Unión Vegetariana Internacional (IVU)
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Dietas vegetarianas en el tratamiento de la artritis reumatoide
de Società Scientifica di Nutrizione Vegetariana (Italia)

por Kristine Duncan, MS, RD

Se estima que la artritis reumatoide (AR) afecta al 1% de la población adulta mundial (1) pero aparece más frecuentemente en la vejez. Se define como una enfermedad sistémica crónica caracterizada por cambios inflamatorios en las articulaciones y estructuras relacionadas que da lugar a deformidades invalidantes. Se desconoce su etiología exacta pero se presupone que es una enfermedad autoinmune (2). Un estudio italiano sobre 46693 personas destacó una fuerte correlación entre el consumo de verduras (cociente de posibilidades de 0,84) y el descenso de la incidencia de la AR (3).

De acuerdo con el National Institute of Arthritis and Musculoskeletal and Skin Diseases, no hay ninguna prueba científica de ningún alimento o nutriente específico, con la excepción de los ácidos grasos esenciales, que ayude o dañe a la mayoría de la gente con artritis reumatoide. Recomiendan una dieta totalmente nutritiva y ponen énfasis en la ingesta adecuada de calorías, proteínas y calcio. Se puede descargar una nota de prensa sin copyright en http://www.nih.gov/niams/healthinfo/rahandout. La Arthritis Foundation recomienda las siguientes directrices sobre la dieta:

  • Utilice la pirámide de alimentos básicos de la USDA para planificar los menús.
  • Coma de 1 a 1,2 g de proteína por kilogramo de masa corporal (para compensar las proteínas perdidas en el proceso inflamatorio).
  • Tome ácido fólico extra para ayudar a aliviar o prevenir algunos de los efectos secundarios del metotrexato. (El metotrexato es un antimetabolito que bloquea las reacciones necesarias para producir precursores para la síntesis del ADN. La enzima dihidrofilato reductasa se reemplaza por el ácido fólico mediante el fármaco y se excreta el ácido fólico sin unir. A menudo se utiliza en dosis bajas en el tratamiento de la AR para suprimir el sistema inmunitario).
Dado que no hay una cura conocida para la AR, los modos actuales de tratamiento se centran principalmente en el alivio de los síntomas utilizando el tratamiento farmacológico. Algunos fármacos se utilizan sólo para mitigar el dolor, otros se utilizan para reducir la inflamación. Aún otros –a menudo llamados fármacos antirreumáticos modificadores de la enfermedad o los DMARD- se utilizan para intentar enlentecer el curso de la enfermedad. Los corticoesteroides, también conocidos como glucocorticoides, como la prednisona (Deltasone, Orasone) y la metilprednisolona (Medrol) se utilizan en el tratamiento de la AR por sus efectos antiinflamatorios e inmunosupresores. Estos fuertes fármacos causan que el paciente corra un aumento del riesgo de osteoporosis. Las personas con un tratamiento de esteroides a largo plazo se pueden beneficiar del asesoramiento nutricional que debate el papel que el calcio, la vitamina D y el ejercicio con pesas ejercen sobre la prevención y el tratamiento de la osteoporosis.

Eliminación de alimentos

Las personas con AR han relatado anécdotas sobre el alivio de los síntomas mediante cambios en la dieta. Los desencadenantes de los síntomas descritos más comúnmente son las proteínas lácteas, el maíz, el trigo, los cítricos, los huevos, las carnes rojas, el azúcar, las grasas, la sal, la cafeína y plantas solanáceas como las patatas y las berenjenas. Para probar si los alimentos desencadenaban síntomas, se siguió un protocolo de eliminación de alimentos en un estudio de anonimato de control con placebos que dio lugar a una mejora significativa de los síntomas en la AR, incluidas la duración más corta de la rigidez matutina y unas articulaciones menos dolorosas (4). Los sujetos inicialmente consumieron una dieta muy limitada. Se introdujeron nuevos alimentos uno a uno en el tiempo, con una monitorización cercana de los síntomas. Se observó que los cereales eran un alimento que a menudo causaba intolerancia. En 1993, Richard Panush observó que el punto de vista tradicional de una dieta equilibrada sencilla como la mejor recomendación para un paciente con AR estaba cambiando y admitió que algunos pacientes eran capaces de relacionar la sensibilidad a los alimentos con sus síntomas (5). Los protocolos sobre la dieta en los estudios de la AR a menudo implican un periodo inicial de ayuno antes de introducir la dieta a probar (6,7). Estos ayunos de 200 kcal/día que consistían en zumos de frutas y verduras mostraron alguna mejora en los síntomas a corto plazo (5).

Dietas vegetarianas

Probablemente, el estudio más intenso para indagar en los efectos de la dieta sobre la AR se realizó en Noruega (8). A los sujetos en el grupo experimental (n = 27) se les sometió a un ayuno de zumos de verduras que proporcionó de 200 a 300 kcal/día durante siete a diez días seguido de una dieta vegana que excluía el gluten, azúcar refinado, cítricos, alcohol, café, té, sal, especias picantes y conservantes. Después de 3 a 5 meses, el grupo experimental se pasó lentamente a una dieta lactovegetariana durante el resto del periodo del estudio de un año de duración. Añadieron leche, otros productos lácteos y gluten cada segundo día. Los sujetos de control (n = 26) consumieron una dieta de alimentos mixtos habitual. Se midieron los cambios en la actividad de la enfermedad de la AR mediante una evaluación global tanto por el sujeto como por el médico. Después de cuatro semanas, hubo mejoras significativas que se midieron mediante evaluaciones de articulaciones sensibles e hinchadas, dolor, duración de la rigidez matutina, fuerza en el agarro y cambios en su salud global (8). Estas mejoras significativas se mantuvieron en los sujetos del experimento durante el transcurso del estudio. El grupo de la dieta vegetariana tuvo unas velocidades de sedimentación de los eritrocitos considerablemente más bajas y unos niveles más bajos de la proteína reactiva C (9). Esto apunta a que la dieta vegetariana influyó de manera positiva en las evaluaciones de la actividad de la inflamación y la enfermedad.

Se volvió a examinar a 45 de los 53 sujetos originales y se hicieron comparaciones entre los controles que respondieron a la dieta, los que no respondieron a la dieta y los controles omnívoros en los inicios y 2 años después de introducir la dieta vegetariana (10). Durante el seguimiento, todos los que respondieron a la dieta y el 50% de los que no respondieron a la dieta se encontraban en algún tipo de dieta modificada, que se describió como bien la dieta lactovegetariana original del estudio o bien como una dieta omnívora que excluía los alimentos que los sujetos identificaron que empeoraban sus síntomas. Se excluyeron más comúnmente el azúcar refinado, el café, la harina blanca y la leche. Hubo una mejora significativa en los síntomas de la enfermedad en los controles que respondieron a la dieta en comparación con los controles que no respondieron a la dieta y los controles omnívoros. También hubo alguna mejora en los controles que no respondieron a la dieta vegetariana en comparación con los controles. Los investigadores concluyeron que los pacientes con AR se benefician del cambio en la dieta con una mejora que dura al menos 2 años.

Se ha criticado este estudio por una serie de razones (11). Parece ser que los sujetos no se seleccionaron aleatoriamente, ya que un gran número de los sujetos tenía una serie de alergias a los alimentos y la proporción por sexo hombre:mujer era de 45 a 8. Además, los trastornos gastrointestinales en los sujetos de la prueba podrían haber afectado la tolerancia a los alimentos.

Varios investigadores han examinado el papel de las bacterias del intestino en la actividad de la enfermedad de la AR (12-15). Se ha encontrado que los pacientes con AR tienen unos mayores niveles de anticuerpos contra Proteus mirabilis en comparación con los controles sanos o los sujetos con otras enfermedades. Los sujetos del estudio de la dieta vegetariana tenían un nivel medio significativamente más bajo de anticuerpos contra Proteus mirabilis que se correlacionó significativamente con el descenso medido en la actividad de la enfermedad (16). Esto sugiere que la mejora en la actividad de la enfermedad AR podría estar relacionada con los efectos de la dieta vegana sobre la presencia de las bacterias del intestino tales como Proteus mirabilis y la respuesta del cuerpo a tales bacterias.

Adelgazamiento

Como el sobrepeso produce presión en las articulaciones, se ha sugerido el adelgazamiento debido al cambio en la dieta como una explicación posible para la mejora clínica encontrada en los estudios anteriores. La mejora en los síntomas de la AR se asoció en los estudios de Sköldstam con un adelgazamiento considerable de aproximadamente 6 a 13 libras (6,7). Sin embargo, en otro estudio de pacientes con AR, los cambios en el índice de masa corporal en el tiempo no se correlacionaron con los cambios en la actividad de la enfermedad (17).

Efectos de los ácidos grasos de cadena larga

Muchos informes concluyen que la manipulación dietética de los ácidos grasos afecta de manera beneficiosa la enfermedad inflamatoria (18,19). Específicamente, los tipos y las cantidades de los ácidos grasos en la dieta afectan el metabolismo de las prostaglandinas y un cambio en las concentraciones de prostaglandinas puede tener efecto sobre las respuestas inmunitarias del cuerpo. Una dieta elevada en grasas poliinsaturadas y baja en grasas saturadas con un complemento diario de ácido eicosapentaenoico permitió una disminución de la rigidez matutina y unas articulaciones menos sensibles, con síntomas que se volvieron a presentar después de abandonar la dieta. La complementación diaria con 18 g de aceite de pescado también ha conducido a una mejora en las puntuaciones de articulaciones sensibles y en la fuerza del agarro cuando se comparó con el suplemento de aceite de oliva (20). Tal y como destacó Davis (21), los vegetarianos pueden mejorar su ingesta de omega 3 con el uso de semillas de lino y otros alimentos vegetales.

Asuntos adicionales sobre nutrición

Varios investigadores han descrito que las personas con AR muestran unos niveles deficientes de vitaminas y unos patrones de una mal ingesta de nutrientes (17, 22). Entre las personas con AR, es común tener dificultades en cocinar y en comer debido al dolor en las articulaciones de las manos. La falta de movilidad y la obesidad también son problemas. Por lo tanto, los nutricionistas pueden ayudar a las personas con AR proporcionándoles consejo sobre una buena nutrición, preparación de la comida y técnicas de control del peso.

También hay un aumento de la mortalidad cardiovascular en personas con AR (23). Investigadores de Tufts describieron que un nivel elevado de homocisteína acompaña la AR. Esto se observó incluso en aquéllas que no estaban tomando el fármaco contra la artritis metotrexato, que se sabe que afecta el estado de los folatos. Dado que se ha descrito que una dieta vegetariana conduce a una menor incidencia de la enfermedad cardiovascular (ECV), ésta puede ayudar a las personas con AR. Ciertamente, una dieta rica en alimentos vegetales que tienen unos niveles elevados en folatos sería adecuada para las personas con unos niveles elevados de homocisteína (24).

Conclusión

Los resultados de las investigaciones no son concluyentes. Algunos individuos con AR pueden desear cambiar a una dieta vegetariana o vegana para ver si ésta mejora sus síntomas. Las visitas ambulatorias con un dietista registrado ayudarían a asegurar una ingesta adecuada de nutrientes y a proporcionar sugerencias de unos menús y unas técnicas de cocinado adecuados. Similarmente, los nutricionistas son indispensables para que un paciente empiece una dieta de eliminación planificada con cuidado. Finalmente, el seguimiento de una dieta vegetariana parece tener tantos beneficios saludables (25) que las personas con AR que la adoptan pueden ganar mucho más que un alivio sintomático.

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Kristine Duncan es dietista en el St. Joseph Hospital en Oregón, donde imparte clases de nutrición vegetariana. También es una aspirante a escritora autónoma.

Este artículo fue producido como parte del programa de colaboraciones con escritores del VN DPG. Agradecemos a Ginny Messina sus esfuerzos de guía en relación con este artículo. Para más información sobre el programa de colaboraciones con escritores, póngase en contacto con el editor del boletín.

Referencias

1. Alarcon GS. Epidemiology of rheumatoid arthritis. Rheumatol Dis Clin N Am 1995; 21:589-604.

2. Thomas CL, ed. Taber's Cyclopedic Medical Dictionary. 17th edition, Philadelphia: F.A. Davis Company;1993.

3. La Vecchia C, Decarli A, Pagano R. Vegetable consumption and risk of chronic disease. Epidem 1998;9:208-10.

4. Darlington LG, Ramsey NW, Mansfield JR. Placebo-controlled, blind study of dietary manipulation therapy in rheumatoid arthritis. Lancet 1986; i:236-8.

5. Panush RS. Reflections on unproven remedies. Rheumatol Dis Clin N Am 1993;19:201-6.

6. Sköldstam L, Larsson L, Lindström FD. Effects of fasting and lactovegetarian diet on rheumatoid arthritis. Scand J Rheumatol 1979;8:249-55.

7. Sköldstam L. Fasting and Vegan Diet in Rheumatoid Arthritis. Scand J Rheumatol 1986;15:219-23.

8. Kjeldsen-Kragh J, Haugen M, Borchgrevink CF, Laerum E, Eek M, Mowinkel P, Hovi K, Førre Ø. Controlled trial of fasting and one-year vegetarian diet in rheumatoid arthritis. Lancet 1991;338:899-902.

9. Kjeldsen-Kragh J, Mellbye OJ, Haugen M, et al. Changes in laboratory variables in rheumatoid arthritis patients during a trial of fasting and one-year vegetarian diet. Scand J Rheumatol 1995;24:85-93.

10. Kjeldsen-Kragh J, Haugen M, Borchgrevink CF, Førre Ø. Vegetarian diet for patients with rheumatoid arthritis-status: two years after introduction of the diet. Clin Rheumatol 1994;13:475-482.

11. Abuzakouk M, O'Farrelly C. Diet, fasting and rheumatoid arthritis. Lancet 1992;339:68.

12. Hazenberg MP, Klasen IS, Kool J, et al. Are intestinal bacteria involved in the etiology of rheumatoid arthritis? APMIS 1992; 100:1-9.

13. Ebringer A, Corbett M, Macafee Y, et al. Antibodies to Proteus in rheumatoid arthritis. Lancet 1985;ii:305-307.

14. Deighton CM, Gray JW, Bint AJ, Walker DJ. Anti-Proteus antibodies in rheumatoid arthritis same-sexed sibships. Br J Rheumatol 1992;31:241-245.

15. Rogers P, Hassan J, Bresnihan B, et al. Antibodies to Proteus in rheumatoid arthritis. Br J Rheumatol 1988;27(suppl II):90-94.

16. Kjeldson-Kragh J, Rashid T, Dybwad A, et al. Decrease in anti-Proteus mirabilis but not anti-Escherichia coli antibody levels in rheumatoid arthritis patients treated with fasting and a one year vegetarian diet. Ann Rheumatol Dis 1995;54:221-224.

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20. Cleland LG, French JK, Betts WH, et al. Clinical and biochemical effects of dietary fish oil supplements in rheumatoid arthritis. J Rheumatol 1988;15:1471-1475.

21. Davis, B. Essential Fatty Acids in Vegetarian Nutrition. Issues in Veg Diet 1998;7:5-7.

22. Kremer JM, Bigaouette J . Nutrient intake of patients with rheumatoid arthritis is deficient in pyridoxine, zinc, copper, and magnesium. J Rheumatol 1996;23:990-994.

23. Roubenoff R, Dellaripa P, Nadeau MR, Abad LW, Muldoon BA, Selhub J, Rosenberg IH. Abnormal homocysteine metabolism in rheumatoid arthritis. Arthritis Rheumatol 1997;40:718-722.

24. Verhoef P, Stampfer MJ, Buring JE, et al. Homocysteine metabolism and risk of myocardial infarction: relation with vitamin B6, B12, and folate. Am J Epidemiol 1996;143:845-859.

25. Messina VL, Burke, KI. Position of The American Dietetic Association: Vegetarian diets. J Am Diet Assoc 1997;97:1317-1321.


Traducido por Cristina García López - cgltradgmail.com