral - utilizada como galería pictórica durante el período soviético -, construida sobre un emplazamiento pagano dedicado a Perkunas, el antiguo dios del trueno.

El día de San Valentín fui calurosamente recibido por unos cincuenta socios de la Asociación Vegetariana Lituana, a quienes hablé, a través de un intérprete, sobre la necesidad de defender el vegetarianismo con mayor confianza y convicción para eliminar los mitos y las dudas que limitan su desarrollo. Debiendo contribuir a cuestionar más el consumo de carne, en vez de tratar de justificar nuestro estilo de vida. Después degustamos una comida fría - adecuada para un crudívoro -, que incluía: trigo germinado, manzanas, calabaza cruda, cacahuetes crudos, zanahorias y otras raíces. Al final recibí un souvenir del país y, recíprocamente, regalé a la Asociación un casete de "Los ojos del animal", con canciones populares que promueven el respeto a los animales. (Disponible, a través de AVE, en dos versiones: español/inglés y francés/inglés.)

Mi próxima parada fue Kaunas, la segunda ciudad más grande del país, donde visité la Academia Veterinaria, y encontré al presidente de la Asociación Lituana para la Protección de los Animales, quien nos guió por las distintas dependencias y el museo de la clínica, que contiene una variada bibliografía y herramientas veterinarias antiguas, como un curioso bozal para evitar que algunas vacas se beban su propia leche. Dejé algunas chapas antitaurinas y veganas y otra copia de "Los ojos del animal", para añadir a su colección de artículos de diferentes países, y nos dirigimos hacia la parte histórica de la ciudad para pasear por los alrededores del Ayuntamiento - que ahora sirve como "palacio de bodas" -, y ver algunos edificios antiguos y viejas casas comerciales alemanas restauradas. Entre los edificios más interesantes se encuentran: la iglesia Vytautas, del siglo XV, usada por los franceses para almacenar municiones durante la guerra napoleónica, y la casa de Perkunas, uno de los ejemplos góticos más originales de Lituania. Afortunadamente, nunca se llevó a cabo un proyecto soviético de construir una carretera de ocho pistas por el centro de la ciudad. También fue muy interesante mi visita a la Asociación Lituana de Esperanto, en la calle y antigua casa de Zamenhof, el doctor ruso que, en 1887, creó el esperanto, con la esperanza de que se convirtiera en un idioma universal que transcendiera todas las culturas y fronteras. Después vimos una exposición de Ciurlionis, el famoso pintor y compositor lituano, que consideraba la naturaleza como una fuente inagotable de belleza, pero lamentablemente no pudimos visitar "El museo del Demonio", que contiene una colección de más de 1.700 imágenes satánicas. Caminando por la popular peatonal avenida de la Libertad se puede apreciar el contraste entre la arquitectura pre-soviética y soviética.

Al día siguiente tomamos el tren a Palanga, el principal centro turístico del país y lugar de la conferencia sobre "La salud como índice de armonía". El viaje de varias horas se hizo más agradable por la compañía de varios jóvenes, y de uno en particular, que recientemente decidió hacerse vegetariano y agradeció mi apoyo en sus intentos de convencer a los demás de los beneficios del vegetarianismo. Una vez en Palanga, dimos un paseo atravesando el jardín botánico hasta la playa, pasando también por el colegio de salud de este centro marítimo, al que acude gente de todas partes a tomar baños de barro y otras terapias alternativas. De interés particular es el jardín botánico, de 80 hectáreas, donde se encuentra el Museo del Ámbar - que contiene artículos de resina de pino fosilizado, provenientes de la costa báltica -, y la colina de Birute, un antiguo montículo sagrado de 22 metros de altura donde una sacerdotisa mantenía una llama sagrada.

Por la tarde, durante la cena, encontré a los organizadores y participantes de la conferencia, y hablé de la necesidad de una ética vegetariana sobre la que construir nuestro bienestar físico y mental y un futuro sin violencia. La mayoría no eran vegetarianos, pero mi mensaje fue recibido con simpatía. Más tarde, todos participamos en un baile folklórico lituano.

Por la mañana presenté el nuevo video de la Asociación Vegana de Gran Bretaña, y hablé a unos cincuenta participantes acerca de los beneficios de una dieta vegetariana. Tras lo cual visitamos Nida, un pequeño centro turístico costero situado cerca de la frontera con Rusia, donde vimos la casa en la que el escritor Thomas Mann pasó sus vacaciones y completó una parte de su obra, al comienzo de los años treinta. También tuvimos una conversación interesante con el alcalde sobre vegetarianismo y otros temas relacionados con una campaña para el rearme moral de la sociedad.

De vuelta en Palanga, participamos, junto a 500 personas, en una conferencia del rector de la Academia Médica de Kaunas, que trató sobre la necesidad de establecer una nueva estrategia de la salud en Lituania, para encontrar soluciones a los graves problemas sanitarios derivados del consumo de alcohol y de una dieta rica en grasa y colesterol.

Al día siguiente, expuse mi ponencia, que titulé "Salud, armonía y ética", sobre los beneficios de la alimentación vegetal para nuestro organismo y nuestra mente y la interrelación armoniosa, no depredadora, entre nosotros y demás seres vivos. Mencionando que la matanza diaria, para carne, de 20 millones de animales representa un verdadero derroche de vida y un lujo cruel que pocos pueden permitirse y que también daña la salud del planeta. Si utilizáramos directamente los cereales y alimentos destinados a los animales, habría suficiente comida para todos y se eliminarían los problemas éticos y medioambientales relacionados con la cría intensiva y la matanza de animales.

Después de hablar de un estilo de vida más sano, decidí unirme a unas seiscientas "focas" humanas - participantes en el tradicional baño de mar, en febrero - , al considerar que debía probar mi resistencia a las frías aguas del Báltico. El contacto con el agua, a una temperatura de 4 grados, fue todo un choque, que me dejó estupefacto, pero pronto me recuperé y logré permanecer en el agua unos diez minutos. Obteniendo como resultado más publicidad para la causa vegetariana, a través de la cadena americana ABC, que me filmó en la playa, y mediante un artículo, con mi foto, en la primera página del "Eco Lituano" - el tercer diario de importancia del país -. Antes de salir de Palanga, asistí a un concierto de dos alumnos del colegio de salud y tuve la oportunidad de hablar ante casi 400 personas sobre los beneficios derivados del estilo de vida vegetariano. En Kaunas, me esperaba otra reunión de tres horas con unas 150 personas, vegetarianas y simpatizantes, que demostraron un gran interés por el veganismo, considerando que muchos habían participado en una reunión anterior e hicieron todo tipo de preguntas, dejando para más tarde un delicioso festín vegano que nos esperaba fuera. Después de despedirnos de Tomas - cuya excelente ayuda como intérprete permitió que mi mensaje fuera más amplio -, regresamos a Vilnius.

Las actividades del día siguiente incluyeron una visita al Café Vegetariano, donde me entrevistaron para un programa de televisión sobre la salud; una breve parada en Trakai, la antigua capital, para visitar el recientemente renovado castillo insular; una gira por la torre de televisión, de 326 metros de altura, para observar el panorama de la ciudad desde la planta giratoria y un paseo alrededor del Parlamento, donde aún se conservan restos del alambre de púas y bloques de hormigón utilizados en 1991 para levantar barricadas e impedir el acceso de las tropas soviéticas al edificio.

La última actividad del día fue una charla sobre vegetarianismo, durante una cena de socios del Club Rotariano.

Al día siguiente, al despedirme de mis nuevos amigos en el aeropuerto - muy satisfecho con el resultado de mi viaje -, sentí que mi visita me había permitido renovar mi confianza en el potencial que tiene el ser humano para cambiar positivamente.

Francisco Martín

Original procedente del Boletín de la Asociación Vegana Española, "Veganismo"


Toda contribución a IVU News será bienvenida. El material publicado no refleja necesariamente las opiniones del editor o la postura de la Unión Vegetariana Internacional.