Asociación Vegetariana Canaria
PASIFLORA

Centenarios Vegetarianos

CENTENARIOS DESDE LA EDAD MEDIA HASTA PRINCIPIOS DEL SIGLO XX:

BRAAMANES: El veneciano Marco Polo (1254-1323) dice en su Libro de las Maravillas:

“Lar es una provincia que está hacia poniente: cuando se parte del lugar donde está el cuerpo de Santo Tomás el apóstol, se entra muy pronto en esta provincia. En ella han nacido los braamanes del mundo, porque es adonde vinieron principalmente. Y os digo que estos braamanes son los mejores mercaderes del mundo y los más verídicos, porque no dirían ninguna mentira por nada del mundo, y no dicen más que la verdad, incluso si tienen que morir. Sabed incluso que si un mercader extranjero va a esta provincia para hacer sus negocios sin conocer las maneras y costumbres del distrito, irá en busca de uno de estos braamanes mercaderes, al que confiará su dinero y sus mercancías, pidiéndole que le lleve todos sus asuntos y su comercio de manera que no sea engañado por no conocer las costumbres del distrito. Y el braamán mercader tomará en efecto las mercancías del mercader extranjero y las utilizará tan justamente para la venta como para la compra, buscando la ventaja del extranjero tan cuidadosamente e incluso más cuidadosamente que la suya propia, sin pedir nada por su comisión, a menos que el extranjero le ofrezca algo por cortesía. Estos braamanes no comen carne ni beben vino. Llevan una vida muy honesta según sus usos. No tienen lujuria más que con sus mujeres. No quitan nada a nadie, ni matan animal alguno; en resumen, no harían nada de lo que estiman pecado.

Y estos braamanes viven más tiempo que ninguna otra gente del mundo, lo que resulta de comer poco, de beber poco y de la gran abstinencia que hacen. Sus dientes son muy hermosos y muy buenos, debido a una hierba que suelen masticar, y que les hace digerir muy bien, y es muy sana para el cuerpo del hombre. Y sabed que estos braamanes no se sangran ni en las venas ni en otros lugares.

Entre ellos tienen regulares y órdenes de monjes que se llaman ciugui, y que viven desde luego más que cualquier otro en el mundo, porque viven de 150 a 200 años; e incluso entonces conservan todavía sus facultades corporales; pueden muy bien ir y venir por donde quieren y hacen muy bien todo el servicio de sus monasterios y de sus ídolos, y aunque sean viejos leen tan bien como si fueran jóvenes. Dicen que es a causa de la gran abstinencia que hacen de la comida y de la bebida. Porque toman siempre muy poco alimento pero muy bueno: pan, arroz y leche más que cualquier otra cosa.”

CARTUJOS: Aunque aquí no aparecen centenarios, pero sí longevidad, y por esto lo expongo. El Dr. Eduardo Alfonso dice en su libro Curso de Medicina Natural en 40 Lecciones:

“Según nos decía Ontañón en la revista Estampa relatando su visita a un convento de cartujos, éstos se abstienen de carne en absoluto hasta en casos de enfermedad. Y durante algunas fiestas de la Iglesia están prohibidos también los huevos, la leche, el queso y la manteca. No hacemos más que una comida diaria durante 8 meses (me comunica un hermano). Los otros 4, sólo una cena frugal; huevos y unas hojitas de lechuga... Por cierto que el Papa Urbano V (siglo XIV), asombrado de la severidad de nuestra orden, quiso revocarnos la perpetua abstinencia, y entonces se le presentó una comisión de cartujos en la que el más joven pasaba de los 85 años... Habló este en nombre de todos y tan sano optimismo debió ver el Pontífice que desistió de su idea.”

NATIVOS DE LAS ISLAS MARIANAS: Sobre estos nativos dice el Dr. Ernest Schneider en su libro La Alimentación y la Salud:

“Lo más impresionante es, desde luego, el informe presentado por el Dr. Brauchle y original de Theodor Hahn, según el cual, antes del descubrimiento de las islas de los Ladrones (islas Marianas, situadas al Este de Filipinas) por los españoles en 1620, estaban privados de casi todo cuanto los pueblos civilizados consideran indispensable para vivir. Aparte de las aves, a las cuales tampoco comían, no había animal ninguno en la isla. Aquellas gentes nunca habían visto el fuego, y al principio, no tenían la menor idea de sus características o su empleo. Su alimentación era completamente vegetariana, constituida por frutos y raíces en su estado natural. Los indígenas estaban bien constituidos, eran fuertes y activos y transportaban fácilmente sobre sus hombros pesos de hasta más de 200 Kg. La enfermedad era casi desconocida entre ellos y llegaban con frecuencia a edad muy avanzada. No era raro encontrar hombres entre ellos que cumplían el siglo de vida sin haber estado nunca enfermos.”

GUARANÍ, TAVA-YARA, POTHINGUARA, TUPINAMBÁ, TAMÔI Y KARAIVES: Todos estos pueblos habitaban América del Sur y fueron estudiados por Moureau, Farnao Cardim, Rochefort, Levy Theveth, Marc-Prau, F. De Castelnan y Moisés Santiago Bertoni que fue un paraguayo de origen italiano, nacido en 1857 y formado como naturalista en Zurich. Veamos algo de lo que nos dicen:

Sobre la alimentación: Bertoni: “Todos los pueblos de esta raza eran más o menos vegetarianos, y algunos totalmente. Donde comían pescado la alimentación carnívora les enfermaba y muchos no soportaban la mixta europea.”

Los alimentos principales de los guaranís eran mandioca, batata, frutas y miel. El historiador francés Moureau dice que los guaranís del Brasil estaban situados con los holandeses en el fuerte de Santa Rita “se extrañaban del pan y la carne que se les distribuía como a los soldados europeos y se quejaban de que esos alimentos les enfermaban y hacían morir.”

Sobre su carácter y costumbres: Fernando Cardín: “Tienen muchos juegos que hacen con mucha más fiesta y alegría que los niños portugueses... imitan los movimientos de varios animales, pero sin enojos ni actos muy violentos, por todas partes se nota la alegría constante en grandes y pequeños.”

Rochefort: “... en todo tiempo se les ve trabajar y tomar placer en toda clase de actividades. Ahora bien, llegado al sueño el indio va a la hamaca, no conoce eso de resistirse al sueño tomando mate u otras yerbas.”

Theveth: “No dan nunca nada de comer a los enfermos mientras ellos no lo pidan, aunque pasen un mes sin alimento.”

Sobre su fortaleza: Aunque estos pueblos no eran cazadores, hacían ejercicios con arcos que medían de 1,8 a 2,3 metros y estaban construidos con maderas tan duras que era prácticamente imposible de tender para los no nativos.

Sobre su longevidad: De los tava-yara, porthinguara y tupinambá, dice el naturalista Marc-Prau: “Tienen larga vida y se pueden ver entre ellos muchos viejos de 100 a 120 años.”

Sobre los tamôi dice Levy: “... aunque muchísimos son los que llegan a la edad de 120 años pocos son los que tienen el cabello blanco o tordillo.”

Sobre los karaives dice Bertoni: “La edad ordinaria de nuestros karaives es de 150 años y a veces más.”

Sobre los guaranís dice Rochefort: “No se dan entre ellos casos de edades abreviadas tan comunes entre nosotros; si no caen de muerte violenta, mueren casi todos viejísimos y su vejez es extremadamente vigorosa, a los 90 años los hombres tienen todavía hijos y muchos de ellos que tienen más de 100 años no tienen un pelo blanco.”

Además F. de Castelnan encontró guaranís que tenían de 200 a 203 años, lo cual pudo averiguar porque recordaban episodios de la guerra entre brasileños y holandeses.

Bertoni en su libro Higiene y Medicina Guaraní expone que en Paraguay había más de 100 centenarios por 100.000 habitantes y menciona a Miguel Solís, natural de Colombia, que por ocupar desde su juventud un puesto en la administración de su aldea, figuró en las actas comunales. Tenía 198 años y gozaba de buena salud, era alegre, de buena memoria y vivía casi exclusivamente de mandioca y jugo de caña dulce. Un día de cada quince hacía un ayuno completo, fue visitado por varios médicos e higienistas, vivía en tiempos de Bertoni, y aún vivió algunos años más.”

Y añade la revista Integral (que es de donde he obtenido casi toda esta información):

“Todos los autores quedaron sorprendidos por el estado de salud de estos ancianos. Theveth no ha visto un caso de parálisis senil tan común en todo el mundo y añade: “... camina como jóvenes con la cabeza atrevidamente levantada, su complexidad no está corrompida por el mucho comer y beber como la nuestra...” “No sucede como entre los europeos, donde el anciano que no puede trabajar considera terminada su vida activa. Entre los guaranís, en toda época y en todo su extremo territorio, el gobierno perteneció siempre a los ancianos. De ellos es el gobierno espiritual, la vigilancia de la moral y costumbres. Pero su consejo es también continuamente solicitado en toda emergencia, trabajo o empresa, tanto más cuanto mayor es su edad. El anciano se siente feliz en esa condición y orgulloso de ser muy útil hasta el último día.”

BÚLGAROS: A principios del siglo XX había en Bulgaria 94,6 centenarios por 100.000 habitantes, y en aquel tiempo, en casi todas las aldeas búlgaras habían grupos de vegetarianos y la ciudad de Sofía tenía muchos restaurantes vegetarianos.

REGIONES DE LONGEVIDAD:

Existen por lo menos cinco regiones en el mundo donde viven los viejos más viejos del mundo, estas son: el Cáucaso, Tashkent, territorio de los hunzas, Bama y Vilcabamba. De ellas, el Cáucaso y Vilcabamba parecen ser que son donde los centenarios llegan a más edad.

Gran parte de la información aquí expuesta procede de la revista Gaceta Ilustrada del 20 de mayo de 1973 que publicó un artículo del Dr. Alexander Leaf, profesor de la Facultad de Medicina de la Universidad de Harvard y que por esas fechas visitó el Cáucaso, el territorio de los hunzas y Vilcabamba.

EL CÁUCASO: Es la región montañosa que se encuentra entre los mares Megro y Caspio. Comprende las repúblicas de Georgia, Azerbaidzhan y Armenia. De estas tres repúblicas, Azerbaidzhan es la que tienen más centenarios, pues un censo de 1970 mostraba que de los 4.500 a 5.000 centenarios que vivían en el Cáucaso, 1.844 residían en Georgia y unos 2.500 en Azarbaidzhan, y teniendo en cuenta su población, da 39 y 63 centenarios por 100.000 habitantes en Georgia y Azerbaidzhan, respectivamente. Como dato comparativo expondré que en Estados Unidos hay 3 centenarios por 100.000 habitantes.

Respecto a su alimentación, dice el Dr. Leaf: “El 60 % sigue una dieta compuesta por de leche, verduras, carne y frutas. El 70 % de las calorías son de origen vegetal y el resto procede de la carne y de los productos lácteos.”

Y sobre el mismo tema dice Alan Lewis en su libro El Selenio: “La investigación que en la zona llevaron a cabo científicos eminentes de Rusia, Francia y América ha puesto de manifiesto algunos hechos. Un estudio realizado en una aldea de la región, con una población de 1.200 personas, indicó que había 71 hombres y 110 mujeres con edades entre 81 y 90 años: 19 tenían más de 90. Sólo se encontraron ligerísmos principios de enfermedades cardiacas y no hubo casos informados de cáncer en un estudio realizado durante 9 años con 123 personas con más de cien años. El pueblo abkasiano, originalmente nómada, apenas comía carne. Las frutas frescas y los vegetales como las judías, cebollas y muchos vegetales raíces formaban una parte importante de su dieta. Comen ajo en abundancia y no prueban nunca el azúcar.”

En el Cáucaso existe documentación para comprobar la edad de los centenarios, y esto se debe a la labor del Dr. G. E. Pitzjelauri, Jefe del Centro Gerontológico de Tbilisi.

El Dr. Alexander Leaf visitó a varios centenarios de Abjazia, en la República de Georgia. Veamos algunos casos:

1 – Marjti Tarkil, que con 104 años continuaba bañándose casi diariamente en las frías aguas de un río.

2 – Dice el Dr. Leaf:

“Durante los últimos días que pasé en Abjazia supe de la existencia de un anciano de la aldea de Jopi que pasaba los meses de verano guardando un hato de cabras en los pastos de las montañas, a 1.800 metros de altura sobre el nivel del mar. Como me dijeron que tenía más de cien años, decidí visitarlo y conocer por experiencia el esfuerzo físico que requería sus diarias actividades.
Con tres compañeros inicié al amanecer una ascensión de la montaña en la que invertí 6 horas. El sendero era fangoso y tan pendiente que, a menudo, más que andar, escalábamos. Dos de los hombres de nuestra expedición renunciaron a la excursión y se volvieron atrás.
Sentí en varias ocasiones la tentación de imitarlos, pero, por fin, cerca de la una de la tarde, dejamos atrás los bosques y llegamos a una ladera cubierta de hierba donde hallamos a Kosta Kashing, que afirmaba tener 106 años.
Uno de los desertores de la ascensión a la montaña fue el intérprete, y por esta razón resultó muy difícil interrogar a Kosta, pero creo que su edad, probablemente está más cerca de los 90 que de los 106 años. Sea como fuere puede pasar 4 meses del año en las alturas, siguiendo desde el amanecer hasta el ocaso a sus ágiles cabras.
Mi sorpresa sólo fue completa cuando supe que el anciano había hecho el mismo recorrido que yo justamente en la mitad de tiempo.”

3 – Gabriel Chapnian, que con 117 años mostró estar en mejores facultades físicas que el Dr. Leaf, pues ambos ascendieron a un terreno, y mientras el centenario subió sin dificultad, el médico quedó agotado.

4 – Khfaf Lausuria, que con una edad comprendida entre 131 a 141 años era una de las centenarias de mayor edad del Cáucaso.

5 – Shirali Mislimof, que vive en Azerbaidzhan, con edad estimada de 167 años, es considerado el hombre más viejo del mundo.

Además, La Provincia del 30 de agosto de 1983 publicó:

“Mucho han visto los ojos de Niftulla Agaew, de 126 años de edad, y su esposa Balabeim, de 116 años de edad, que celebraron sus cien años de casados en su aldea de Lerik, en la República Soviética de Azerbaidzhan, junto a su descendencia, 150 hijos, nietos y bisnietos.

Uno de cada cuatro centenarios procede del Cáucaso, la región natal del matrimonio Agaew, y casi su totalidad vive en zonas campesinas, en su mayoría ubicadas a alturas entre 500 y 1.000 metros sobre el nivel del mar. Han llevado una vida sólida, regular y sin tensiones, alimentándose de comidas sanas, con poca carne pero muchas verduras, ajo y productos lácteos.”

TASHKENT: Es una región situada al norte de Afganistán y la de mayor producción de frutas (especialmente uvas) y de hortalizas (tomates y pepinos) de toda esa zona del Asia Central. Los centenarios viven en un suburbio de Tashkent capital y se dedican a la venta en el mercado. La revista Familia Cristiana de la primera quincena de 1977 publicó el viaje a Tashkent de Pedro Luis Raota y este fue el diálogo con un centenario:

“Don Nazarenko: ¿hay alguna fórmula, alguna receta para llegar a los 116 años? ¿Para llegar a esa edad sobre todo con la vitalidad y la agilidad suyas?

Don Nazarenko no contesta enseguida. Se entretiene jugando con tres de sus tataranietos.

No sé... no sé... Eso ya me lo preguntaron muchas veces. A lo mejor se debe a que no comemos carne. Sólo verduras, que son baratas porque las sacamos de nuestros propios huertos.

¿Usted cree que no es nada más que eso?

Y... a lo mejor la vida tranquila también. No hay que impacientarse, hijo, no hay que impacientarse... Total, todo llega a su tiempo..., todo tiene su tiempo..., es malo apurar las cosas...”

TERRITORIO DE LOS HUNZAS: Pertenece a Paquistán, se encuentra en Cachemira, al Oeste del Tibet, próximo a las fronteras de China y de Afganistán. El idioma de los hunzas es el burushaski, que es único en el mundo y no tiene relación con las demás lenguas de La Tierra y carece de forma escrita, lo cual constituye un problema para confirmar la edad de los centenarios, entre estos está Tulah Beg, que afirma tener 110 años, es reverenciado como el más viejo habitante del territorio de los hunzas.

El Dr. Paquistaní S. Majsood Ali realizó una investigación sobre la dieta de 55 varones adultos de los hunzas, y halló que diariamente consumían 50 gramos de proteínas, 36 gramos de grasas, 354 gramos de hidratos de carbono y 1.932 calorías y que el consumo de carne y de productos lácteos era sólo de 1,5 % del total. Y el Dr. Leaf dice:

“La ausencia de pastos hace casi imposible la ganadería y las pocas reses disponibles son habitualmente sacrificadas durante la temporada de invierno. La grasa de origen animal es escasa; pero en compensación los hunzas emplean en su cocina aceite de semilla de albaricoque.”

La alimentación de los hunzas está constituida principalmente de centeno, trigo, legumbres, verduras, calabaza y albaricoques, y semanalmente celebran una fiesta en la que comen carne.

El nutrólogo inglés Dr. Mac Carrinson, de la Universidad de Oxford, hace algunas décadas, realizó un estudio sobre la alimentación humana en varias partes del mundo y observó las ventajas de la alimentación vegetariana. Sobre los hunzas dijo:

“No he encontrado durante 7 años ningún caso de hipertensión arterial ni un solo caso de cáncer, ni reumatismo (pese a que es zona montañosa y fría), ni tuberculosis, ni gripe, etc., ni apendicitis, ni diabetes y ninguna enfermedad del sistema digestivo.”

Ultimamente ha llegado la “civilización” a este territorio con sus alimentos refinados, dulces, latas, etc. lo cual está originando el decaimiento de la salud de los hunzas y la aparición de enfermedades digestivas, caries dental, etc., enfermedades todas éstas desconocidas hasta hace poco.

BAMA: La Provincia del 27 de marzo de 1981 publicó:

“El secreto de la longevidad consiste en vivir de forma natural y en un ambiente puro, según se desprende de un reportaje publicado por el Diario del Pueblo.

Los habitantes de Bama, al sur de China, gozan de una salud que les permite vivir hasta edades muy avanzadas.

En esta zona, que cuenta con unos 230.000 habitantes, viven más de 25 centenarios, el mayor de ellos con 117 años, que se mantienen activos y útiles para la comunidad.

288 personas sobrepasan los 90 años, lo que con respecto al número de habitantes, supone un porcentaje muy elevado.

Bama, también llamada en China “La casa de las personas longevas”, está poblada por las minorías Yao y Zuang y situada entre montañas.

La conclusión del reportaje del Diario del Pueblo es que esta extraordinaria longevidad se debe a la dieta alimenticia, compuesta de verduras frescas, arroz, tallos de bambú, maíz y poca cantidad de carne, así como al aire puro del ambiente y a la disposición optimista de esas gentes.

VILCABAMBA: Se encuentra en los Andes, a unos 1.600 metros de altura sobre el nivel del mar y al sur de Ecuador. Aquí ha sido confirmada la edad de los centenarios en los libros parroquiales. Un censo de 1971 mostró que de los 819 habitantes de Vilcabamba, 9 tenían más de cien años. En 1976, el centenario de mayor edad era Agustín Reinoso que tenía 138 años.

La alimentación de los vilcabambeños está constituida principalmente por yuca, raíz de mandioca, legumbres, patatas, requesón y gran variedad de frutas. Ocasionalmente consumen huevos crudos. El Dr. Guillermo Vela expuso el consumo diario de los ancianos de Vilcabamba y éste consta de unas 1.200 calorías, oscila de 35 a 38 gramos de proteínas, de las cuales 12 gramos proceden de los animales, de 12 a 19 gramos de grasas y de 200 a 260 gramos de hidratos de carbono. Por otra parte, la revista Interviú de 18-24 de noviembre de 1976 expuso que los vilcabambeños consumen un 90 % de vegetales, y añadía: “una razón que apoya con más fuerza todavía los argumentos vegetarianos.”

El gerontólogo Dr. David Dawies vivió en Vilcabamba y observó que decae la salud de los vilcabambeños cuando éstos van a vivir a otros pueblos y sustituyen su alimentación pura y sencilla por carnes, comida enlatada, harina blanca y productos refinados.

CENTENARIOS EN DIVERSAS PARTES DEL MUNDO:

Ludovico Cornaro fue escritor veneciano que hasta los 40 años llevó una vida licenciosa lo cual originó que enfermara de gota. A partir de esa edad se somete a una dieta frugal.
En 1558, teniendo 96 años, edita en Padua Discursos de la vida sobria, en donde explica los beneficios de su dieta vegetal. Luego escribió Nacimiento y muerte del hombre, libro en donde dice de sí mismo:
“Estoy ahora saludable como una persona de 25 años. Escribo diariamente de 7 a 8 horas diarias y el resto del día me ocupo en pasear, conversar y ocasionalmente en asistir a algún concierto. Soy feliz y me sabe como lo que como. Mi imaginación es vivaz, mi memoria y mi juicio buenos, y lo que es más importante en una persona de mi avanzada edad, mi voz es fuerte y armoniosa.”
Ludovico Cornaro vivió 102 años.

Leonardo Torriani, que vivió en tiempos de Felipe II, dice que en Lanzarote Jaun Camacho vivió 137 años y Chiurrón 140 años, y añade: “Verdad es que éstos son naturales de África, los cuales viven mucho más que los que descienden de españoles o de otra nación, porque comen poco y solamente harina de cebada tostada, mojada con agua, que ellos dicen gofio, y beben leche de camella, que es muy saludable para muchas enfermedades, y se mantienen delgados, ligeros y gallardos.”

En 1484 nació en Inglaterra Thomas Parr que fue un vegetariano que murió en 1635, por lo tanto vivió 152 años. Se hizo célebre por su longevidad y fue llamado “el viejo Parr”. El pintor Van Dyck lo retrató y el poeta John Tayklor le dedicó unos versos. Está enterrado en la Abadía de Wesminster, cerca de la tumba del músico Handel.

La revista El Régimen Naturista de enero de 1904, de la Sociedad Vegetariana Española, publicó:
“La señora Vignier, nacida en Rose Maurel el 15 de mayo de 1797. Hace pocos meses cumplió, pues 107 años.
Es una señora de talle elevado y de temperamento muy nervioso y seco, la cual, en su extrema vejez, aun posee todas sus facultades. Se mantiene derecha, posee una audición muy sutil, tiene una espesa cabellera y ni un pelo blanco, ve bastante bien y sin embargo usa anteojos.
En estos momentos, una pequeña indisposición la tiene en su casa, pero sus piernas son todavía muy sólidas... Hace poco tiempo se servía de ellas alegremente.
Madame Vignier siempre se mantuvo con el régimen vegetariano, reducido a su más simple expresión: leche, huevos y frutas frescas y secas.
La carne y los licores casi le son desconocidos, pues consume una mínima cantidad una vez por año.”

En 1980 la revista Los Ángeles Times y Weekly World News publicaron artículos sobre Wu Yunqing, que vive en China y que aparecía fotografiado a los 142 años y montado en bicicleta. Cuando le preguntaron sobre su alimentación, contestó:
“Como maíz, arroz, batatas, frutas y verduras.”

La revista Cúrate de agosto de 1975 expuso el caso del turco vegetariano Zora Agha que vivió 164 años. A los 158 fue llevado a Estados Unidos por una comisión de médicos quienes declararon que Zora Agha gozaba de perfecta salud.

Un número de La Provincia de noviembre de 1981 publicó que en China vivía un centenario de 142 años, y debajo de una fotografía decía:
“Este señor de blanca y lunga barba es todo un Matusalén chino, que declara tener 142 años. Pese a su edad, monta en bicicleta –que es el utilitario de los chinos- y, cosa insólita, el pelo se le está volviendo negro y le ha vuelto a salir la dentadura, o sea, que ha vuelto a la juventud. Vive en el pueblo de Quig Hua Bina. Lleva una vida totalmente normal y se gana la vida cultivando hortalizas. Los médicos no dejan de admirarse ante este caso tan poco frecuente y que constituye un enigma para la geriatría. Si desean algunas normas para vivir tanto, se las damos. Wu Yung Fing, que así se llama el ancianete, no duerme más de 4 ó 5 horas y lo hace sentado en una silla. Tampoco ha usado manta, ni siquiera en los días fríos de invierno. Cuando se encuentra cansado se sienta un rato mirando al techo, para vaciar su mente. Al poco rato duerme profundamente. Lo mejor es dormir plácidamente aunque sea poco tiempo. Observa que la clave de la salud es poseer un equilibrio entre la mente y el cuerpo. Wu ha practicado artes marciales chinas y otros ejercicios y es vegetariano, alimentándose principalmente de maíz, mijo y batatas. No fuma ni ha fumado y tampoco bebe alcohol, solo agua. “Debemos ser siempre optimistas, evitar las disputas, ser amable con todos y ayudar en nuestras posibilidades”. Hace dos años decidió estudiar inglés. Como anécdota curiosa diremos que ha construido ya tres ataúdes para él que se pudrieron.”

Con el título “El hombre más viejo de Inglaterra”, la revista Pronto del 28 de junio de 1982, publicó:
“Harris Shuerats es el nombre de este anciano que levanta la copa para brindar por sus ¡110 cumpleaños! La tarta de esta ocasión no tenía velas, pues seguramente hubiesen sido demasiadas.
Con este aniversario Harris se ha convertido en el hombre más viejo de Inglaterra y parece ser que se siente muy satisfecho de ellos.
Nació en Rusia, Harris llegó a Inglaterra en 1913, a los 41 años de edad pensando que quizá era un poco tarde para empezar una nueva vida en este lugar. Los cálculos le fallaron, como pueden ustedes ver. Hasta la edad de 100 años trabajó en pieles para la conocida tienda de Bournemouth y a diario daba largos paseos, tomando autobuces y metros para trasladarse a todos los lugares y a la sinagoga, donde se celebran los ritos de su religión.
Hace algún tiempo Harris contrajo una grave enfermedad que hizo temer seriamente por su salud, pero finalmente logró superarla. Desde entonces vive en una residencia para ancianos, la Hahhanh Levy House, donde le cuidan y atienden.
El anciano es un estricto vegetariano y afirma que éste es el secreto de su longevidad. Su único hijo reside en Glasgow y no pudo asistir a la celebración del cumpleaños de su padre porque no se encontraba demasiado bien, por lo que Harris exclamó: “Estos jóvenes siempre encuentran excusas” y lo más divertido del caso es que su hijo tiene ¡80! Años. Su sentido del humor no ha disminuido con el paso de los años.”

La noche de reyes de 1877 nació en Barcelona, Isidro Nadal Baques, más conocido por “Llum de la Selva”. Pronto se hizo vegetariano y viajó por España y Europa. Junto con tres amigos fundó en 1925 la primera sociedad naturista de España y colaboró en la revista Pentalfa que fue pionera del movimiento pacifista, ecologista y vegetariano español. Esta revista decía en su portada: “No tiene tendencia política, social ni religiosa; combate los vicios del alcohol, tabaco, carnes, tóxico, la prostitución y la pornografía.”
Llum de la Selva compró un terreno en Sabadell y en él vivió unos 70 años sin la ayuda del exterior, sin dinero y sin electricidad, sólo de las frutas y verduras que cultivaba.
El 23 de diciembre de 1983, en la Kolonia de Plana Bella (Tarragona), murió a los 106 años y próximo a cumplir los 107.
En 1980 fue entrevistado por Interviú y entre otras cosas declaró:
“A mi no me interesa vivir muchos años; nunca me ha interesado. Lo que me ha interesado es el camino y que éste haya sido agradable, sin enfermedades, sin pesadillas, sin angustias.”
Y a la revista Integral de septiembre de 1982, declaró:
“Dime lo que comes y te diré quien eres. El primer paso es una alimentación natural. Los alimentos naturales crudos limpian la savia de nuestra sangre y entonces recibimos el rocío bienhechor de la salud. Yo jamás cocino con fuego. La fruta es el elemento más elevado que Dios ha concedido a los hombres. Es la liberación del hombre de la cocina. Toda otra comida hace que el hombre caiga enfermo, no inmediatamente, pero sí al cabo de los años. Los hombres sólo piensan en estar fuertes, pero existe una alimentación superior que la llamo Natura. Ella hace que me alimente mucho más de los rayos del Sol que de la comida que como.
Por eso, desde los 17 años he comido fruta sin fuego, y nunca he estado enfermo.”

Un número de la revista Lecturas de 1983 publicó:
“El señor Izumi –el hombre más viejo del mundo, según el Libro Récord del Guiness- recibe todos los años a miles de visitantes en su refugio de la isla tropical de Tokunoshima. Pese a sus 118 años, demostrables con una partida de nacimiento en regla, Shigechiyo Izumi, que no tiene un solo diente, está casi calvo y anda encorvado, goza de buena salud, aunque últimamente siente molestias pulmonares. El liviano anciano, de 45 kilos de peso, se ha alimentado siempre a base de pescado, verduras, arroz y batatas.”
El 24 de agosto de 1985, Informe Semanal de TVE, dedicó parte de su programa a este centenario, con motivo de cumplir 120 años y el 22 de febrero de 1986, ese mismo programa de TVE informó que Izumi acababa de morir.

La prensa de Canarias publicó que en julio de 1984 vivía en Moya, Gran Canaria, Gregoria Afonso Rivero que acababa de cumplir 100 años y sobre ella decía:
“Posee una vitalidad y un carácter muy especial... Jamás en su vida ha tomado medicina alguna. Según informes de su hijo, el pasado año vino a su casa un médico y le dijo que no tenía nada de enfermedad, solamente vejez... Toda la comida le es servida a base de puré de verduras y frutas.”

A principios de 1988 publicó la prensa nacional que murió el sacerdote en activo más viejo del mundo: don Alvaro Fernández Fernández, a la edad de 107 años. Hasta finales de 1987 ejerció en su parroquia de San Tirso de Abres, en la archidiócesis de Oviedo y se desplazaba regularmente a pie a dos poblados para oficial la misa. Según la revista El Globo del 11 de diciembre de 1987 no comía carne “porque los que comen carne duran poco.”

Dos médicos naturalistas y vegetarianos, el doctor norteamericano Norman W. Walker vivió 109 años y el doctor italiano Indíveri Colucci, que vivió en Portugal la mayor parte de su vida, llegó a los 107 años.

CONCLUSION: Lo expuesto muestra que quienes han llegado a centenarios han sido estrictos vegetarianos o han consumido poca carne. Si a esto unimos que han habido vegetarianos que han sido genios o han sido destacados deportistas, ¿qué sentido tienen todas las críticas y razonamientos que “ilustres” médicos han expuesto contra el vegetariansmo?

Luis Vallejo Rodríguez
Secretario de la Asociación Vegetariana Pasiflora



Mantenido por David Román -