Unión Vegetariana Internacional (IVU)
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El perfecto vegetariano
de Schweizerische Vereinigung für Vegetarismus (SVV)

¿Por qué comes queso? ¿qué? ¿eres vegetariano(a) y conduces un coche? ¿no deberías deshacerte de tu cinturón de cuero, ya que ya no consumes carne? ¿no podrían estas preguntas salir de la boca de un abogado que busca desestabilizar y embrollar a un acusado? Un buen número de vegetarianos son sometidos a estos interrogatorios. ¡Los vegetarianos deben ser perfectos! ¿Lo ignoraba usted?.

¿Ha intentado ya subir una montaña de una tirada? Toda ascención comienza por un primer paso, seguido por muchos otros: pequeños, grandes, rápidos o circunspectos. Para cambiar los hábitos bien anclados y reconsiderar su modo de vida hace falta tanta resistencia como para escalar muchas cumbres. La preparación comienza desde el momento que se hace sentir la necesidad de tomar un nuevo rumbo. Andando el camino Vd. encuentra personas que comparten sus opiniones y otras que critican y desaprueban en bloque todos sus pasos, cualesquiera que sean. Pero yo, yo sigo mi ruta. Estudio cada uno de mis pasos y vigilo mis decisiones cotidianas: ¿qué puedo evitar o cambiar, por qué medio razonable inducir este cambio? He decidido nunca más consumir carne, he decidido desterrar los huevos de mi alimentacion, he decidido leer atentamente la lista de ingredientes de todos los alimentos que compro: los alimentos muertos matan mi apetito.

Todas las decisiones tienen un precio: el de la alternativa descartada. Para llegar a elegir vivir de forma diferente no es suficiente con haber tomado consciencia de la necesidad de un cambio. Hace falta un consentimiento total por parte del ser completo: cuerpo y alma. Cada fracaso lleva a una mejor comprensión, ocasiona una nueva reflexión, hasta a afirmar una persona en sus convicciones, hasta tal punto que ella no tiene necesidad de poner nada en cuestión para ir hacia adelante. Todavía una decisión a tomar... pasemos a la siguiente.

A través de cuestiones sutiles, nuestros compañeros de discusión se dan frecuentemente un placer malicioso en exponer a la luz los fallos de nuestro comportamiento. Nos empujan a argumentar hasta el agotamiento, siendo el fin de la batalla dialéctica desenmascarar nuestras imperfecciones. La esquizofrenia nos acecha: ¿quién soy yo? ¿Un eremita vegetariano o una persona que vive en la sociedad, pero que rehusa aceptar todo por su parte?

«Informar», tal es nuestra divisa. Consiste en abrir el debate, no sin omitir de evocar lo que cada uno ha obtenido ya por sí mismo. ¡Cada convicción puesta en práctica cuenta! Las decisiones en suspenso no deben servir de pretexto para devaluar al vegetariano.

En lo que me concierne, yo no ceso de reconsiderar ciertas elecciones de vida y ponerlas en práctica. No porque sea vegetariana sino porque examino cada uno de mis pasos en el transcurso de mi vida.

La información pasa por discusiones y debates a veces provocadores. Sin embargo en el fondo he adquirido la certeza de que no hace falta minimizar la existencia de una red infinita de explotación, de sumisión, de intrigas comerciales, de violación de la dignidad de los seres vivos...

En un primer momento hace falta aprender a no desviar los ojos, reflexionar y a construirse su propia opinión. Poner en práctica las consecuencias lógicas, que se imponen a menudo por sí mismas, representa un paso suplementario, a menudo difícil de dar.

El ser humano no ha nacido para la perfección, sino para analizar la situación y su entorno con el fin de hacerse una idea global y decidir su manera de actuar. Nosotros seguiremos todos nuestra ruta.

Katharina Wiget