Unión Vegetariana Internacional (IVU)
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¿Amenaza de Cáncer por la
Somatotropina Bovina?

por Robert Cohen, D. D.
de Animal Rights Resource Site

En Enero de 1994, el Gobierno de los Estados Unidos emitió un informe sobre el medicamento más investigado en la historia del país -- la somatotropina bovina (BST). Este informe afirmaba que la BST era segura para el consumo humano:

No hay evidencia de que la BST constituya una amenaza para la salud humana.
En Noviembre de 1993, la firma Monsanto había obtenido el visto bueno de la FDA para fabricar y distribuir la BST bajo el nombre comercial de Posilac. Como resultado, en Febrero de 1994 (tras una moratoria de tres meses) el suministro lechero de América cambió de la completa bebida que acompañaba las tartas de manzana de mamá a la pócima genéticamente diseñada sacada de una historia de terror de ciencia ficción más allá de la imaginación. [Contrapunto]

La compañía Monsanto debió observar los efectos sobre animales en estudios sobre la ingestión oral de BST. Cuando se inyectó, el bazo de los animales creció de tamaño un 40-46%. Oralmente, las ratas macho experimentaron un aumento del tamaño del bazo superior al 8.3%. La media en las hembras fue de un aumento del crecimiento del 6.9%. Los bioquímicos de Monsanto debían haber sabido que los animales que ingerían BST oralmente sufrían efectos biológicos. Sin embargo, la conclusión del estudio fue que no había ningún efecto biológico sobre los animales de laboratorio por la ingestión oral de BST. Esta conclusión fue publicada en el número de Agosto de 1990 de la revista Science. El artículo era una colaboración conjunta entre Monsanto y la FDA.

Modificando genéticamente una hormona natural de vaca, Monsanto creó un monstruo potencial. Persiguiendo incrementar la producción de leche (y reducir los costes para los ganaderos), la investigación de Monsanto reveló un componente de la leche que puede ser más peligroso que el amianto o los rayos ultra-violeta o incluso el tabaco: la hormona, IGF, que ha aumentado un mínimo de ocho veces en nuestra leche, realmente regula el proceso de proliferación de todos los cánceres.

Monsanto remitió 53,000 páginas en su petición de aprobación a la FDA. ¡El montón de papel medía 75 pies de altura! La FDA, revisando los datos de Monsanto sacó una serie de conclusiones que son incorrectas. Esas conclusiones fueron aceptadas por todas las agencias científicas del mundo, incluyendo el Instituto Nacional de Salud, la revista de la Asociación Médica Americana, y la Organización Mundial de la Salud.

Esta carta explora las bases de nuestros conocimientos actuales sobre la BST. Todas las investigaciones e informes representan una pirámide de datos, y la punta de esa pirámide es la conclusión de que "la leche tratada es fiable". Este documento demostrará que los datos, que son el mortero de los cimientos de esa pirámide, son falsedades.

Conclusiones de la FDA

La FDA concluyó lo siguiente:

  1. La BST no tiene ningún efecto sobre animales de laboratorio cuando se toma oralmente.
  2. La leche procedente de vacas tratadas con BST es igual que la leche normal.
  3. No había necesidad de realizar pruebas toxicológicas porque no había ningún efecto sobre los animales de laboratorio.
  4. El informe Guía para la Aprobación de un Método de Análisis de Residuos no fue necesario porque no había efectos sobre los animales de laboratorio.
  5. La Guía para Establecer un Periodo de Retirada fue fijada a cero días porque no había ningún efecto en los animales de laboratorio.
  6. No hay absolutamente ninguna posibilidad de que el consumo de leche procedente de vacas tratadas con BST pueda incrementar el riesgo de cáncer de mama.
Toda agencia reputada acepta las conclusiones emitidas por la FDA. La mayoría de esas conclusiones fueron extraídas del documento histórico que la FDA publicó en Science, la revista científica más prestigiosa del mundo. El artículo de Science de Juskevich y Guyer afirma:
El tratamiento con BST produce un aumento en la concentración de IGF-I (factor de crecimiento semejante a insulina-I) en la leche de vaca.
¿Habían salido a comer todos cuando se dijo esto? Incluso la respetada Revista de la Asociación Médica Americana afirmó que no había diferencias en la leche tratada con BST. ¡Hay evidencias preocupantes de dramáticas diferencias en los niveles de IGF así como evidencias de que el aumento en los niveles de esta hormona del crecimiento son el factor más importante en el crecimiento de todos los cánceres en los humanos!

[Nota del administrador: Una acusación posiblemente procesable contra Monsanto quedaba eliminada en este punto.]

Los datos indican un periodo de latencia para el crecimiento del bazo. También hay un periodo de latencia para otros factores como el crecimiento de un tumor. Los animales empleados en este estudio fueron sacrificados al cabo de 90 días. ¿Son 90 días tiempo suficiente para advertir un tumor en desarrollo? Aparentemente los científicos del Albert Einstein College piensan que no. Ellos observaron que los ratones tratados con IGF desarrollaban un amplio espectro de tumores con una frecuencia mayor que el grupo de control al cabo de 18 meses.

¿Sin efectos orales? Además, la media de los machos pierden más de un 5% de tejido de corazón, riñón e hígado comparados con el grupo de control. ¡Esto son efectos biológicos!

La conclusión nº 1 de la FDA (sin efectos) conduce a las conclusiones 3, 4, 5.

La conclusión nº 2 afirma: "La leche de vacas tratadas es indistinguible de la leche de vacas no tratadas."

Los científicos no leen sus propios informes. En la página 128 de un estudio preparado por la Organización Mundial de la Salud se afirma: "Los estudios demuestran que las concentraciones de IGF-I no se alteran tras el tratamiento con BST".

En la página 120 de ese mismo monográfico comprobamos que Monsanto realizó varios estudios para determinar la línea de base media de IGF-I en la leche no tratada. Un estudio de 100 muestras de leche pura a granel de una planta de procesamiento comercial reveló que la concentración media de IGF-I por litro de leche es de 4,320 nanogramos (me referiré a ellos como unidades).

Al pie de la página 120, leemos:

Tras la inyección de somidobove, los niveles medios de IGF-I en los animales tratados son siempre superiores que los hallados en los de control.
La página 121 revela lo que sucede con el IGF tras el tratamiento con BST:
La concentración media de IGF es de 35,500 unidades.
El informe de la comisión de la Comunidad Europea sobre el Optiflex640 de Eli Lilly (su versión de la BST) afirma:
Los niveles de IGF-I en las vacas tratadas con BST no es probable que superen las 50,000 unidades por litro.
¿Puede alguien apreciar que 4320, 35500 y 50000 difieren un poco?

La FDA sigue aceptando la premisa enunciada por Monsanto de que el IGF-I se descompone en el estómago. La mayoría de los observadores respetados se hacen eco de la conclusión de la FDA. Sin embargo, de acuerdo con un artículo recientemente publicado en la Revista Americana de Fisiología, el IGF en las ratas aumenta el crecimiento celular del tejido intestinal. ¡El IGF es absorbido y no descompuesto!

Esta opinión fue apoyada por el Departamento de Ciencia Animal y Lechera de la Universidad del Estado de Pennsylvania: cuando el IGF es absorbido, provoca efectos sistémicos en los terneros recién nacidos.

El IGF-I, según ciertos investigadores de Nueva Zelanda, aumentó en las ovejas la absorción de aminoácidos, la reproducción celular y tuvo efectos en la circulación sanguínea. ¿Cómo puede esto suceder si la FDA cree que el IGF se descompone en el estómago?

El Departamento de Cirugía del Hospital Royal Childrens, de Victoria, Australia, informó que el IGF ejerce potentes acciones sobre el intestino. ¿Cómo llega al intestino si la FDA afirma que se descompone en el estómago?

La revista médica británica Lancet informa que las proteínas de los alimentos evitan la descomposición del IGF permitiendo que el IGF estimule el crecimiento intestinal. La caseína actúa deteniendo la descomposición del IGF que entra en el estómago y no está unido a otras proteínas. El IGF realmente pasa a través del tracto digestivo sin ser digerido.

La FDA se equivoca al suponer que los IGFs se descomponen y no afectan las funciones metabólicas humanas. La evidencia contradice abrumadoramente esta conclusión.

Cáncer

Los científicos descubrieron que los IGFs juegan un papel decisivo en el crecimiento de las células cancerosas de páncreas, de tumores cerebrales, colorectales, tiroideos, linfáticos, renales y óseos. De hecho, los doctores han observado que las células cancerosas humanas dependen de las señales a través del receptor de IGF para su supervivencia y crecimiento continuado.

Cáncer de Mama

Imaginemos el crecimiento de una célula cancerosa. La primera célula en invadir un pecho. Siempre debe existir una primera. La célula contiene un código en su ADN para reproducirse. Puede pasar una semana, o seis meses, antes de que se divida en dos células, y luego en cuatro y luego ocho. Cada vez que la célula se divide hay un periodo de tiempo hasta la nueva división. Ese periodo de tiempo generalmente es el mismo para cada duplicación. Supongamos ahora que el tiempo de duplicación sea de 3 meses. Una mujer necesitará entre 500 y 1000 millones de células para detectar un bulto en su pecho. Para nuestro propósito eso significaría 29-30 duplicaciones. Si cada proceso de duplicación equivale a tres meses, el cáncer será detectado aproximadamente 90 meses después de la aparición de la primera célula. No se puede observar este proceso en un laboratorio y probablemente nunca se hará. Sin embargo, de los datos anteriores, podemos interpolar y "estimar aproximadamente" tanto el proceso como los efectos del IGF combinado con estrógenos.

Supongamos ahora que tenemos un efecto acelerante de 10 veces. En lugar de 29-30 duplicaciones, apreciaremos el bulto en menos de un año. Así funciona el IGF. Inunda el sistema y apresta las células para su magnífica celularidad y proliferación. Los doctores, ya en 1991 habían implicado al IGF-I como críticamente involucrado en el crecimiento anormal de las células de cáncer de mama.

Otros equipos de investigación publicaron los resultados de su trabajo en 1993 y 1994 implicando al IGF como el factor más significativo en el cáncer de mama. Lee (del Reino Unido) observó examinando tejido mamario humano:

Esto indica, por primera vez, que la regulación estrogénica del péptido IGF-I en células cancerosas de mama apoyaría la hipótesis de que el IGF-II tiene una función reguladora autocrina en el cáncer de mama.
Un equipo de científicos de la Escuela de Medicina de la Universidad de Maryland observó que los IGFs son potentes mutógenos para la proliferación de células malignas en la línea del carcinoma de mama.

Los doctores del Departamente de Medicina de la Universidad de Texas, confirmaron que los IGFs son potentes mutógenos para el cáncer de mama. Simultáneamente, los investigadores de la Escuela de Medicina de la Universidad de Maryland trataron células cancerosas de mama con IGF y observaron un aumento de 10 veces de las células cancerosas.

Sin embargo, la opinión oficial de la FDA sobre el IGF y el cáncer de mama es:

No hay absolutamente ninguna posibilidad de que el consumo de leche procedente de vacas tratadas con BST pueda aumentar el riesgo de cáncer de mama.
Presentados con tal evidencia, la FDA continúa publicando disparates. Me cuesta trabajo aceptar la afirmación de un científico de que "no hay absolutamente ninguna posibilidad de...". La única afirmación absoluta que yo puedo realizar es que la FDA ha cometido algunos errores graves y rehusa admitirlo.

Para empeorar las malas noticias, Wiseman examinó los efectos del Tamoxifen, la medicina milagrosa que muchos han usado para tratar el cáncer de mama, y descubrió que el Tamoxifen estimula la proliferación celular sensibilizando a las células hacia los efectos multiplicadores del IGF-I.

Armado con esta información, ¿todavía te gustaría tomar un buen vaso frío de jugo de ubre de vaca con esas galletas?


Enviado al grupo de noticias Usenet misc.consumers por Michelle Meyer, mmeyer@pd.org.

Contrapunto sobre la Relación BST-Cáncer Alegada

La conclusión de que la BST puede ocasionar cáncer no está garantizada por ninguna de las referencias o datos presentados.

El IGF-1 se cree que está involucrado en la creación de tumores, pero los artículos referenciados que estudian este hecho (p.ej., Ahmed et al., Anticancer Res. 10(5A): 1217-23;1990) claramente afirman que es un efecto autocrino o paracrino. Un efecto autocrino es cuando una célula segrega una substancia que interacciona sobre sus propios receptores. Un efecto paracrino es cuando una célula segrega una substancia que afecta a una célula vecina del mismo tejido. En otras palabras, el IGF-1 que se cree que está implicado en la proliferación del cáncer ¡procede de las propias células cancerosas! Dado este hecho, ¿cómo pueden los autores proponer que el IGF-1 supuestamente de origen dietético pueda tener algún efecto?

El autor quiere hacernos creer que el IGF de la leche, una hormona péptida, se absorbe intacto en cantidades significativas y es transportado a diversos tejidos donde provoca la "proliferación" del cáncer, sin explicar cómo el tumor sería provocado en primer lugar.

El IGF-I se encuentra normalmente en la leche humana en concentraciones similares a la leche bovina. Baxter et al. (J. Clin. Endocrin. Metab. 58:955-959;1984) y Corps et al. (J. Clin. Endocrin. Metab. 67:25-29;1988) determinaron los niveles de IGF en la leche humana. La concentración media un día después del parto es de 17.6 ng/ml. A los dos días del parto, la media es de 12.8 ng/ml. A los tres días, la concentración desciende hasta los 7 u 8 ng/ml (Baxter et al., op. cit.) y permanece estable durante la semana siguiente. Durante las 6-8 semanas después del parto, la concentración de IGF-I en la leche humana varía entre 13-40 ng/ml, con una media de 19 ng/ml (Corps et al., op. cit.).

Torkelson et al. (J. Dairy Sci. 71(Suppl. 1):169;1988) informaron de que la concentración media de IGF-I en vacas no tratadas es de 4.91 +/- 1.4 ng/ml, y que las vacas tratadas con BST presentaban el doble de ese nivel.

La concentración media de IGF-I en el suero humano es de 296 +/- 16 ng/ml (Merimee et al., in: Insulin-Like Growth Factors... Editado por Martin Spencer, de Gruyter, 1983, pág. 295). Esto es casi dos veces superior al nivel de IGF-I informado en la leche procedente de vacas tratadas con BST. Dado este gradiente desfavorable de concentración, y dado el hecho de que los enterocitos (células que tapizan los intestinos) también segregan IGF-1 (Parket al. Endocrinology 131(3):1359-68;1992), sugerir que el IGF de la leche procedente de vacas tratadas con BST puede producir cáncer no merece absolutamente ninguna consideración.

Martin Hulsey, mhulsey@fcs.uga.edu.


[Nota del Administrador de ARRS: Es posible que los cánceres estén siendo provocados a través de medios "normales", y que sus posibilidades de sobrevivir al ataque del sistema inmunitario del organismo sean incrementadas por el IGF exógeno. Si es cierto que el IGF dietético puede alcanzar un cáncer naciente, entonces es posible que pueda aumentar sus posibilidades de convertirse en un cáncer plenamente desarrollado.]