Unión Vegetariana Internacional (IVU)
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Los antioxidantes reducen el riesgo de los radicales libres
por el Dr. Bhiku Jethalal
de Toronto Vegetarian Association

A pesar de las advertencias de los nutricionistas, dos tercios de las muertes en Occidente se deben a enfermedades del corazón y al cáncer, ambas patologías relacionadas con las formas de vida desarrolladas durante el siglo XX.

Muchas personas se preguntan acerca de la ingesta de vitaminas como una forma de defensa contra estas enfermedades. Sin embargo, los informes sobre las vitaminas antioxidantes, especialmente el beta caroteno y la vitamina E, han dado lugar a confusiones.

Para poder entender el papel de dichas vitaminas, antes tenemos que entender el concepto de radical libre, factor potencial de muchas enfermedades. Los radicales libres son moléculas inestables, en las que falta un electrón. Este radical libre lleva a cabo una misión de "búsqueda y captura" para robarle el electrón perdido a una molécula sana.

Una dieta vegetariana y baja en grasas reduciría al mínimo el perjuicio de los radicales libres

Las investigaciones científicas confirman que los radicales libres juegan un papel fundamental en el desarrollo del cáncer, las enfermedades del corazón, el envejecimiento, las cataratas y el debilitamiento del sistema inmunológico. Son como cañones moleculares perdidos en los fuegos artificiales del cuerpo humano.

Los radicales libres son imposibles de evitar, pues son un subproducto del metabolismo natural de nuestro cuerpo. Pero la dieta vegetariana es pobre en oxidantes -grasa alimentaria y hierro- que hacen que el cuerpo produzca radicales libres. Los productos animales, especialmente la carne roja, contienen las cantidades más elevada de estas substancias. Por lo tanto, una dieta vegetariana y baja en grasas reduciría al mínimo el perjuicio causado por los radicales libres.

Nuestro cuerpo es bombardeado con millones de radicales libres al día. La carne roja cocinada contiene nitratos, que al combinarse con subproductos de la proteína de la carne forman aminas heterocíclicas. Estos compuestos son una de las causas del cáncer. Además, un informe del pasado año del Instituto Nacional del Cáncer de EE.UU. demostró que el pollo al horno, frito o a la parrilla contiene muchos más carcinógenos de este tipo que una hamburguesa bien hecha o un filete a la parrilla.

Pero no todo está perdido. Sabemos ahora también que los antioxidantes neutralizan los radicales libres.

El cuerpo fabrica enzimas que reducen la producción de algunos tipos de radicales libres. El selenio es un mineral que también tiene propiedades antioxidantes. Pero las tres fuentes principales de antioxidantes exteriores son el beta caroteno, la vitamina C y la vitamina E.

El beta caroteno, un pigmento amarillo anaranjado que se encuentra en los alimentos vegetales, es el primero en la lista de la familia de 400 carotenoides, la fuente esencial de la vitamina A.

Los carotenoides se encuentran en la mayoría de las frutas y vegetales de color amarillo anaranjado u hoja verde oscura, tales como la col rizada, la lechuga romana, las hojas de remolacha y las acelgas, la mandioca (yuca), el brócoli, las zanahorias, las setas, la calabaza, las espinacas, el ñame, tomates, albaricoques, papaya, melocotones, melones cantalupo, cilantro, albahaca y perejil.

Las necesidades de beta caroteno aumentan en las personas que fuman, consumen alcohol, se encuentran expuestas a los rayos ultravioletas de forma regular o toman la píldora anticonceptiva.

La vitamina C: estudios recientes han demostrado que la vitamina C está asociada con una incidencia inferior de muchos tipos de cáncer, especialmente de los que atañen al tracto gastro-intestinal (boca, garganta, estómago, páncreas, colon y recto). También se ha demostrado que disminuye el riesgo de cáncer de pulmón, pecho y cervicales.

Las fuentes de la vitamina C son las frutas y zumos cítricos (esto incluye el melón, las fresas, la papaya, los kiwis, los mangos, las moras, las frambuesas, y los pimientos verdes y rojos), las plantas crucíferas (como el brócoli, la coliflor, las coles de Bruselas y el repollo), los tomates, los boniatos y las hortalizas de hoja verde.

La vitamina E está considerada "la primera línea de defensa" contra el daño en la membrana de las células que causa la oxidación. Sus fuentes son los aceites vegetales, los cereales integrales, los cereales enriquecidos, los frutos secos, las hortalizas de hoja oscura (espinacas frescas y col rizada), los mangos y el germen de trigo. Debido a que otros alimentos ricos en vitamina E tienen también un alto contenido en grasa (como la mayonesa, la mantequilla de cacahuete, los aguacates y el marisco), recomiendo que se eviten.

Este artículo apareció en el periódico Toronto Star el 4 de julio de, 1996