Unión Vegetariana Internacional (IVU)
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Mataderos
La transformación de animales en alimento
de "Por qué Vegano", de Vegan Outreach

Si sobreviven a las granjas y al transporte, los animales —provengan de granjas industriales o de corrales— son sacrificados

Acabas de cenar, y aunque escrupulosamente el matadero se halle oculto
a millas de exquisita distancia, hay complicidad.
Ralph Waldo Emerson, "Destino", La conducta de la vida, 1860

En los mataderos los animales pueden oler, oír y a menudo ver morir a los animales que los preceden. Mientras los animales se defienden, los operarios humanos, que son presionados para que las líneas de producción avancen rápidamente, reaccionan a menudo con impaciencia hacia los animales.

Métodos habituales de aturdimiento de mamíferos:

  • Aturdimiento mediante pistola de bala cautiva – Se coloca una "pistola" contra la cabeza del animal y se dispara un vástago de metal al cerebro. Disparar a un animal que se está defendiendo resulta difícil, y a menudo el vástago no da en el blanco.
  • Aturdimiento eléctrico– La corriente produce un ataque epiléptico y a continuación el animal es degollado. De acuerdo con el asesor industrial y doctor Temple Grandin, “Un amperaje insuficiente puede paralizar a un animal sin que por ello pierda la sensibilidad.”
  • Matanza ritual – Los animales permanecen totalmente conscientes cuando les cortan las carótidas. En teoría, esto debería provocar la inconsciencia en materia de segundos, pero debido al flujo sanguíneo de las arterias vertebrales de la parte posterior del cuello, algunos animales pueden permanecer conscientes hasta un minuto mientras se desangran. Además, el Doctor Temple Grandin señala: “Desafortunadamente, algunos mataderos utilizan métodos crueles de inmovilización, tales como colgar a los animales vivos boca abajo.” Esto puede provocar roturas de huesos, ya que el pesado animal cuelga de una cadena sujeta a una sola pata.

En un artículo publicado en el Washington Post se afirmaba que “los cerdos, a diferencia del ganado vacuno, son introducidos en tanques de agua caliente tras haber sido aturdidos con el fin de ablandarles la piel para desollarlos. Como resultado, una matanza negligente condena a algunos cerdos a ser escaldados y ahogados. Grabaciones de vídeo secretas de una empresa porcina de Iowa muestran cerdos chillando y pataleando a medida que son introducidos en el agua.”

Con el fin de provocar la parálisis en las aves para facilitar su manejo, se emplea normalmente el aturdimiento eléctrico. Sin embargo, no se sabe con seguridad si el aturdimiento deja a las aves inconscientes; la descarga eléctrica puede ser una “experiencia intensamente dolorosa.” Cada año, un gran porcentaje de pollos, pavos, patos y gansos llegan vivos a los tanques de agua caliente y mueren escaldados o ahogados.

El Ministerio de Agricultura de Estados Unidos (USDA) supervisa el tratamiento de los animales en las industrias cárnicas por medio de inspectores de carne. Arthur Hughes, vicepresidente del Consejo Nacional de Organismos de Inspección Alimentaria, una asociación de 6.000 inspectores cárnicos federales, afirma: “Los aumentos drásticos en el ritmo de producción, la falta de apoyo por parte de los supervisores de las industrias, las nuevas medidas de inspección que reducen considerablemente nuestra autoridad para hacer cumplir la ley, y el poco o nulo acceso a las zonas de los mataderos donde se sacrifica a los animales, han dificultado considerablemente nuestra capacidad para garantizar el cumplimiento de reglamentos más humanos.”

Incluso cuando los inspectores informan de la existencia de problemas, el gobierno a menudo hace caso omiso de ellos. Por ejemplo, no se tomaron medidas contra una empresa de ganado vacuno de Texas, a pesar de las 22 citaciones judiciales que recibió en 1998 por infracciones, entre las que se incluía cortar las pezuñas al ganado vivo.

El 24 de mayo de 2000, el nuevo servicio de King5.com en Seattle (Washington) publicó un artículo acerca de unas filmaciones secretas tomadas en un matadero de IBP cercano. Según el reportaje, “El vídeo muestra vacas caídas por el suelo que son pisoteadas y arrastradas, otras son torturadas con aguijones eléctricos. Una vaca ha caído y los operarios le clavan una aguijón eléctrico en la cabeza, a continuación se lo colocan en la boca. Otras vacas cuelgan de cadenas, totalmente conscientes, parpadeando y coceando. El trabajador que grabó el vídeo comentó que una vaca había llegado ya al puesto donde les cortan las patas. ‘Sería horrible que alguien te cortase la pierna sin anestesia.’”

Según Steve Cockerham, inspector del USDA en los mataderos de Nebraska, y Lester Friedlander, antiguo veterinario del USDA, algunos mataderos estadounidenses desuellan habitualmente ganado vivo, introducen cerdos chillando en agua ardiendo y maltratan a animales todavía conscientes de otras formas para mantener un ritmo de producción rápido. Cockerham y Friedlander aseguraron que la ley federal que exige a los mataderos sacrificar a los animales de una forma más humana se infringe cada vez más a medida que las empresas cárnicas prosperan. Cockerham añadió que a menudo veía a los operarios del matadero cortarles las patas, las orejas y las ubres al ganado que estaba consciente sobre la cinta transportadora una vez que las pistolas de aturdimiento no habían funcionado correctamente. "Todavía parpadeaban y se movían. Es algo asqueroso," dijo.

El investigador Gail Eisnitz relata las generalizadas violaciones de la Ley de Sacrificio Humanitario en su libro de 1997 "Matadero". La siguiente es una de tantas historias: “Se trataba de una planta donde los cerdos eran dejados a horcajadas y chillando sobre el inmovilizador de la cinta transportadora y colgando vivos de una sola pata cuando los trabajadores dejaban la zona de desangrado durante sus descansos de media hora para comer; donde los encargados del aturdimiento daban descargas eléctricas a los cerdos tres o cuatro veces... donde miles de cerdos chillando eran introducidos vivos en el tanque de agua caliente del matadero.”

La pregunta no es ¿pueden razonar?, ni ¿pueden hablar?, sino ¿pueden sufrir?
Jeremy Bentham, Introducción a los principios de la moral y la legislación, 1789

Son necesarios 25 minutos para transformar un novillo vivo en un filete en el moderno matadero en el que trabaja Ramón Moreno. Durante 20 años, su puesto fue “asistente de despiece”, un trabajo que conlleva cortarles el corvejón a las reses muertas a medida que van pasando vertiginosamente a un ritmo de 309 por hora. En teoría, el ganado debería llegar muerto al puesto de Moreno. Pero en demasiadas ocasiones este no era el caso.
“Parpadean. Emiten sonidos,” decía Moreno en voz baja. “La cabeza se mueve, los ojos están muy abiertos y miran a su alrededor.”
Aún así, Moreno cortaba. En días malos, dice, docenas de animales llegaban a su puesto claramente vivos y conscientes. Algunos sobrevivían hasta el cortador de colas, el destripador, el desollador.
“Van muriendo,” decía Moreno, “trozo a trozo.”
De acuerdo con una ley federal de 23 años de antigüedad [que no contempla la matanza de aves], las reses y los cerdos sacrificados deben ser primero “aturdidos”—insensibilizados al dolor—mediante un golpe en la cabeza o una descarga eléctrica. Pero en empresas que deben pagar una gran cantidad de impuestos, la ley es a veces infringida, con consecuencias crueles tanto para los animales como para los trabajadores. Informes de aplicación, entrevistas, vídeos y declaraciones juradas de trabajadores describen violaciones repetidas de la Ley de Sacrificio Humanitario en docenas de mataderos, que incluyen desde las más pequeñas carnicerías tradicionales hasta instalaciones modernas y automatizadas como la empresa en expansión de IBP Inc. donde Moreno trabaja.
“Esto ocurre a diario en empresas de todo Estados Unidos,” aseguró Lester Friedlander, veterinario y antiguo inspector jefe del gobierno en una empresa de hamburguesas de Pennsylvania.
“Lo he presenciado. Y he hablado con otros veterinarios. Piensan que está fuera de control.”
The Washington Post, “Carne moderna: una cosecha brutal,” 4/10/01

Los animales son criaturas de Dios, no propiedad de los humanos, ni bienes, ni recursos, ni mercancías, sino valiosos seres a los ojos de Dios.
Rev. Andrew Linzey, Oxford, Teología Animal, 1995