Unión Vegetariana Internacional (IVU)
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Animales, Niños y Vegetarianismo
por Adelaide Carvalho (traducido por Bettina Myers)
del boletín IVU Newsletter, Febrero/Marzo 1996
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IVU Newsletter No. 13/94 publicó un poema escrito con gran dolor y sufrimiento por Nicola Thomas. Cuenta la historia de los animales criados en las granjas industriales, que después de una larga cadena de sufrimiento, terminan desmenuzados y humeantes en el plato de cualquier persona en estos últimos años del siglo veinte.

El poema sugiere dos temas principales. El primero, la importancia de la lucha por darle a los animales el derecho a vivir en las condiciones más naturales posibles: al aire libre en lugar de entre cuatro paredes y con la posibilidad de caminar en la tierra en lugar de en rejas de metal etc. Si insistimos en tratar a los animales más y más brutalmente, este comportamiento hará aun más cruel la raza humana. Lo segundo, el ciudadano común debe convencerse de que los seres humanos pueden vivir mucho mejor consumiendo poca o nada de carne, dependiendo de productos derivados como los huevos y los productos lácteos, yoghurt, queso, queso cottage, etc. Cuántos problemas de salud, cuánta contaminación a causa del drenaje, cuánta emigración causada por la pobreza sería aliviada si fuera divulgada la conciencia de que los humanos no necesitan reunir sus fuerzas a costa de la vida de un animal.

En el poema llamado Un Instante un gran poeta portugués, Miguel Torga, nos demuestra la ternura que siente por los animales. Una persona que no es escritor, pero es aún más sensible, acaricia el costado de una vaca o la cabeza de un cordero cuando va al mercado ganadero, o acaricia un conejo cuando visita su tierra.

¿Cómo podemos entender a un ciudadano común que, después de acariciar a un animal, se sienta y se agasaja con una comida hecha de pedazos de animal? Esto es una paradoja, pero es comprensible. Algunos todavía recuerdan las comidas que comían de niño. Otros, que no tienen tan buena memoria, se dan cuenta de lo que los padres aún hoy día hacen. Con caricias, besos y mañas -mira ahí va un avioncito- o con un ligero estirón de orejas, empacan con comida las bocas de sus niños, con comida a la que sienten mayor aversión. ĦQué olor, qué textura! - no es ninguna coincidencia que los niños rechacen la carne y el pescado.

El acondicionamiento en tan tierna edad por aquellos que nos nutren y defienden de cualquier peligro no es fácil de perder. Lleva años entender que no todo lo que fue enseñado por la familia, maestros y amigos y el medio es benéfico para la raza humana.

Un Instante

La escena es silenciosa y breve:
En un pastizal,
un cordero
Pasta suavemente,
Cautivada,
La mamá oveja pausa al masticar,
Y la vida
también se detiene a mirar.

Miguel Torga

 

Traducido por Karla Torres


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