Unión Vegetariana Internacional (IVU)
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El efecto multiplicador del vegetarianismo
de Eddy Bikales, Toronto Vegetarian Association (TVA)

Yo soy un activista vegetariano, pero ni llevo pancartas, ni aparezco en programas de radio, ni trabajo con una mesa plegable por las esquinas (aunque...¡Dios bendiga a los que hacen todo eso!). Yo no, yo me siento en mi oficina, muy discreto, con mi pelo corto y mi corbata, esgrimiendo tranquilamente, como únicas armas, una pluma y el teléfono. Pero, como los activistas de la calle, le he ganado algunas batallas a la industria cárnica de lo más satisfactorias. Me he dado cuenta de que los vegetarianos pueden ser “carnívoramente” poderosos. Yo lo he sido.

No siempre creí que fuera posible. Poco después de dejar de comer carne (en parte por mi objeción a la matanza de animales) me sentí descorazonado al darme cuenta de que mi pequeño rechazo a comer algo no iba a tener ninguna consecuencia en las granjas industriales. Quiero decir, que en ningún matadero se iba a matar una vaca menos o diez pollos menos porque un insignificante servidor se había pasado al tofu.

Y entonces un buen amigo mío carnívoro ofreció un menú vegetariano en su boda sólo porque yo iba a estar allí.

Y lo mejor es la forma tan casual en la que descubrí el efecto multiplicador del vegetarianismo. El pasado mes de abril comencé a trabajar con una gran organización relacionada con mi iglesia en un edificio de diecinueve pisos, 2.000 empleados y un restaurante auto-servicio en el sótano. La primera semana intenté comer allí. En la sección de ensaladas había buenos vegetales, pero, día tras día... ni un solo plato principal sin carne.

Y yo soy muy comilón.

Así que al transcurrir los tres meses de pruebas como nuevo empleado, compuse una carta muy educada, de una sola página, dirigida al gerente del servicio de comidas comunicándole mi malestar y las punzadas de hambre que me entraban por la tarde y sugiriéndole algunas ideas para algunos platos sin carne. Envié copias al superintendente del edificio y a un colega del que me enteré que representaba nuestra sección en asuntos relacionados con el servicio de comidas.

Voila. Fueron diez minutos en total. Y cuando llamé al gerente del servicio de comidas a la semana siguiente para ver qué había pasado con mi carta, me dio las gracias y me dijo que a raíz de la carta había planeado ofrecer un plato principal vegetariano todos los días, empezando la semana siguiente. Hasta me leyó los menús. Se mostró un poco extrañado cuando se enteró de que el pescado no es vegetariano, pero me prometió que nuestros amigos acuáticos no estarían en el menú en el futuro.

Y ahora cuando entro en el restaurante, veo al personal servir un plato tras otro de comida vegetariana en las bandejas del autoservicio. Hay cien personas o más que disfrutan estos almuerzos sin carne, con platos que no habrían estado disponibles si no hubiera sido por mí. Y ocurre todos los días. Esté yo o no: kilo tras kilo, tonelada tras tonelada de carne no consumida. Es el efecto multiplicador del vegetarianismo. (Es cierto que los platos vegetarianos tienen a veces demasiado huevo o queso, pero en mi escala moral, es una gran mejora. Y conozco al menos una persona de mi edificio que se ha hecho vegetariana en parte porque ahora es más sencillo al estar disponible en los almuerzos.)

Caso nº 2: Estoy atrapado en un hotel de Stamford, Connecticut. Es uno de esos hoteles de las afueras de una gran ciudad, que son como una isla rodeados de tráfico y yo no tengo coche. Después de una semana de estar allí, envié a la dirección del Sheraton una notita denunciando que, en siete días, el restaurante del hotel había ofrecido en el menú un sólo plato vegetariano y... ¡había estado agotado toda la semana! Tampoco estaba de más mencionar que yo estaba dando unas conferencias allí para una gran organización, a la que el Sheraton seguro apreciaba como cliente. Quedé encantado al recibir rápidamente una respuesta: “...apreciamos sus comentarios y desde luego que haremos los cambios necesarios para satisfacer sus necesidades y las de otros vegetarianos en el futuro. Hemos ampliado nuestro menú, que a partir de ahora incluirá verduras a la plancha, humus con pan de pita, así como gran variedad de sopas, ensaladas y pastas.”

Caso nº 3: Después de enfrentarme al mismo problema en un albergue de YMCA (institución para jóvenes cristianos) en la Rocosas en Estes Park, Colorado, y haciendo lo mismo que en el hotel anterior, la dirección me escribió, “...La próxima vez que visite nuestras instalaciones, encontrará mayor variedad de platos vegetarianos.” Así que ahora, mucho después de mi paso por esa venerable institución a la que nunca he regresado, la gente pide y come menús vegetarianos todos los días sin ver la mano silenciosa que lo hizo posible: una simple carta. Y menos carne consumida en las cocinas de grandes instituciones hace que menos gente pida platos con carne. Es el efecto multiplicador del vegetarianismo en acción.

Aunque usted no trabaje para una gran organización, también puede ejercer su influencia en los restaurantes a los que vaya. Siempre, siempre, asegúrese de que los camareros se enteran de que es usted vegetariano. Aunque venga en la carta, pregunte al maître, al camarero o al dueño: “¿Tienen algo bueno para los vegetarianos? De esa forma la dirección de los restaurantes se dará cuenta de que existimos y será más probable que añadan platos vegetarianos en sus cartas y menús.

Para terminar, asegúrese también de que sus amigos saben lo importante que es el vegetarianismo para usted. El año pasado un buen amigo mío carnívoro planeó un menú vegetariano para su banquete de boda sólo porque yo iba a estar allí. Pues bien, resultó que yo ya tenía planes que no podía cancelar para ese fin de semana, y 200 invitados renunciaron a sus grasientas chuletas aquella noche por culpa de un tipo que estaba a miles de millas de allí. El efecto multiplicador ataca de nuevo.

Podemos hacerlo. Podemos crear una sociedad donde sea fácil y seguro ser vegetariano, donde tengamos opciones atractivas allá donde vayamos. Y cuando sea más fácil ser vegetariano, millones de personas se unirán a nuestras filas.

Inténtelo. Simplemente agarre una pluma y observe cómo tiene lugar este asombroso efecto dominó.


Eddy Bikales es productor de documentales de video para una importante congregación protestante. Vive en Nueva York y Vermont.