Unión Vegetariana Internacional (IVU)
IVU logo
Sigue intentándolo: Te presentamos tres casos de vegetarianismo adolescente
por Rachel Adams
de The Vegetarian Resource Group

A menudo, el vegetarianismo en los adolescentes es visto como una “fase”, como un periodo temporal en la rebelión adolescente. Frecuentemente me encuentro con quienes creen en la opción del estilo de vida y un gran número, cada vez más grande, de jóvenes hacen de esto un tipo equívoco de “moda pasajera”. En realidad, el cambio al vegetarianismo es una decisión que requiere pensar y planear, y no es el producto del capricho de un adolescente. He evaluado las experiencias de tres estudiantes de la Escuela Bryn Mawr en Baltirmore, incluida yo, quienes por varias razones elegimos comenzar con el vegetarianismo. En cada caso, este compromiso tiene al menos cinco o seis años.

La primera adolescente con quien hablé se unió al Club de los Derechos de los Animales de la Escuela Bryn Mawr en séptimo grado, cuando tenía 12 años. Aunque no estaba muy involucrada con el club, recibía textos sobre el testeo y la crueldad en los animales, además de las posibilidades de una dieta vegetariana. Esto la estimuló a leer libros de comida vegetariana y a fijarse en la cantidad de grasa y colesterol en las recetas de comida.

Esta joven pertenece a una extensa familia con gran conciencia acerca de la salud por lo que su opción al vegetarianismo fue aceptada por sus padres y hermanas, sin embargo ella es la única vegetariana en la familia. Ahora, en la secundaria, sigue una estricta dieta midiendo la cantidad exacta de nutrientes en lo que consume y eligiendo las comidas que contengan menos cantidad de grasa. Su madre es de gran ayuda; algunas veces hace cenas vegetarianas para toda la familia. Siendo vegetariana ella dice que no sólo por los derechos de los animales y por su preocupación personal eligió esta opción, sino que también por un asunto de salud. Muchos miembros de su familia han tenido dificultades con el control del peso lo que los ha llevado a tener problemas de salud y por esto considera su dieta como un tipo de medicina preventiva y como un compromiso para toda la vida.

La segunda joven vegetariana, quien discutió conmigo sus creencias, se graduó en 1997 de la Escuela Bryn Mawr. También era miembro del Club de los Derechos de los Animales en sexto y séptimo grado, aunque en ese momento el vegetarianismo no le provocó gran impacto, fue hasta cuando tenía 12 años que comenzó a interesarse en este tema, ansiosa por seguir los pasos de su hermana mayor de 15, quien había dejado de comer carnes rojas. Anteriormente, al ver sucia una fábrica de gallinas en la carretera durante un viaje a la playa, sólo sintió asco pero ahora, leyendo textos vegetarianos, sus ideas acerca de la crueldad con los animales parecen consolidarse. Cuando su hermana volvió a comer carnes rojas después de unos meses, ella no lo hizo y continuó libre de carnes rojas y gradualmente excluyó la carne de aves, de cerdo y de pescado de su dieta. En su hogar, las comidas han sido principalmente vegetarianas, y esto le ha facilitado su cambio al vegetarianismo. Esta transición también provocó en el resto de la familia el hábito de comer sanamente. Aunque la dieta de esta joven no está medida científicamente, ella toma precaución en el consumo de proteínas y calcio. Come mucha pasta y ha preparado varias recetas de frijoles y arroz. Desde su cambio al vegetarianismo se ha integrado en varios grupos de derechos de los animales y se ha suscrito a numerosas revistas vegetarianas.

Como en los casos anteriores, comencé con el vegetarianismo a los 12 años. Muchos factores contribuyeron para tomar esta decisión. En 1985 a mi padre le detectaron cáncer de colon y tuvo que someterse a cirugía. Después de esto, las carnes rojas, las que considero como cancerígenas, fueron excluidas de la dieta de mi padre. Mi madre y yo también dejamos de comerlas. Siete años después también me integré en el Club de los Derechos de los Animales. Finalmente mi decisión se basó en un tema de salud, mi colesterol estaba en el límite y quitar la carne de mi dieta ayudaba a tenerlo a raya. Desde el punto de vista hereditario no quería tener cáncer de colon, lo que había experimentado mi padre, y dejar la carne parece ser un buen paso para ir en esta dirección. Al mismo tiempo mi madre, de 58 años, comenzó con el vegetarianismo también. Dejamos de comer carne de aves, cerdo y pescado hace alrededor de dos meses.

Mi opción de ser vegetariano comenzó primero por mi familia, debido a que cambiamos las comidas para adecuarlas a la dieta tanto de mi madre como a la mía. Mi padre no come cerdo o carnes rojas y come pollo una vez a la semana aproximadamente. Es muy frecuente que en nuestra casa comamos queso de soya o tofu, pastas, taboulet y comidas a base de lentejas. Desde mi cambio a una dieta vegetariana el nivel de mi colesterol se ha estabilizado y me siento mucho más sana. Estoy segura de que esta dieta será algo a lo que le dedicaré mucho de mi parte ya sea por salud y por razones éticas. Volver a comer carne a estas alturas está fuera de duda, estoy muy satisfecha con cada aspecto de la vida de un vegetariano.

Considerar que todos los adolescentes vegetarianos son catalogados por un tipo de “fase inconformista” no está del todo mal, sin embargo es ofensivo para aquellos que eligen seriamente esta opción. Durante mis años en la secundaria conocí a mucha gente que fue atraída por esta especie de “moda” del vegetarianismo pero también conocí a muchos adolescentes dedicados seriamente a esto, como los que hemos mostrado aquí. Adolescentes que se han comprometido con este estilo de vida y se han dedicado por años a sus dietas y probablemente continuarán siendo vegetarianos durante toda su vida.

Rachel Adams, alumna en práctica de VRG en la primavera de 1998.


Este artículo apareció originalmente en la edición de septiembre de 1998 de The Vegetarian Journal, publicado por:

The Vegetarian Resource Group
P.O. Box 1463
Baltimore, MD 21203
(410) 366-8343
E-mail: vrg@vrg.org


Traducción realizada por Francisca Ramírez