| Unión Vegetariana Internacional (IVU) | |
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IVU News Cuando lo que comes se convierte
en tu identidad y tu identidad se convierte en lo que comes Somos lo que comemos. ¿Cuántos de nosotros pasamos por alto este hecho sin ni siquiera pararnos a reflexionar sobre la esencia de su verdad, si es que acaso la tiene?
Nosotros no sabemos lo que los animales, cuando comen, piensan de la comida; de la misma forma, desconocemos lo que nuestros ancestros, hace cientos, miles o millones de años, pensaban acerca de ello. Sin embargo, si todo lo que comemos influye sobre nuestro organismo, ¿acaso no podrían nuestros sentimientos y pensamientos forjarse en función de la calidad de nuestra dieta? Por supuesto, nuestra identidad no viene determinada únicamente por la alimentación: el contexto sociocultural en el cual nacemos influye asimismo en nuestro desarrollo personal. De nuevo, el tipo de comida y los hábitos alimentarios que se dan en cada cultura son muy marcados. Esto puede apreciarse con mayor claridad en los casos en los que las personas han de desarrollarse en una sociedad donde domina el hábito de comer carne -una tendencia que además juega un papel fundamental en el proceso de socialización, de mutua aceptación y de reconocimiento social. Desde el momento en que pisamos tierra, la obtención de alimento se convierte en nuestra primera preocupación. De pequeños dependemos de alguien que nos proporcione comida. De hecho, durante nuestra niñez, nunca comemos solos. En un futuro no muy lejano, la leche de vaca (destinada en principio a becerros, ¿pero eso a quién le importa?) sustituirá a la leche materna y pequeños trozos de carne se introducirán en la dieta del bebé. Según va creciendo el niño, los trocitos de carne se convierten en filetes. Así, desde bien temprano, el condicionamiento cultural se abre camino a través del estómago. Y mientras los nuevos habitantes de la tierra se convierten en perfectos miembros de una cultura basada en la carne, puede que ocasionalmente se pregunten acerca de cuán perjudiciales resultan los efectos que sobre la salud tienen sus hábitos alimentarios. No obstante, poco se preocuparán por reflexionar sobre los aspectos éticos de haber transformado la tierra en un gigantesco matadero donde cientos de millones de animales son asesinados cada año para satisfacer el exquisito y delicado paladar humano. De la misma forma, la ideología de la carne no está dispuesta a afrontar el enorme gasto de terreno, energía y recursos naturales que concomitan la producción industrial de carne y de una mentalidad de cadena de montaje.
Aún así siempre ha habido gente que, por diversas razones y de forma incondicional, está en contra del sacrosanto principio del culto carnívoro. Estas personas persiguen una identidad correcta y significativa que, desde un punto de vista ético y ecológico, se fundamente sobre la conciencia del origen de los alimentos y la compasión por todos los seres vivos.
Claude Pasquini es el Coordinador de IVU para Europa y miembro del Consejo de IVU Traducido por Carla Blanes |