Unión Vegetariana Internacional (IVU)
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¿Tienen los presos derecho a comidas vegetarianas?
por Amy Ogden y Paul Rebein
Publicado en el Vegetarian Journal, marzo-abril de 2001, de The Vegetarian Resource Group

INTRODUCCIÓN

Existe mucha polémica acerca de la disponibilidad de comida vegetariana en las prisiones y mucha variedad en el modo en que los diferentes sistemas de prisiones han encauzado la misma. Mientras que a algunos presos se les limita el derecho a recibir ciertas dietas, incluyendo a aquellos con ciertas condiciones médicas o denominaciones religiosas, hay varios factores que juegan un papel en la decisión de la prisión de proporcionarles o no comidas vegetarianas.

En primer lugar, algunos empleados de prisiones han expresado su creencia, en ocasiones infundada, de que los presos usan a menudo la comida como una vía para sentirse especiales. Obtener una comida vegetariana cuando hay otros miles de presos que toman algo diferente es, algunas veces, una maniobra psicológica usada por un preso con el fin de sentirse especial o diferente. Pueden pensar también que los presos usan la comida para intentar atraer la atención sobre sí mismos. A algunos empleados les parece que, una vez que un preso consigue una comida especial, de repente muchos quieren otra. Por estas razones, las prisiones normalmente requieren que las dietas especiales sean prescritas por un médico por razones de salud, o por un capellán por razones religiosas. Las prisiones quieren tener la seguridad de que un preso es realmente vegetariano antes de tomar medidas especiales.

Por otra parte, las prisiones están constantemente pensando el modo de proporcionar a miles de prisioneros menús nutritivos al menor coste posible. Para mantener el bajo coste, los menús uniformes son esenciales. Los oficiales de prisiones a menudo reclaman que es muy difícil para las prisiones hacer frente a menús especiales para presos individuales. Esta es la excusa principal que usan las prisiones para denegar las peticiones de comidas vegetarianas o veganas.

LOS DERECHOS DE LA PRIMERA ENMIENDA

¿Tienen los presos derecho a comidas vegetarianas? Para responder a esta pregunta, es necesaria una discusión sobre el derecho expresado en la Primera Enmienda sobre la libertad de culto. La Primera Enmienda de la Constitución de Los Estados Unidos establece que “el Congreso no legislará acerca de una imposición religiosa o prohibirá su libre ejercicio...”. Los Tribunales, como los Colegios de Abogados, han intentado definir a este respecto el término “religión”; sin embargo, resulta casi imposible hacerlo de modo que todo el mundo esté de acuerdo. Religión puede ser definido de una manera amplia o reducida, y esta definición puede significar la diferencia entre que un preso tenga derecho o no a la práctica de un compendio de creencias o “religión”.

En 1965, el Tribunal Supremo dirigió la definición de religión en el caso de los Estados Unidos contra Seeger, 380 US 163, 85 S. Ct. 850 (1965), al reclamar éste para sí un estatuto que permitiese a los objetores por motivos religiosos negarse a hacer el servicio militar. El Tribunal declaró que la definición de dicho estatuto podría interpretarse de modo que incluyera cualquier “sincera y significativa” creencia que “ocupase un puesto en la vida de su posesor paralelo a aquel ocupado por la creencia ortodoxa en Dios de alguien claramente cualificado para esta exención” (Id. en 166). El Tribunal citó al Dr. David Saville Muzzey, un líder del movimiento Ético Cultural: “Religión, para todas las variadas definiciones que se han dado de ella, debe significar la devoción de un hombre hacia el más elevado ideal que pueda concebir. Y ese ideal es una comunidad espiritual en la cual las posibilidades morales latentes en los hombres habrán sido sacadas por sus esfuerzos recíprocos de cultivar lo mejor en sus semejantes”. Además, el Tribunal cita a Justice Douglas en el caso de los Estados Unidos contra Ballard, 322 US 78, 86, 64 S. Ct. 882, 886 (1944): “Los hombres pueden creer en lo que no pueden probar. No pueden ser puestos a prueba respecto a sus doctrinas o creencias religiosas. Las experiencias religiosas que para unos son tan reales como la vida misma pueden ser incomprensibles para otros.” Como resultado de esta amplia definición, la veracidad de una creencia no puede ser cuestionada; sin embargo, su sinceridad se debe determinar basándose en los factores de cada caso.

La comisión para la igualdad de oportunidades en el empleo [Equal Employment Opportunity Commission (EEOC)] también da una definición amplia de religión en los casos del Título VII. Las líneas guía de la EEOC, 29 CFR 1605 (1985), establecen que las creencias religiosas son “creencias éticas o morales sobre qué está bien y qué está mal que son mantenidas sinceramente, con la fuerza de las visiones religiosas tradicionales”. Además, la EEOC ha establecido también que las protecciones del Título VII no sólo se extienden a las creencias religiosas tradicionales, sino también a creencias morales o éticas [45 FED. REG. en 72, 611 (1980) [citando el análisis aplicado por el Tribunal Supremo en los casos de los Estados Unidos contra Seeger, 380 US 163 (1964), y Welsh contra los Estados Unidos, 398 US 333 (1970)].

¿ES EL VEGANISMO ÉTICO UNA RELIGIÓN?

Los ejemplos anteriores de definiciones amplias de religión son análogos al argumento de que el veganismo ético debería ser considerado o bien como una religión o bien, alternativamente, protegido como grupo en el mismo modo en que lo es la religión. Como el Tribunal estableció en el caso de Welsh, 398 US en 340, “Si un individuo mantiene, profunda y sinceramente, unas creencias cuya fuente y contenido son puramente éticos o morales pero que, sin embargo, le imponen un deber de conciencia que le hace rechazar la participación en cualquier guerra en cualquier momento, esas creencias ocupan efectivamente en la vida de ese individuo un espacio paralelo a aquel ocupado por Dios en las personas tradicionalmente religiosas”. Por analogía, un preso que sinceramente mantiene una fuerte creencia ética o moral en el rechazo del consumo de carne, o de cualquier producto de origen animal, podría decirse que mantiene unas creencias que ocupan un espacio paralelo al ocupado por Dios en las personas religiosas y, por lo tanto, al preso debería dársele derecho a una alternativa a la carne y a los productos de origen animal.

Al definir diferentes tribunales el término religión de muy diversas maneras, algunos tribunales no han seguido los casos de Seeger o Welsh cuando definen en modo amplio la religión. Por ejemplo, una legislación del Tribunal de Apelaciones de Kansas mantiene que, si la decisión de un preso de no comer carne está basada en la moral y no en creencias religiosas, la prisión no tiene que proveerle con comidas vegetarianas. La prisión decidía servir comidas sin carne sólo a los presos que fueran vegetarianos por razones de salud o religiosas, y el Tribunal estableció que existe una distinción entre creencias morales y religiosas [Sammons contra Simmons, 963 P.2d 444 (1998)].

CUESTIONES NUTRICIONALES

Si se determina que un preso tiene una base de argumentación a la posición de que sus derechos están constitucionalmente protegidos, la siguiente pregunta es si la política dietética de la prisión está razonablemente relacionada con propósitos penales legítimos. El caso de Turner contra Saffley, 482 US 78, 89, 107 S. Ct. 2254 (1987), proporciona la prueba para hacer un balance entre los intereses de la prisión y los del preso. Al valorar la sensatez de los reglamentos de una prisión, el Tribunal Supremo identificó cuatro factores a considerar: (1) si hay una conexión racional entre el reglamento de la prisión y el legítimo interés gubernamental; (2) si hay medios alternativos para el prisionero de ejercer sus derechos; (3) qué impacto tendrá en guardias, en otros prisioneros y en la asignación de los recursos de la prisión la adecuación constitucional requerida por el prisionero; y (4) si la ausencia de alternativas es indicio de la sensatez del reglamento de una prisión (Turner, 482 US en 89-90). El Tribunal Supremo ha mantenido que Turner se acogió a todas las reclamaciones constitucionales surgidas en prisión excepto a las relativas a la Octava Enmienda.

En las prisiones federales, la Oficina de Prisiones (Bureau of Prisons) adoptó, el 30 de mayo de 1984, el Memorandum de Operaciones (Operations Memorandum) Nº 110-84 (5360), que proveyó para un programa de dieta modificada de comida religiosa común (Modified Common Fare Religious Diet Program). La dieta de comida común sería para todos los presos que pidiesen una dieta religiosa. Este programa sirve comida que en general no requiere preparación, que no contiene cerdo o derivados del mismo, que no incluye carne o derivados lácteos en los ingredientes de las comidas, que son servidas con utensilios que no hayan estado en contacto con cerdo o sus derivados. Hasta el punto practicable, esta dieta contiene aproximadamente tres platos calientes a la semana para acomodar las necesidades dietéticas religiosas de los presos musulmanes y los judíos, y alcanza o excede los requisitos dietéticos establecidos por el Departamento de Comida y Nutrición (Food and Nutrition Board) de la Academia Nacional de Ciencias (National Academy of Sciences). La política de la Oficina de Prisiones [Bureau of Prisons (BOP)] establece que los presos que pidan una dieta religiosa deben enviar una instancia al capellán de la prisión, que es responsable de aprobar las solicitudes de una dieta religiosa especial, llamada “programa de dieta de comida común”. Ver el Memorandum del la Oficina Federal de Operaciones de Prisiones (Federal Bureau of Prisons Operations Memorandum) 051-95, del 6 de abril de 1995. Un “preso empezará a comer el menú de comida común normalmente en los dos días siguientes a que el servicio de comidas reciba una autorización escrita del capellán” Ver id. en 3.

Un obstáculo potencial para la obtención de comida vegetariana en la prisión es el dietista de la misma. Mientras la mayoría de los dietistas de prisión tienen conocimientos acerca de las dietas vegetarianas y veganas, algunos pueden ir tan lejos como para decir que una dieta vegetariana no es saludable y que podría causar problemas nutricionales en el marco de una prisión. En un caso, el de Jenkins contra Angelone, 948 F. Supp. 543 (1996), el dietista registrado de la prisión estableció que los presos con ese tipo de dieta serían propensos al raquitismo, al escorbuto y a otras condiciones asociadas a la malnutrición. Para prevenir que una discusión como ésta destruya el caso de un prisionero, el preso debería presentar al tribunal alguna evidencia de lo contrario y obtener el mayor número posible de testimonios que le apoyen. También, el prisionero debería intentar remitirse a la hoja de posicionamiento de la Asociación Dietética de América (American Dietetic Association) que establece que las dietas vegetarianas son saludables y adecuadas en cuanto a nutrición se refiere.

En Nevada, una prisión ofrece comidas alternativas sin cerdo y vegetarianas a todos los presos y proporciona dietas médicas especiales a aquellos presos que lo requieren. El reglamento de la prisión establece que un preso puede elegir una de las alternativas sin cerdo o vegetarianas por motivos religiosos, de salud o personales. Estas alternativas se acomodan a lo dictado por las religiones musulmana, Hare Krishna y de los Adventistas del Séptimo día. Así mismo, durante el mes del Ramadam, la prisión proporciona a los presos musulmanes las comidas que pueden comer a las horas establecidas por su religión. Mientras que este tipo de política sería lo ideal en todas las prisiones estatales, algunas políticas y decisiones en lo que respecta a la planificación de comidas se dejan en la mano de las prisiones individuales. Por ejemplo, a cada estado se le permite establecer sus propios reglamentos respecto al número mínimo de calorías que se le deben proporcionar a cada preso.

Algunos presos vegetarianos han sido transferidos a otras prisiones que podían hacer frente a sus necesidades dietéticas. No hay un derecho específico a este tipo de traslados; sin embargo, en alguna instancia, una cuidadosamente astuta solicitud de traslado puede ser efectiva si muestra que no hay alternativas factibles en la prisión donde el preso está encarcelado.

Cuando un recluso está considerando una estrategia o un plan de acción en busca de comidas vegetarianas, es importante documentar cuidadosamente cualquier incidente relativo a la negación de comidas vegetarianas. El recluso debería tomar nota de la fecha, hora, lugar y personas implicadas. Por ejemplo, si el preso pide comida vegetariana al médico o al capellán, la información acerca de esa petición debe ser documentada.

CONCLUSIÓN

Recibir comidas vegetarianas o veganas en la prisión no es un proceso fácil. Aunque pueda sonar grosero, la manera más fácil de recibir comidas vegetarianas o veganas en la prisión es unirse a una religión que tenga al vegetarianismo o al veganismo como un dogma de fe. Aunque podría ser discutido el hecho de que el veganismo ético fuese cualificado como una religión bajo la Primera Enmienda, los tribunales pueden legislar de otro modo.

Es desafortunado e irónico que las prisiones sean reticentes a proporcionar comidas vegetarianas y veganas. Si queremos que los prisioneros renuncien a la violencia, ¿no deberíamos animarlos a que se implicasen en estilos de vida que ejemplifiquen la no violencia?

Paul W. Rebein es socio del bufete Shook, Hardy & Bacon, L.L.P, y ha concentrado su práctica en la litigación civil. Está especializado en la litigación empresarial, laboral y de daños personales. Es vegano.
Amy Ogden es estudiante de derecho de tercer año en la escuela de leyes Washburn. Trabajará próximamente para el bufete de Shook, Hardy & Bacon, L.L.P. Ella también es vegana.