Unión Vegetariana Internacional (IVU)
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Religión y Vegetarianismo
Una Perspectiva Budista sobre el Vegetarianismo
por Lin Ching Shywan, del libro Cocina vegetariana – Estilo Chino, 1995


Soy un vegetariano estricto desde hace más de cuatro años. La primera vez que dejé de comer carne, muchos de mis amigos y familiares expresaron preocupación; bastantes personas tenían la idea de que la dieta vegetariana era escasa en los nutrientes adecuados. Y ser vegetariano puede ser un problema más que menor con la cantidad de carne y pescado que come ahora la gente. Los chinos tienen la idea tradicional de que las comidas que son “calientes” por naturaleza, como la carne, son importantes para construir la fuerza física; así que en las mentes de algunos de nuestros mayores, uno es imposible que obtenga toda la nutrición que necesita con las “frías” judías verdes, los rabanitos blancos y todo aquello que los vegetarianos favorecemos. En sus libros, las únicas cosas que refuerzan el cuerpo son alimentos como los falos de tigre, la sangre de las serpientes, pollo al vapor y cangrejo en vino.

Antes de dar el gran paso, no reflexioné ni dos veces sobre la nutrición, la conveniencia o la fuerza física, ya que mis razones para volverme vegetariano no tenían nada que ver con cualquiera de ellas. Me volví vegetariano por mis creencias budistas.

¿Por qué los budistas abogan por el vegetarianismo? La principal razón es “piedad” y porque nosotros “no podemos soportar comer la carne de las cinturas vivientes”. Y nuestra creencia en el karma nos dice que al final sufriremos las consecuencias de nuestras malas acciones. Un sutra budista dice: “Al bodhisattva le da miedo la acción original; a la miríada de las criaturas vivientes les da miedo las consecuencias.” Esto significa que el bodhisattva conoce la seriedad de las consecuencias y no hace malas acciones ni piensa sobre las causas de las malas consecuencias. Finalmente, también creo que una dieta vegetariana nos permite mucho más guardar un cuerpo y una mente puros y esta pureza es un factor importante para la fundación de la auto-cultivación. Mi conversión al vegetarianismo estuvo basada en estas tres consideraciones.

"Compasión" es una manera importante de aprender a ser mejor persona. Ser sin compasión es simplemente incompatible con ser budista. Tener un corazón piadoso y compasivo se mostrará en todos los aspectos de la vida; pero la forma más simple y más directa es seguir una dieta vegetariana. Piensa en el dolor intenso cuando accidentalmente nos clavamos un clavo. Así que ¿cómo alguien puede tener el valor de comer la carne de criaturas que han sufrido el dolor de la matanza, el despellejamiento, la desmembración y la cocción? Ser incapaz de comer carne de esas pobres criaturas es una expresión de compasión.

El dolor de las criaturas de camino a nuestra mesa no es ninguna extravagancia: es insoportablemente real. Citemos la gamba o el cangrejo que se cuecen vivos y que son tan populares hoy en día. Encontrar su muerte al ser cocinados en agua es como ser enviados a un infierno hirviente. Sus desesperados pero vanos intentos por trepar o saltar del fuego delatan el inaguantable sufrimiento de sus experiencias. Finalmente dan su vida en pena mientras se van volviendo rojos. ¡Qué doloroso final!

A las ranas se las ponen en una situación más dolorosa que a los mariscos. Desde la primera vez que se tocan sus cuerpos hasta que son comidas, pasan por el equivalente de ocho diferentes infiernos: 1. decapitar; 2. despellejar; 3. arrancar las patas; 4. rajar el abdomen; 5. freír o hervir; 6. salar, azucarar y especiar; 7. masticar y 8. digestión y excreción. Cualquiera que se ponga en lugar de la rana será incapaz de volver a comer otra.

Entre los diferentes tipos de sufrimiento que la humanidad puede experimentar, el más intenso es sin duda el de la guerra. Documentales de la masacre de Nanking y del holocausto nazi deja a pocas personas impasibles y libres de lágrimas y a la mayoría indignados. Pero los humanos pueden seguir años y décadas sin guerras; los animales se enfrentan a los sufrimientos y a la muerte todos los días. Para los carnívoros, cada banquete significa la muerte de cientos y miles de animales. ¿Es esto diferente de la guerra?

Evitar el sufrimiento de las criaturas vivientes no usando su carne para satisfacer nuestros gustos y hambre es la mínima expresión de compasión que podemos ofrecer. Escogemos el no matar de la bondad, y el no comer de la compasión.

Me sentí profundamente conmovido tras la lectura de dos historias sobre el tema de la compasión; siempre se grabarán en mi memoria. Una está sacada del libro “Registro de Protección de Vida” (“Record of Protecting Life"):

Cuando un erudito llamado Chou Yu estaba cocinando un poco de anguila para comer, notó que una de ellas estaba doblándose sobre su cuerpo de tal forma que su cabeza y su cola se encontraban aún en el líquido hirviente, pero su cuerpo se movía hacia arriba fuera de la sopa. No se cayó completamente hasta que murió. A Chou Fu le pareció extraño, sacó la anguila y la cortó. Descubrió miles de huevos dentro. La anguila había arqueado su tripa fuera de la sopa caliente con la intención de proteger a su prole. Lloró a la vista de aquello y juró que nunca más volvería a comer anguila.

Esta historia nos dice que la multitud de criaturas vivientes no están exentas de sentimientos e inteligencia.

Otra historia está sacada del sutra budista:

Un rey del cielo fue empatado en una batalla contra un demonio; ninguno quedó como vencedor. Mientras el rey de los cielos guiaba a sus soldados en retirada, vio un nido de un pájaro de alas de oro en un árbol al borde de la carretera. "Si los soldados y los carros pasan por aquí, los huevos seguramente caerán al suelo y serán dispersados", pensó. Así que llevó a sus miles de carros de vuelta por el mismo camino por donde habían venido. Cuando el demonio vio al rey de los cielos retornar, huyó aterrorizado.

La conclusión del sutra era que "si usas la compasión para buscar la salvación, el señor del cielo lo verá." Esta historia nos trasmite que la compasión no tiene por qué parecer mucho a primera vista, pero de hecho es extremadamente poderosa. Los sutras budistas frecuentemente mencionan "el poder de la compasión," de esto sabemos que la compasión es de hecho una fuerza potente. Si un budista quiere aprender cómo usar este poder de la compasión, debe ser como el rey de los cielos en esta historia y estar preparado para cambiar la ruta de miles de carros antes que dejar que un nido lleno de huevos caiga al suelo.

El sutra Surangama nos dice que "si comemos la carne de criaturas vivas, estamos destruyendo las semillas de la compasión". Es decir, si no comemos la carne de criaturas vivientes, estamos cultivando e irrigando las semillas de la compasión, y "cultivando un corazón compasivo" escojo ser vegetariano; y esto es mi mayor razón para hacerlo.

En las enseñanzas budistas se ha escrito volumen tras volumen considerando causa y consecuencia, pero el concepto básico es uno muy simple: “Lo bueno se premia con lo bueno; lo malo se premia con lo malo; y la recompensa de lo bueno y lo malo es sólo cuestión de tiempo.” Visto desde este punto de vista, tendremos que pagar cada pieza de carne que hayamos comido por otra pieza de carne, y con una vida por cada vida de otra criatura que tomemos. Visto a largo plazo, comer carne es una posibilidad extremadamente espantosa. Antes de su muerte, las criaturas vivas no experimentan felicidad y miedo, sino enfado; no hay queja, sino odio y resentimiento. ¿Y quién recibe el “premio” por tomar estas vidas?

Sería difícil intentar probar la existencia de este concepto de causa y consecuencia, y puede sonar incluso un poco improbable. Sin embargo, en términos de esta vida, las consecuencias negativas de comer carne incluyen arteriosclerosis, enfermedades del corazón, presión sanguínea alta, encefalemia, paro cardíaco, cálculos biliares, cirrosis de hígado y cáncer. En todas estas enfermedades, un vínculo se ha establecido con la grasa animal y el colesterol. Así que las consecuencias de comer carne son de hecho inmediatas y de una clara visión. Pero incluso si pudieras seguir viviendo día a día con carne, las otras ventajas de ser vegetariano - promoción de una buena salud y ser libre de preocupaciones sobre futuras consecuencias negativas - para mí justifican completamente la decisión de ser vegetariano y constituyen mi segunda razón para hacerlo.

Mi tercera razón es la de “purificar el cuerpo y la mente”. Esta puede parecer que escapa de la explicación lógica. Un médico vegetariano americano lo resumió muy bien cuando dijo que “está bien no tener que preocuparse sobre las condiciones en las que tu comida ha muerto." Este punto señala que los animales no siempre están sanos y que antes de la muerte ellos secretan sustancias tóxicas. Cuando comemos carne de animales, también ingerimos microorganismos y toxinas que conllevan enfermedades.

De acuerdo con la Enciclopedia Británica, nuestros cuerpos contienen ácido úrico y otros productos tóxicos de desecho que aparecen en nuestra sangre y tejidos corporales. Comparando el 65% del contenido húmedo impuro de la ternera, la proteína obtenida de los frutos secos, las legumbres y otros vegetales es marcadamente más pura. La comida vegetariana es de hecho mucho más limpia que la carne, y también retiene su frescura mejor que ésta. La comida vegetariana es en cualquier caso más limpia y pura que la carne con valor nutricional comparable. Sabemos que la carne se estropea con facilidad, y el pescado y el marisco comienzan a pudrirse tras dejarse al aire durante sólo media hora. La carne y sus productos comienzan a decaer después de una hora. Las verduras, por el contrario, pueden normalmente mantenerse de tres a cinco días. Aunque las legumbres se vuelven rancias relativamente rápido, el deterioro es muy fácil de detectar y de reconocer.

Un problema con las verduras hoy en día es que están contaminadas con pesticidas; pero incluso así son aún mucho más limpias que la carne. Una persona que habitualmente ingiere alimentos puros mantiene su cuerpo y su mente en un estado puro; esto es lógico y está más allá de todo argumento.

Otra cuestión sobre la que los vegetarianos preguntan frecuentemente es, "¿por qué no puedes comer cebolleta, cebollinos, cebollas y ajo?" Esto se relaciona de nuevo con la pureza. El Sutra Surangama dice: "Todas las criaturas vivas buscan los 'tres tipos de sabiduría,' y deberían abstenerse de comer los 'cinco picantes.' Estas cinco comidas acres crean lujuria cuando se comen cocinadas, y cólera cuando se comen crudas." Sigue diciendo que "incluso si alguien puede recitar los doce sutras de memoria, los dioses de los diez cielos le desdeñan si come alimentos picantes en esta vida por su fuerte olor y suciedad, y les distanciará de él." Esto significa que los alimentos picantes levantan lujuria y le dan a uno un temperamento explosivo y un cuerpo con mal olor. Estos alimentos son impuros, y si el cuerpo y la mente de una persona no son limpios, ¿cómo puede tener éxito en su purificación a través del budismo? Por esto hay incluso otro sutra que dice: "Aquel que tenga sangre y carne será rechazado por los dioses y no aceptado por los santos; todo en el cielo se distancia del que come carne; su aliento está siempre nauseabundo… la carne no es una buena cosa, no es pura, nace del mal y estropea en mérito y virtud; ¡se le rechaza por todos los dioses y santos!"

En años recientes he pasado mucho tiempo pensando sobre lo que como; de hecho no tengo muchas grandes perspicacias sobre el vegetarianismo. Sin embargo, las tres razones que ya he declarado son suficientes para hacerme sentir seguro sobre mi elección. Asuntos como si la dieta vegetariana es más nutritiva, si existe un gran mérito en seguir una dieta vegetariana, si puede promover la paz mundial, etc., son todos secundarios.

En lo que creo fuertemente es que si una persona quiere ser feliz en la forma de vida budista y entrar en la compasión y conocimiento de Buda, debe empezar en la mesa del comedor. Hay un promotor del vegetarianismo británico llamado Dr. Walsh quien dijo una vez que "para prevenir la derramamiento de sangre humano uno debe empezar en la mesa del comedor." Volviendo hoy la cabeza a Taiwán, un banquete toma miles de vidas; vestirse requiere visones y seda tejida por gusanos; los zapatos están hechos de piel de cocodrilo y cuero; lujuria y lujo son llevados a los extremos. Comenzar nuestra iluminación de compasión y causa de consecuencias en la mesa del comedor en este tipo de ambiente es quizás más que un poco difícil. Las posibilidades para una paz y prosperidad a largo plazo aquí son efectivamente causa de preocupación.

Traducción realizada por Eva Castilla